domingo, 23 de febrero de 2014

Crecimiento, la idea que dividió al planeta


Dedicado a los panglossianos de todos los partidos


Un cisma, una herida más profunda que la que infligiera Martin Lutero en el Renacimiento, se abrió hace ya más de 40 años, en la década de los 70, en el seno de la “ostentosa” civilización occidental.

Los elevados niveles de contaminación propiciados por el desarrollismo industrial de las tres décadas anteriores, la llamada Edad Dorada del Capitalismo, durante la cual se alcanzaron las tasas de crecimiento del PIB global más altas de la historia, hicieron sonar la voz de alarma, y a petición del gobierno sueco, las naciones unidas convocaron la primera conferencia internacional sobre el medio ambiente “humano”.


Tan sólo un año después, la cuestión de la contaminación era desplazada por la de los recursos no-renovables, cuando estalló la primera crisis del petróleo. Si bien es cierto que la crisis fue consecuencia de decisiones políticas (la decisión de los productores de cesar la exportación a varios países, incluidos EEUU y sus aliados), puso de relieve la vulnerabilidad del sistema económico a la escasez de ciertas materias primas, así como el declive inevitable en la producción de los campos petrolíferos, como los de los Estados Unidos de América.


Declive que había sido previsto con anterioridad por el geólogo Marion King Hubbert, lo cual era si cabe más inquietante.

Esos hechos, propiciaron el inicio del que será, o incluso ya es, el mayor debate intelectual en la historia de la humanidad. Debate que empequeñece y deja en pañales aquel entre católicos y protestantes, o el de capitalismo contra socialismo: mercado vs. estado.

A un lado se situaron aquellos que pensaban que los problemas se podían resolver uno por uno, según fuesen surgiendo, y que no era necesario realizar cambios profundos en las instituciones que regían nuestros modos de vida. A falta de deslumbrantes argumentos, estos prestidigitadores de la razón tenían su inmenso poder como principal punto de apoyo. El estatus quo económico y político, el poder corporativo y los gobiernos de todo el mundo, han apoyado sin reservas, con hechos, palabras y abundantes fondos, a los contendientes de este lado. La economía neoclásica, convertida, según el historiador Eric Hobsbawm, en la nueva religión, es el principal exponente de esta facción de la academia.

Lo curioso es que hemos hecho a una ciencia social, y por tanto humana, la brújula que guía nuestros destinos. Una ciencia humana que abstrae el proceso económico del resto de lo que constituye lo humano: su psique, sus relaciones sociales, su entorno natural. No sólo eso, sino que entra en contradicción flagrante con el resto de ciencias que estudian lo humano, la psicología, la biología, la sociología, la antropología, la ecología, y asume esa contradicción con impasibilidad. El símil mecánico,la mecánica de la utilidad y el interés propio” de la que hablara Stanley Jevons, permitió introducir matemáticas avanzadas en la teoría económica. La matemática, en vez de utilizarse para construir modelos a partir de los hechos, se utilizó para construir modelos que suplantasen a los hechos, una manta metafísica sobre la realidad.

Conviene tener siempre presente las palabras de Edgar Morin al respecto de este burdo mecanicismo:

La economía, que es la ciencia social matemáticamente más avanzada, es la ciencia social humanamente más retrasada, pues ha abstraído las condiciones sociales, históricas, políticas, psicológicas y ecológicas inseparables de las actividades económicas… Quizá la incompetencia económica haya pasado a ser el problema social más importante

Nuestro conocimiento está tan fragmentado, tan centrado en cumplir con el papel que nos han asignado, que preferimos delegar en expertos, famosos ya por su pertinaz miopía, antes que abordar la extenuante tarea de buscar una visión de conjunto, un mapa completo, y no fragmentado, que necesariamente deberá perder nitidez en algunos detalles.

En el lado opuesto se situaron los que hicieron del centro de sus críticas el concepto de crecimiento económico. Para ellos el problema era sistémico, era el propio proceso económico, tal y como se desarrollaba con nuestras instituciones actuales, el que creaba el problema de la sostenibilidad. El propio concepto de bienestar humano había sido tergiversado, y sustituido por un remedo burdo, el Producto Interior Bruto, una forma de hacernos trampas a nosotros mismos.

La demoledora crítica llegó desde fuera y desde dentro, en La Ley de la Entropía y el Proceso Económico (1971), un economista neoclásico heterodoxo, Nicolas Georgescu-Roegen, daba un paso más y abrazaba la disidencia, sentando las bases para el desarrollo de la Economía Ecológica, de la que Frederick Soddy es un precedente. Un año después se publicaba el informe Los límites del crecimiento (1972), desde la perspectiva de la joven disciplina de la Dinámica de Sistemas, desarrollada en gran parte por Jay Forrester. El informe se basó también en gran parte en un libro de Forrester, World Dynamics (1971).

Como vemos, diversos hitos intelectuales se agrupan en torno a esa fecha, que marca el comienzo de lo que el historiador Eric Hobsbawm llamó “Las décadas de crisis”, en 1973. Volvamos a recordar, una vez más, lo que implicó esto a nivel social:


Los problemas que habían dominado en la crítica al capitalismo de antes de la guerra, y que la edad de oro había eliminado en buena medida durante una generación –la pobreza, el paro, la miseria y la inestabilidad- reaparecieron tras 1973. El crecimiento volvió a verse interrumpido por graves crisis […] 
Por lo que se refiere a la pobreza y la miseria, en los años ochenta incluso muchos de los países más ricos y desarrollados tuvieron que acostumbrarse de nuevo a la visión cotidiana de mendigos en las calles, así como al espectáculo de las personas sin hogar refugiándose en los soportales al abrigo de cajas de cartón, cuando los policías no se ocupaban de sacarlos de la vista del público […] 
El número de trabajadores disminuyó rápidamente en términos relativos y absolutos. El creciente desempleo de estas décadas no era simplemente cíclico, sino estructural. Los puestos de trabajo perdidos en las épocas malas no se recuperaban en buenas: nunca volverían a recuperarse […]En los países ricos del capitalismo tenían sistemas de bienestar en los que apoyarse, aun cuando quienes dependían permanentemente de estos sistemas debían afrontar el resentimiento y el desprecio de quienes se veían a sí mismos como gentes que se ganaban la vida con su trabajo. En los países pobres entraban a formar parte de la amplia y oscura economía <<informal>> o <<paralela>>, en la cual hombres, mujeres y niños vivían, nadie sabe cómo, gracias a una combinación de trabajos ocasionales, servicios, chapuzas, compra, venta y hurto. En los países ricos empezaron a constituir, o a reconstituir, una <<subclase>> cada vez más segregada, cuyos problemas se consideraban de facto insolubles, pero secundarios, ya que formaban tan sólo una minoría permanente. [1]

En cuanto al entorno natural, y su relación con el económico, podemos señalar algunos hechos no exhaustivos que han acontecido desde los años 70 hasta ahora:

- La producción de cereales por habitante en el planeta Tierra tocó techo a mediados de la década de los ochenta, y viene descendiendo desde entonces. Recientemente la BBC nos advertía sobre la posibilidad de una inminente crisis alimentaria mundial. Las autoridades globales comienzan a adular nuestros oídos con las excelencias de una dieta a base de insectos.
- Las abejas y los polinizadores naturales están siendo diezmados por la actividad humana, con imprevisibles consecuencias para la vida vegetal y la producción de alimentos.
- La erosión hace que se pierda tierra vegetal a un ritmo entre 16 y 300 veces más rápido de su tasa de reposición.
- Hay 61 importantes zonas muertas en los grandes cuerpos acuáticos del mundo, principalmente debido a la actividad agrícola.
- La explotación de acuíferos por encima de su tasa de reposición se ha intensificado.
- Apareció un enorme agujero en la capa de ozono, problema que parece en vías de solución.
- Reventaron dos centrales nucleares. Una de ellas continúa escupiendo material radioactivo.
- Recibimos noticias alarmas de un inminente cambio en el clima del planeta Tierra, producido por la actividad humana.
- Las pérdidas económicas por catástrofes climáticas pasaron de unos 5.000 millones a 60.000 – 80.000 millones de dólares al año.
- La superficie cubierta por bosques naturales disminuye paulatinamente, especialmente la selva tropical.
- Las tasas de extinción de especies son mil veces mayores que las que habría sin el impacto humano.
- El índice de planeta de vivo, que utiliza no las extinciones, sino el tamaño de las poblaciones de muchas especies bien conocidas, ha disminuido cerca de un 40% desde los años 70.
- La producción de petróleo crudo está descendiendo, aunque nos hacemos trampa a nosotros mismos con sucedáneos sin sustancia.
- La producción de seis recursos naturales no renovables de difícil sustitución (Berilio, Germanio, Talio, Baritina, Tantalio, Wolframio) ha comenzado a decaer. La producción de oro alcanzó un máximo y comenzó a caer, si bien posteriormente se ha recuperado, gracias a la brusca variación de precios. Algo similar, mucho más pronunciado, a lo largo de más años, le ha ocurrido a los Fosfatos (ahora recuerdo como mi padre se lamentaba de la inversión que realizó el estado español en las minas del Sahara, minas que quedaron bajo el control de Marruecos, y que albergan el 80% de las reservas mundiales de este recurso clave para la agricultura. Washington y Berlín apoyan a Marruecos, y eso condiciona el futuro del pueblo saharaui), esta puede ser una de las razones que explican porque la producción de alimentos no aumenta al ritmo que sería necesario.
- La producción de veinticinco recursos naturales no renovables, incluidos el Aluminio, Cobre, Magnesio, Molibdeno, Gas Natural, Potasa, Cadmio, Cromo y Titanio, continúa creciendo, pero a tasas cada vez menores.
- El pico de extracción del carbón está lejos, aunque dada la heterogeneidad de lo que llamamos carbón, el pico de la energía obtenida del carbón podría haber pasado ya.
- Las capturas pesqueras alcanzaron un máximo en el año 2000. Hay océanos que no se están explotando al ritmo que permite la tasa de reposición de la biomasa marina, pero otros como el Atlántico están sobrexplotados. El futuro pasa por valorizar otras especies para la alimentación humana, como la Medusa, lo que podrá permitir aumentar el tonelaje de las capturas.

Algunos podrían pensar que todas estas desgracias terminarían por afectar al proceso económico, y al sustento del hombre, pero no economistas como Vincent Navarro, que en un reciente artículo titulado “Los errores de las tesis del decrecimiento económico” afirmaba:

La crisis financiera ha sido muy estudiada y no puede atribuírsela al crecimiento del precio del petróleo y a la inflación que creó

Aparentemente desconociendo que hace casi un siglo, Frederick Soddy ya mostró la relación entre crecimiento y sistema monetario, de lo que se deduce que es la ausencia de crecimiento en el mundo real lo que precipita la crisis financiera y no al contrario. Navarro continúa:

En un momento de enormes crisis, con crecimiento casi cero, que está creando un gran drama humano, las voces a favor del decrecimiento parecen anunciar que ello es bueno, pues así salvamos el planeta. No se dan cuenta de que están haciendo el juego al mundo del capital responsable de las crisis económica y ecológica.

Estableciendo una relación lineal entre nivel de producción y bienestar. Esto es falaz, como nos ha recordado Eric Hobsbawm, en los 70 no existía el desempleo ni la miseria en occidente, y la producción, medida según el PIB, era la mitad de la que tenemos hoy.


Las aportaciones de Georgescu-Roegen corrieron la misma suerte que las de Frederick Soddy y fueron, conscientemente ignoradas, como cabría esperar de una pseudociencia.

Fue realmente una revelación para el autor, acostumbrado a pensar en la batalla por la libertad de pensamiento en materia científica como una batalla librada y ganada siglos atrás, en la época de Galileo y la Inquisición, encontrar en la economía, a diferencia de la física, que aún no ha sido ganada del todo ... Si la economía fuera realmente una ciencia, no habría necesidad de protegerse de las críticas por una conspiración de silencio. Una crítica responsable, en cualquier tema científico se encuentra con una respuesta inmediata, y no con la política del avestruz de enterrar la cabeza en la arena con la esperanza de que con ello se taponen los oídos y se arroje polvo a los ojos del interesado. [2]

Contra las aportaciones de los seguidores de Forrester, más mediáticas, no habría sido útil aplicar de nuevo la estrategia del avestruz, así que fueron tergiversadas y trivializadas:

La publicación de los Límites del Crecimiento en 1972 tuvo un impacto inmediato y permanente. Las cuestiones ambientales y el debate sobre la sostenibilidad se popularizaron aún más a medida que se vendieron millones de copias, y se tradujo a 30 lenguas.[…] 
A pesar de estas importantes contribuciones, y advertencias de "extralimitación y colapso", las recomendaciones de Los Límites del Crecimiento sobre cambios fundamentales en las políticas y en el comportamiento para alcanzar la sostenibilidad no se han tomado, como los autores han reconocido recientemente. Esto es tal vez en parte resultado de falsas afirmaciones que desacreditan el informe. Desde el momento de su publicación hasta la época contemporánea, Los Límites del Crecimiento ha provocado muchas críticas que afirman falsamente que el informe predecía el agotamiento de los recursos y el colapso del sistema mundial a finales del siglo XX. Tales afirmaciones se producen a través de una serie de publicaciones y medios de comunicación de diferentes tipos, incluyendo revistas científicas revisadas por iguales, libros, material educativo, prensa, artículos de revistas y sitios web. El presente trabajo aborda brevemente estas afirmaciones, mostrando que son falsas. [3]

A falta de argumentos científicos, se recurre a la metafísica banal, aplaudida desde el poder con entusiasmo. Es el caso de Julian L. Simon, premiado con doctorados honoris causa por la bufonada intelectual irreflexiva:

La premisa central de Simon es que las personas son el recurso definitivo, así tituló su obra cumbre, The Ultimate Resource (El Último Recurso, Ed. Dossat) publicada en 1981 y actualizada en 1996 como The Ultimate Resource 2. El meollo del libro es bien claro: las reservas de recursos naturales no son finitas pues son creadas por el recurso siempre renovable de la inteligencia humana. En efecto, la madera, el carbón, el petróleo y el uranio no son recursos en absoluto hasta que no se combinan apropiadamente con el ingenio humano. […] 
Estas tesis no podían por menos que llamar la atención de los economistas más comprometidos con la libertad y así el 22 de marzo de 1981 el premio Nobel en economía Friedrich A. Von Hayek escribió a Simon desde Friburgo. El austriaco se confesaba muy emocionado de que el americano hubiese dado con la evidencia empírica de lo que para él había sido "el resultado de una vida de especulación teorética". [4]


La economía dual de Frederick Soddy, acaba convertida, merced a la pirueta de Simon, en una economía monista, donde la materia y la energía son sólo un juguete para la mente humana, y no algo muy real y tangible. La dimensión terrenal y limitada del ser humano se oculta detrás de la institución: el mercado nos convierte en Dioses, capaces de manipular la materia y la energía a nuestro antojo.

La clave de esta paradoja nos la dan los argumentos de Simon ¿Por qué estas estupideces gustan tanto a los poderosos? Se trata de la institución, de eso va toda esta historia. Sólo hay que echar un vistazo a la parte final de Los límites del crecimiento 30 años después, un libro excesivamente complaciente con la ayuda que nos pueden ofrecer los sistemas de precios, pero que no puede dejar de cuestionar la sociedad presente:

Al mismo tiempo, el empleo no debería ser un requisito para la subsistencia. Se precisa creatividad en este terreno para superar la idea estrecha de que algunas personas “crean” puestos de trabajo para otras o la idea todavía más estrecha de que los trabajadores son meros costes que hay que recortar. […] 
Tratar de colmar necesidades reales pero inmateriales –de identidad, comunidad, autoestima, superación, amor, alegría- con cosas materiales es crear un apetito insaciable de falsas soluciones para deseos nunca satisfechos. [5]

Para llegar a la raíz de esto, hay que comprender como creamos y damos sentido a las instituciones que rigen nuestra vida. Cornelius Castoriadis ha dedicado su vida y su trabajo precisamente a reflexionar sobre esta cuestión.


Que el aumento ilimitado de las fuerzas productivas es posible no puede ser ni sostenido, ni justificado, ni anulado lógicamente, al igual que no se puede demostrar que Dios no existe, ni que es falsa la idea de la Santísima Trinidad. Es algo que pertenece al futuro, no se puede negar que algún milagro como la fusión fría sea posible, dado que no conocemos el futuro. Esta idea ya fue también anticipada por otro gran pensador, Karl Polanyi.

Nuestra situación actual puede resumirse así: la civilización industrial puede destruir al hombre. Pero como no se puede, no se quiere y no se debería descartar voluntariamente la eventualidad de un ambiente cada vez más artificial, para que el hombre siga viviendo sobre la tierra debe resolverse el problema de adaptar la vida a las exigencias de la existencia humana en dicho contexto. Nadie puede saber por anticipado si esa adaptación es posible o si el hombre perecerá en el intento [6]

En efecto, terminaremos comiendo insectos y medusas, en un ambiente cada vez más artificial, y a eso le llamaremos “progreso”. Y lo haremos porque Julian Simon y Fiedrich von Hayek, con un pensamiento aparentemente opuesto al del profesor Vincent Navarro, en realidad tienen un antecedente común, se trata de Pangloss, el personaje de la novela Candido, de Voltaire.

Al igual que Pangloss justifica el mal, al afirmar que no hay efecto sin causa, y que por tanto vivimos en el mejor de los mundos posibles,confiando en una futura mano cósmica que cuadre las cuentas, y por tanto, permaneciendo impasible, sin actuar, ante la desgracia. De la misma forma estos economistas justifican el mal, confiando en un futuro desarrollo de las fuerzas productivas, que por fin resuelva los problemas humanos, en lugar de resolverlos en el presente. Y lo hacen así por su defensa de la institución. El mercado (o el estado) es el pastor del hombre. Es el mercado (o el estado) el que asigna su papel en la sociedad al hombre, y decide cómo debe ser su contribución correcta a ella. De forma paralela al aumento ilimitado de las fuerzas productivas, debe aumentarse la dominación racional sobre el hombre. En un giro orwelliano, a esta dominación se le llama libertad.

Hay, por supuesto, otra sociedad posible. Una que, sin renegar de los avances científicos, no los necesite para sobrevivir. Una donde individuo, sociedad y naturaleza estén en armonía. Una sociedad donde tener lo adecuado y no cada vez más, sea el objetivo, y donde las necesidades espirituales del hombre no se satisfagan con sucedáneos materiales. Una en que cada hombre sea su propio pastor. Hemos sintetizado esta visión en el concepto del buenvivir. Para alcanzarla, el panglossianismo debe ser combatido, donde quiera que se encuentre.


[1] Historia del siglo XX de Eric Hobsbawm
[2] Money Reform as a preliminary to all reform de Frederick Soddy
[3] A comparison of the Limits to Growth with thirty years of reality de Graham Turner
[5] Los límites del crecimiento 30 años después de Donella Meadows, Jorgen Randers y Dennis Meadows
[6] Nuestra obsoleta mentalidad de mercado de Karl Polanyi

21 comentarios :

  1. James Cameron y el petróleo del Mar del Norte
    https://www.gov.uk/government/news/pm-pledges-action-to-maximise-the-north-sea-oil-and-gas-industry

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    1. Buenas jose,

      Parece ser que van a recuperar 4.000 millones de barriles más, en el mejor de los casos, el equivalente del consumo mundial de 55-45 días. Eso lo harán, por supuesto, poniendo en peligro el medioambiente. El amigo Polanyi resulta profético ¿lo conseguirán? Da igual, en los siguientes post (tengo pendiente uno intermedio para cerrar la cuestión monetaria, de momento) analizaremos el proceso económico y la dinámica del crecimiento económico, y tendremos más elementos de juicio para juzgar noticias como esa y entender lo que representan.

      Un saludo,

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  2. Jesus, esplendido y contundente artículo. No conocía a Cornelius Castoriadis y me ha encantado su forma de expresarse. Respecto a la mentalidad del relojero del paradigma neoclásico poco más se puede hacer que constatar que a pesar de su demostrada vacuidad en la descripción de la realidad, existe como soporte ideológico del sistema. El ropaje matemático en que se envuelve, del que se muestran orgullosos porque les hace como si fueran una ciencia dura, vano empeño que no resiste el más mínimo contraste, les aleja de cualquier utilidad que pudieran aportar ya que le aleja del objeto del estudio. Pero lo más asombroso es que en sus modelos prescindan de la leyes naturales, como si la modelización matemática les permitiera huir de los límites de este mundo. No se si habrás leído este post en NEG http://www.fedeablogs.net/economia/?p=35296 pero es el paroxismo de lo que se puede hacer con un modelo matemático prescindiendo de la realidad física y biológica contrastada. Mi último post se refiere también a las falacias del crecimiento, sobre la base del pensamiento Herman Daly, del que he intentado hacer una traducción digna de un capítulo de su libro de 1977 “Steady State Economy “ , que abunda en lo que estas exponiendo en el tuyo sobre el crecimiento.

    Saludos

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    1. Buenas Jordi,

      Estaba buscando vídeos sobre filosofía política, que es el campo de Cornelius Castoriadis, y por pura casualidad descubrí ese vídeo, y de repente todo encajó. Tomar una idea irracional, pero que no puede ser refutada científicamente, y utilizarla para dar sentido a lo que hacemos. Si no existiese esa fe en el progreso, sería muy difícil justificar lo que vemos y lo que hacemos a diario, al menos para mucha gente. Por ejemplo, la idea, que existía a principios del siglo XX, de que el progreso era liberar tiempo de trabajo para otras actividades ¿donde ha quedado? El progreso social ha sido muy magro, por no decir inexistente, pero continúan vendiendo que el crecimiento lo solucionará todo sin abordar los necesarios cambios sociales.

      Echaré un vistazo a tu nueva entrada, este post quiere ser el inicio de una serie donde aborde de manera general el proceso económico y relación con el medioambiente y la dinámica del colapso, sus signos tempranos, seguro que saco buenas ideas de tu página.

      un saludo,

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  3. No me parece que Navarro merezca ser hermanado con Hayek.
    No creo que Navarro sea un estatista decimononico, pues me parece que le preocupa la gente mucho mas que al tipo que afirmó sin ambages que el Estado no debe dedicar recursos a combatir la miseria ni preocuparse por si los sueldos y condiciones laborales son dignos.

    Pintar a Navarro como mero estatista, por implicacion, presupone que desea una sociedad regimentada por un Estado que mangonea a la gente "por su bien".

    Pegando ciegos palos a "ambos lados", solo daremos palos de ciego. Precisamente quienes nos reprochen no dar identicos palos al lado izquierdo seran precisamente quienes se embarcaron en la mandanga liberal y tratan de por lo menos no haber sido idiotas en su idiota apaleamiento de un izquierdismo grotescamente caricaturizado.

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    1. Buenas Dubitador,

      Estoy de acuerdo en que Navarro no debe ser hermanado con Hayek. Yo tengo claro que pactaría antes con Navarro que con Hayek, tengo más cosas en común con él, por ejemplo la cuestión de la igualdad. Pero, dejando a un lado que el primero que atacó fue él, estoy en contra de gran parte de las ideas que deja caer en ese post y en el anterior, que ya cité en

      Para la libertad... (Epílogo): El futuro de la libertad

      yo no pienso que haya que buscar "empleo" a la gente, sino crear una sociedad con condiciones de vida adecuadas para todos, sin renunciar al progreso pero cuidando el medio natural.

      Yo no he tratado de insinuar que Hayek y Navarro sean hermanos, sólo que tienen una raíz común (llámalo modernidad, razón, ilustración, etc), que yo he llamado Pangloss. Tanto liberalismo como socialismo, coinciden en buscar un principio rector racional para la sociedad. Yo no estoy de acuerdo con eso, y quiero sustituir la racionalidad por la pluralidad, en la medida que sea posible. Naturalmente en mi sociedad habrá estado y habrá mercados, pero no pienso que una persona deba contribuir de una forma determinada, regulada por el estado, por el mercado, o por ambos, a la sociedad. Una de las exigencias de la sostenibilidad es esa, y también lo es de la libertad o autonomía.

      saludos,

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    2. Interesante tu puntualizacion.
      Tiendo a estar de acuerdo. Los detalles, ya se sabe que son infernales.
      Celebro haber planteado la cuestion.

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    3. Me alegro que tendamos a estar de acuerdo.

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  4. Tremendo el sr Jordi LLanos.

    Me he zampado su post "Las falacias del crecimiento (Introducción)"

    http://economiapangloss.blogspot.com.es/2014/02/las-falacias-del-crecimiento.html

    Tambien me ha parecido una deslumbrante traca de revelaciones el capitulo 5 ("Un catecismo de las falacias del crecimiento") de la obra de Herman Daly "Steady-State Economics" 1977 (Economia del Estado Estacionario) gentilmente traducido por el sr LLanos y con una calidad traductoril no facilmente mejorable.

    Es muy importante la narracion, la integracion narrativa de los hechos y conceptos.
    Cada vez me persuado mas de que el conocimiento necesita un apropiado vehiculo narrativo creador de contexto, igual que en las novelas. Claro que a ello mismo tambien se debe el exito de cosas execrables.

    Es que el conocimiento no son datos.

    Los puros datos, a palo seco, son pedruscos intragables, meteoritos que te caen y hacen daño (te crucifican como ignorante)
    Solo los datos integrados en un contexto, una narracion, devienen conocimiento.

    Siquiera los datos expuestos en "su" orden logico generan la presunta cadena de concatenaciones y efecto revelacion.

    Por lo comun solemos creer lo que ya creiamos que era lo que debia ser, o sea lo que ya creiamos, o sea lo que se integra y nos integra el contexto, por lo menos el nuestro. Por eso la nuevas teorias no son desplazadas por unas nuevas y mejores, acompañadas de mejor informacion, sino que es otra generacion la que desechara las teorias antiguas, mejor dicho gente imbuida de otro contexto, o no muy imbuida en el contexto dominante en el presente.

    El clamoroso fracaso del revival liberal (el neoliberalismo, nunca ingenuo, nunca inocente en ninguna de sus tres fases de manifestacion: dinerarizacion de la economia: mercado, estabizacion/repliegue y revival) genera contexto favorable a las tesis del decrecionismo, o cuanto menos a las evidencias que centran en el mito del crecimiento (que en su momento era una proposicion evidente) la raiz del mal y que ésta resiste su desarraigamiento hunde sus zarzos en el regimen de desigualdad instituido bajo las tres especies sucesivas del esclavismo, el feudalismo y el capitalismo.

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    1. (menudo lio me hice en la segunda parte del comentario, valga esta correccion)

      Por eso la viejas teorias no son desplazadas por unas nuevas y mejores, acompañadas de mas mejor informacion, sino que es otra generacion la que desechará las viejas teorias, o mejor dicho gente imbuida de otro contexto, o no muy imbuida en el contexto dominante; lo cual tanto puede incluir la sincera afeccion intelectual como un coctel de prejuicios, convicciones e intereses (incluso prejuicios cientificos, esto es rigurosamente justificados en construcciones impecables que arrancan en presupuestos de base falsos, dudosos, inexistentes o con no poca frecuencia interesada y descaradamente seleccionados o construidos a tal efecto).

      El clamoroso fracaso del revival liberal (el neoliberalismo: que nunca ingenuo, nunca inocente en ninguna de sus tres fases de manifestacion: dinerarizacion de la economia, o sea mercado, estabilizacion/repliegue estrategico y actual revival) genera contexto favorable a las tesis del decrecionismo, o cuanto menos a las evidencias que centran en el crecimiento la raiz del mal, que resiste al desarraigamiento debido a que hunde sus zarzos en el solidamente asentado regimen de desigualdad manifestado bajo sus tres especies historicas sucesivas: esclavismo, feudalismo y capitalismo.

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    2. Más o menos estaba claro, pero se agradece el esfuerzo formal. Quizás además del contexto es importante la forma, aquello que nos entra por los ojos.

      Aunque no tengo muy claro qué es un "zarzo" (entiendo que debe similar a "raíz"), las causas del encastramiento de la idea del crecimiento en la psique de los individuos postmodernos son muy profundas. Ten en cuenta que su papel es similar al de la idea de Dios, como bien ha explicado Castoriadis. Es una idea que da sentido, orienta, el resto de valores y creencias del individuo.Para hacernos una idea de lo profundo que es esto, basta recordar al matemático Laplace. El joven Laplace escribió un libro sobre el mundo, sin mencionar en ningún momento a Dios (siglo XIX). Interrogado sobre ello Laplace dijo "me pareció una hipótesis prescindible". Tenemos que hacer de la idea del crecimiento, una hipótesis prescindible para el bienestar humano. Eso no es nada fácil, pero en ello estamos.

      saludos,

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  5. Me he quedado impresionado con tu post, ¡gracias y que no decaiga el buen trabajo!

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  6. Me ha gustado tu ristra de problemas acontecidos desde los años 70. Estoy completamente de acuerdo en que o bien el ser humano acepta el decrecimiento suave y voluntario, o lo va a aceptar de golpe y por las malas.

    En Gran Bretaña ya empienzan a creerse lo segundo. Lástima que alguno que ya avisaba hace mucho tiempo, piensa en la tecnología como salvadora, y en particular nos habla de nuclear y transgénicos (ahí es nada).

    www.carloslmarco.com/cuaderno-de-bitacora-de-la-crisis/nueva-era-o-apocalipsis

    Nada más que un pequeño apunte. Son cinco los reactores nucleares han explotado a lo largo de la historia (si quieres referirte a centrales, entonces tres, aunque es más inexacto).

    http://renovablessinlimites.blogspot.com.es/2014/02/la-locura-nuclear.html

    Un saludo.

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    1. Buenas Salvador,

      Se agradece la precisión. Hablaba de centrales, y conscientemente no he incluido la isla de las tres millas ¿esa es la tercera central a la que te refieres?

      Es una lástima que la gente no se adhiera a la posibilidad de un cambio social, quizás no ven las virtudes de ese cambio, quizás están dominados por el economicismo reinante, quizás no ha calado el mensaje que muestra la relación entre el proceso económico y el cataclismo ambiental.

      Es muy difícil, creo que Castoriadis da en el clavo en su vídeo. Sin embargo hay que intentar romper esa idea, y hay que hacerlo atacando a la sociedad en todos los frentes: ambiental, social e individual. Mostrando sus miserias, y mostrando lo mucho que hay que ganar con el cambio.

      un saludo,

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  7. Hola Jesús:

    Hay algún correo de contacto.

    Un saludo

    Santiago-Ssociólogos

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    1. Hola Santiago,

      Sí claro. Está en mi perfíl de blogger, quizás debería dejarlo más a mano. Es laproadelargo@gmail.com

      un saludo

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  8. Jesús, supongo que una rara conjunción astral hizo posible que encontrara este blog. Absolutamente asombrada y agradecida por lo que acabo de leer, poco para lo mucho que parece haber, me apresuro a agradecerte muy en especial esa mirada más propia de varón renacentista que del especializado actual, que, por desconocer, desconoce hasta su propio campo por falta de iluminación total en lugar de esa lámpara suya que solo focaliza el asuntito, y al tiempo, ¡cosa del demonio, diríase!, que escribas, no solo con absoluta corrección, tan infrecuente en los blogs, sino con elegancia y un mucho estar de vuelta de inocencias bobas, con ironía. Te bendigo y vuelvo.

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    1. Hola Hanna,

      Muchísimas gracias, y gracias a los hados por tan feliz conjunción astral. Intento, conscientemente, aportar esa mirada de conjunto, con humildad, no es fácil y me queda mucho. Y aunque sé que tus cumplidos son excesivos, los agradezco enormemente, puesto que alegran el alma, el trabajo del bloguero solitario es desagradecido, y comentarios tan bellos se agradecen.

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  9. "Una donde individuo, sociedad y naturaleza estén en armonía. Una sociedad donde tener lo adecuado y no cada vez más, sea el objetivo, y donde las necesidades espirituales del hombre no se satisfagan con sucedáneos materiales."
    ¿Cuáles son las necesidades espirituales del hombre? ¿Cuáles las materiales? ¿Qué significa armonía? ¿La afirmación de la armonía es la negación del movimiento, la superación de las contradicciones, de la dialéctica? ¿Qué es tener lo adecuado?

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    1. Buenas,

      Lo adecuado tiene que ver con la satisfacción de las necesidades humanas. Las necesidades son universales, conocidas y finitas, si bien los satisfactores dominantes son culturales, y hasta cierto punto individuales.

      La necesidad inmaterial que más frecuentemente se satisface a través de los bienes materiales es la necesidad de identidad. En este caso uno define quien es a través del objeto, su posesión, y si otros lo poseen.

      La necesidad material es la de subsistencia, que incluye alimentos y abrigo. Afecto, entendimiento, libertad, participación, no son necesidades materiales.

      http://www.dhf.uu.se/pdffiler/86_especial.pdf

      saludos,

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