martes, 3 de mayo de 2016

Plan B para Europa ¿Y si denunciamos a Mario Draghi?

Presionado por los políticos y la opinión pública alemana, nuestro banco central independiente incumple su único mandato, mantener la inflación cercana al 2%, un grave perjuicio para países como España, sin utilizar todas las herramientas disponibles para ello.





Más de siete años después de que la quiebra de Lehman Brothers diese origen a la mayor crisis financiera desde finales de la II guerra mundial, y transcurridos ya más de seis años desde el inicio de la primera crisis de deuda soberana de la eurozona, la crisis griega, Europa continúa inalterable su rumbo, directo a la catástrofe, o bien mediante una ruptura caótica de sus estructuras o bien mediante el empobrecimiento y sometimiento, todavía más acusado, de unos países sobre otros. Como el niño que tapándose los ojos, cree desaparecer de la vista del resto, de la misma forma parecen creer los europeos que si no hablamos de los problemas estos desaparecen. Eso parece indicar el inmovilismo reinante, la total ausencia de un atisbo de que algo se mueve en la dirección de resolver los problemas que quedaron en evidencia hace ya más de seis años, o bien de que sus miembros y ciudadanos empiecen a dar señales de comprender que deben disolver las estructuras de ese Frankenstein llamado eurozona de forma ordenada y lo menos traumática posible.


Deutschland über alles (Alemania sobre todo)

El último episodio de este esperpento han sido las duras críticas vertidas desde Alemania y sus políticos, medios y economistas contra el Banco Central Europeo y su presidente, Mario Draghi. El diario Handelsblatt, el principal periódico económico alemán, saca en portada un fotomontaje de Mario Draghi encendiendo un puro con un billete de 100 euros



el artículo que motiva la portada se titula El peligroso juego con el dinero de los ahorradores alemanes y en él se pueden leer sentencias del siguiente tenor “esta es la mayor redistribución de riqueza desde la II Guerra Mundial”.

Por su parte Der Spiegel, la mayor revista semanal de Europa, aseguraba en una de sus últimas ediciones, citando fuentes oficiales, que si Draghi se atreviera a dar un paso más allá e inundara de dinero la economía, el Gobierno podría demandarle ante la Justicia por sobrepasar los límites de su mandato.

El gobierno alemán, en efecto, se muestra crítico con Draghi. Schaüble, el “poli malo” del ejecutivo, y supuestamente “prestigioso” (incomprensible, dada la ignorancia que destila en cada una de sus intervenciones) ministro de finanzas, afirmó lo siguiente ante la prensa; “Dije a Draghi que podía estar muy orgulloso. Que podía atribuirse el 50% de los resultados de un partido nuevo y exitoso”. Se refiere al AfD, Alternativa por Alemania, uno de los partidos xenófobos y nacionalistas que proliferan como setas en el entorno propicio que neoliberales como Schaüble han creado. La fábula de la cigarra y de la hormiga en su versión europea, es decir, la del perezoso griego y el laborioso y ahorrador alemán, que con tanto esmero cultivó el propio Schaüble, es una narrativa muy rentable para los dirigentes del AfD, que la esgrimen a la menor ocasión. Tiene un pequeño problema: es mentira.

Por su parte Sigmar Gabriel, Vicecanciller y líder del partido socialdemócrata, se descolgó con la siguiente estupidez: “Lo que el BCE está haciendo es una expropiación para muchos ahorradores, gente sencilla, empleados, jubilados...”

No podía faltar en este pequeño resumen uno de nuestros villanos favoritos, se trata de Hans-Werner Sinn, ordoliberal (una de las corrientes del liberalismo que confluyeron en Mont Pellerin, y la que, en mi opinión, más aporta al magma ideológico neoliberal ) y presidente del “prestigioso” think tank IFO. Hans pertenece al consejo asesor del ministerio de economía alemán y en su opinión “El hecho de que el BCE decida dar préstamos a largo plazo a los bancos en riesgo de fracasar del sur de Europa a una tasa negativa del 0,4% muestra una vez más que está llevando adelante una política de redistribución de impuestos para el rescate de bancos zombies al borde de la quiebra”. Para Hans-Werner “esta no es una política monetaria, y cada vez es más difícil para el BCE venderla como tal”. El BCE, concluye “puede ser llevado ante la corte de justicia europea, si excede los límites de su mandato”. Entre los méritos de Werner-Sinn se encuentra haber destapado el “escándalo” de los desequilibrios en el sistema TARGET 2, de pago entre bancos de la eurozona, lo cual enlaza con nuestro siguiente epígrafe.


España: “vivan las cadenas” (al euro)

Como hemos explicado varias veces en este blog, sobre todo aquí, el sistema TARGET 2 es un indicador perfecto de la salud del sistema financiero, y en particular del mercado interbancario. Si un país es receptor neto de fondos del exterior, porque tiene un abultado déficit en la balanza de pagos, su posición no se reflejará en el sistema TARGET 2 siempre y cuando el sistema financiero capte esos fondos en el interbancario. Pero si el interbancario se cierra, los bancos tendrán que recurrir al banco central, que tomará fondos del eurosistema, es decir, de un banco central nacional que tenga exceso de reservas (como el Bundesbank o el banco nacional luxemburgués), y los transfiere a otro que tenga necesidad de ellas. Aparece entonces un saldo en el sistema, un banco central nacional debe aparecer como acreedor y otro como deudor. Veamos cómo están los saldos en este momento.

Saldo de los bancos centrales nacionales, en millones de euros.


Como vemos en la gráfica los saldos deudores de los bancos centrales de España e Italia comienzan a crecer con mucha fuerza a mediados del año 2011, para luego descender a partir de septiembre de 2012, coincidiendo con aquel famoso “whatever it takes” de Mario Draghi, que restauró la confianza en el euro y abrió de nuevo el mercado internacional de capitales para los bancos españoles. Sin embargo, desde marzo de 2015 nuevamente los saldos deudores se están incrementando, si bien no con la extraordinaria rapidez con que lo hicieron durante la crisis de liquidez de 2011-2012 ¿Por qué? En esa fecha comenzó el programa de compra de bonos del BCE, vulgarmente conocido como Quantitative Easing. Como ya señalamos, en realidad las compras de bonos las realizan los bancos centrales nacionales, o para ser más precisos, el 80% de las mismas es realizada por los bancos centrales nacionales, que son los que tienen los bonos en su balance, un 20% se mutualiza, es decir, las pérdidas o ganancias por su variación de precio o impago se reparten entre los países del eurosistema.

El riesgo, es asumido por los bancos centrales nacionales, es decir, en caso de ruptura del euro, el Banco de España tendría en su balance una serie de bonos del tesoro convertibles a la nueva moneda, y una deuda con el eurosistema en euros. Esto a su vez da origen a un nuevo riesgo, conocido en la jerga financiera como “fragmentación”. La fragmentación podría darse si los inversores y depositantes, siendo conscientes del riesgo que asume el Banco de España, deciden llevarse su dinero a otra parte, originando fugas de capital, subida de tipos de interés y de la prima de riesgo, etc. De hecho, lo que evita precisamente que esa situación se de en la actualidad, es el respaldo que nos proporciona el BCE desde septiembre de 2012. Si ese respaldo es puesto en cuestión, que es precisamente lo que está haciendo Alemania al pedir una subida de tipos de interés y criticando las políticas del BCE, si se llega a dudar de que el BCE actuará haciendo “lo que sea necesario”, podríamos volver a sufrir un estrangulamiento financiero como el que ya sufrimos hace cuatro años, recordemos que su causa principal fue precisamente el miedo de los inversores a una ruptura del euro.

Para realizar las compras mensuales de bonos el Banco de España toma dinero del eurosistema, concretamente y por lo que vemos en la gráfica, del Bundesbank, que incrementa su abultado saldo acreedor. El programa de compra de bonos no está sirviendo para elevar la inflación y situarla más cerca del objetivo, pero sí para aumentar los costes de una ruptura del euro para países como España. Es interesante ver cómo quedan los saldos si descontamos el efecto del programa de compra de bonos


Saldo de los bancos centales nacionales con el eurosistema descontando las compras de bonos, en millones de euros.

Lo que observamos es que los saldos se mantienen estables, con una ligera tendencia a subir en el caso español. Desde marzo de 2015 hasta febrero de 2016 el saldo negativo del Banco de España se ha incrementado en 20.000 millones. Sigue habiendo tensión en el interbancario, y nuestra banca no podría sobrevivir sin la respiración artificial del BCE.


Esa “gente sencilla” de los bancos siguen siendo el problema

La retórica germana nos habla de los sufridos “ahorradores” alemanes, jubilados, trabajadores, etc., pero como ya hemos señalado en estas páginas su banca no es un ejemplo de vitalidad y solvencia. En este contexto, las medidas del BCE no ayudan, dado que los tipos de interés negativos crean un problema añadido a los bancos. Uno de las principales fuentes de beneficio de la banca comercial está en lo que se denomina el margen neto, que es la diferencia entre el interés al que cobran sus préstamos y el interés al que remuneran sus depósitos. Las políticas del BCE disminuyen el tipo de interés, reduciendo la remuneración por los préstamos, pero hay un límite a la reducción que se puede aplicar a la remuneración de los depósitos, y es el 0%, por debajo de ese umbral, cuando te cobran por tener el dinero en el banco, lo lógico es sacarlo y mantenerlo en tu poder. En consecuencia, los tipos de interés negativos o cercanos a cero, lo que hacen es estrechar el margen neto de los bancos.

Un reciente informe del FMI alertaba sobre esta circunstancia, y en él no salía muy bien parada la banca alemana. El impacto de los tipos de interés negativos será mayor en aquellos bancos que se financian fundamentalmente a través de depósitos, frente a los que lo hacen a través de bonos y otros pasivos, y será mayor cuanto más cerca esté de cero el tipo de interés que se paga por ellos. En estos aspectos destaca sobremanera España, pero también Alemania.


Depósitos como porcentaje de todos los pasivos (eje vertical) y tipo de interés promedio de depósitos (eje horizontal)


El informe también señala a la banca germana como una de las más vulnerables a la reducción del margen neto “debido a un punto de partida más débil en relación con la rentabilidad”.


Impacto de la reducción de 10 puntos básicos en el margen neto. Barra roja: reducción en los ingresos por intereses. Barra azul: reducción del beneficio antes de impuestos.


El informe también señala la vulnerabilidad de las aseguradoras alemanas, debido a que garantizan retornos superiores al bono alemán a diez años. Estas empresas pueden haber vendido seguros de vida y planes de ahorro con alta rentabilidad en el periodo anterior a la crisis, y encontrarse con dificultades si un periodo prolongado de bajos tipos de interés erosiona la rentabilidad de sus inversiones.

Desde el inicio de la crisis se está observando una mayor propensión al riesgo en las inversiones de este sector, que constituye una parte sustancial del mercado de capitales.



Sin duda los tipos de interés negativos que estamos viendo recientemente habrán agudizado ese proceso. Por todo ello, no parece descabellado sospechar que  detrás de la retórica sobre los sufridos ahorradores se encuentre realmente la presión del lobby bancario y asegurador alemán.


¿Democracia en Europa? Empecemos por el Banco Central Europeo

Como he señalado en otro lugar, hay un aspecto esencial que está permitiendo a la derecha crítica con el sistema medrar, y postularse como alternativa, frente a una izquierda que se parece estancada, y que no parece encontrar un discurso que enganche. Ese aspecto que marca la diferencia es que la izquierda, por sus valores, no puede renunciar a la solidaridad y la cooperación internacional, en un momento donde lo que está fallando y lo que los ciudadanos cuestionan es la globalización. La izquierda necesita, para oponerse a la globalización, articular un discurso internacionalista, mientras que a la derecha le basta rechazarla y apelar a la nación.

Un primer intento en este sentido lo constituye el movimiento DIEM 25, que en España se ha llamado Plan B para Europa, y cuyo acertado lema es democratizar Europa. Digo que es acertado porque como nos señala el trilema de Rodrick, no podemos tener democracia, soberanía nacional e hiper-globalización al mismo tiempo, sólo podemos alcanzar dos de esos objetivos. Particularizando el trilema de Rodrick para la eurozona enunciamos el trilema de Nácher de la siguiente forma:


Europa no puede tener al mismo tiempo una moneda única y sistemas políticos democráticos, siendo al mismo tiempo las finanzas de cada país relativamente independientes del resto, es decir, que reflejen sobre todo su situación económica y las expectativas creadas por sus políticas.


Al haber sido la prioridad absoluta la integración económica, la consecuencia de la aplicación de ambos trilemas a nuestra situación es que la democracia debe reducirse y limitarse al máximo, como así ha sido. Varoufakis y la materia gris detrás de DIEM 25 son conscientes de ello, e intentan polemizarlo. De esta forma se intenta construir un discurso crítico con la globalización que evita recurrir al nacionalismo.

El planteamiento es correcto, y sería de agradecer que comenzase a plasmarse en acciones concretas ¿por qué no llevara Draghi. como máximo responsable del BCE ante corte europea de justicia como sugiere Hans-Werner Sinn? El mandato del BCE es mantener la inflación por debajo, pero lo más cerca posible del 2%, mandato que está muy lejos de cumplir, con gran perjuicio para millones de ciudadanos, que no ven como se reducen los niveles de deuda, y que por tanto no pueden consumir, lo que a su vez repercute en el empleo. La deflación es un síntoma de la depresión en la que estamos inmersos, pero es también parte del problema, ya que lo agudiza.



Es hora de exigir con firmeza que el BCE cumpla sus obligaciones y que alivie la situación de millones de personas que pagan el precio de su incapacidad, torpeza, ignorancia y desprecio por los ciudadanos europeos.

Las políticas de Quantitative Easing han sido un fracaso, como ya anticipamos que lo serían, pero hay otras herramientas, se puede recurrir al llamado helicóptero de dinero. El banco central puede crear dinero directamente (con el QE no lo hace, sólo aumenta las reservas) y dárselo a la gente (con el QE las reservas se quedan en el sistema financiero) una política que a simple vista se entiende que puede ser mucho más efectiva que las actuales para alcanzar el objetivo de inflación, además de aliviar de forma directa las condiciones de vida de muchos ciudadanos europeos.

Puede ser el helicóptero del dinero o el QE para el pueblo, puede ser otra herramienta, no podemos exigir que haga algo concreto, pero sí que haga todo lo que pueda para alcanzar sus objetivos. Si queremos democracia en Europa, empecemos por exigir que cada uno cumpla al menos lo que se ha comprometido a hacer, en un paso posterior debe ser la ciudanía la que determine cuáles deben ser esos objetivos.

viernes, 26 de febrero de 2016

Los errores de las tesis del crecentismo

Cuelgo en mi blog un texto colaborativo de la asociación Autonomía y Bienvivir, que publicamos hace unos días en The Oil Crash. Dado que el objetivo del artículo es fomentar el debate y la confluencia entre la izquierda crecentista y las opciones más críticas con el crecimiento, creo que mi blog puede ser también una buena herramienta para alcanzar esa meta, frente al de Antonio Turiel, de mucha mayor difusión pero donde hay un dominio más claro de las tesis decrecentistas. Os dejo con el artículo.
 
 
La izquierda en la encrucijada ¿crecimiento o nuevo paradigma?
 
 

En un libro publicado hace tres años, El fin de la expansión, Ricardo Almenar nos recordaba cómo en la primera mitad del siglo XX la apuesta por el crecimiento económico se convertía, junto al avance científico y técnico, en la gran esperanza para renovar la fe en el progreso, esa idea de fondo que llevaba ya varios siglos animando la cosmovisión europea, un progreso convertido en doctrina, según Lewis Mumford, y cuyo sentido se tambaleaba tras el desastre de la Gran Guerra, amplificado poco después por las cámaras de gas y la bomba de hidrógeno. Entre otras cosas el crecimiento económico nos traería paz social... sin necesidad de encarar el problema de la repartición.
 
 
Almenar pone esta nueva esperanza en palabras de dos economistas por lo demás muy distintos: Keynes y Schumpeter. El primero decía en una conferencia en Madrid en 1930 que, a largo plazo, "la humanidad está resolviendo su problema económico. Predeciría que el nivel de vida de las naciones progresivas, dentro de un siglo, será entre cuatro y ocho veces más alto que el de hoy día". Por su parte Schumpeter afirmaba en otra conferencia de 1936 que "si el capitalismo repitiese sus resultados pasados durante otro medio siglo a partir de 1928, acabaría con todo lo que con arreglo a los patrones actuales podría llamarse pobreza, aun en los estratos inferiores de población, exceptuando únicamente los casos patológicos", y entonces serían fácilmente alcanzables "todos los deseos que han sido expuestos hasta ahora por todos los reformadores sociales".
 
 
Pasado el tiempo que ambos economistas tomaron en consideración, y habiéndose cumplido sus previsiones en cuanto al aumento de la capacidad productiva, resulta bastante evidente, sin embargo, que el problema económico dista mucho de estar resuelto. Las sucesivas crisis, el escandaloso aumento de la desigualdad y la persistencia de la pobreza también en los países más industrializados dejan pocas dudas sobre la naturaleza política de ese problema económico. ¿Cuántas décadas de crecimiento más harán falta para constatarlo? Y si la pobreza, la exclusión social y la desigualdad no serán resueltas por el crecimiento económico, mucho menos aun lo será el problema de la sostenibilidad, sacrificada precisamente en el altar de ese crecimiento en el que tanto se confía, y que en realidad está resultando antieconómico (en palabras de Herman Daly.).
 
 
A pesar de esto, el hueco teórico dejado por el neoliberalismo en su apuesta por un crecimiento basado en el predominio de la libertad de mercado parece estar resultando demasiado tentador para una izquierda que ve la oportunidad de mostrarse superior en la búsqueda de ese crecimiento mediante políticas keynesianas, con lo que lograría así un cambio en las preferencias políticas de la sociedad. Pero a tenor de lo dicho, hay que preguntarse si ese cambio de preferencias no sería un mero cambio de gestores y de estilo de gestión, y no un verdadero cambio social hacia un mundo mejor.

domingo, 3 de enero de 2016

Jugando al límite. 2 – La fuente de la vida



Un año después de mi primer artículo sobre los límites planetarios, creo que ya era hora de seguir aprendiendo un poco más sobre los problemas de sostenibilidad de nuestra sociedad global. Hay un cierto consenso social, dejando a un lado el ruido creado por los bien pagados negacionistas, en cuanto al riesgo que supone para nuestra sociedad el cambio climático antropogénico, pero generalmente se ignoran otros límites, como la pérdida de biodiversidad, que pone en peligro servicios medioambientales que nos proporcionan los ecosistemas y de los que depende nuestra sociedad.

Como explicamos en la primera entrada de esta serie, el concepto que hay detrás de los límites planetarios es el de cambios catastróficos, no lineales, y en algunos casos irreversibles, que a menudo se observan en los ecosistemas, o incluso, en el pasado, en el sistema tierra en su conjunto. Una buena discusión sobre el tema (en inglés) se puede encontrar en este artículo, al que luego volveremos. Para tener cierta garantía de que esos cambios no se producen, y que La Tierra permanece en el estado estable que ha permitido el florecimiento de nuestra especie, llamado Holoceno, debemos ser prudentes, y no adentrarnos en la zona riesgo, no pasar los umbrales que podrían desatar ese cambio. Hablamos de incertidumbre, de gestión de riesgo, no podemos estar seguros de cuando se producirá el cambio catastrófico, y no sabemos si el ser humano será capaz de adaptarse a ese cambio, pero mejor no cruzar el umbral, porque lo que podemos encontrar puede ser muy desagradable. Hay varios de estos límites.


Hoy hablaremos del uso de agua. Es interesante resaltar que, evidentemente la escasez de agua puede está relacionada con el cambio climático, pero no de la forma lineal en la que nos suelen presentar esta relación, indicando que el cambio climático puede provocar una mayor escasez de recursos hídricos, lo que es cierto, pero no debemos olvidar que, como veremos, el uso que hagamos de los recursos puede ser un factor causal del cambio climático. El cambio climático y la escasez de agua se pueden retroalimentar de forma positiva.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Crónica de una depresión anunciada: Europa huele a rata



En el articulo anterior de esta serie, Regularidades e incertidumbres, explicábamos los elementos que nos habían permitido anticipar, al menos en parte, la evolución de la economía mundial que estamos observando en la actualidad. También explicábamos que había factores novedosos, que creaban incertidumbre acerca de que el actual ciclo de debilidad en las economías periféricas de la economía-mundo terminase desembocando en una nueva crisis financiera.

También comentábamos muy brevemente como podían afectar esos movimientos a la economía española. Citando lo que allí decíamos:


¿Cómo afectará todo esto a España? La bajada del precio de materias primas nos ha sentado de momento excelentemente, y la salida de capitales de los países emergentes podría facilitar su entrada en España. La otra cara de la moneda es que la mala situación de estos países reducirá la demanda mundial, y nuestras exportaciones se pueden ver afectadas. El comercio mundial ya está sintiendo los efectos.

[…] temo que antes de que nuestra economía comience a verse afectada a través del canal comercial, puede verse afectada a través del canal financiero, mucho más rápido.

La afección a través del canal financiero se conoce con el folclórico nombre de “contagio”, que puede hacer referencia a situaciones diversas. Una de las razones que explican el contagio entre países cuya situación financiera presenta diferencias significativas, es que comparten un centro financiero de referencia. El contagio estaría causado por las dificultades de ese centro financiero, que le obligarían a restringir sus operaciones, dejando de refinanciar los préstamos en un tercer país, que sufriría el contagio.


Este esquema se podría aplicar parcialmente a la crisis de deuda soberana española, aunque la mayor parte tuvo su origen en la percepción de que España se endeudaba en moneda extranjera, es decir, el riesgo de ruptura del euro o riesgo divisa.

martes, 24 de noviembre de 2015

Utopía 2.0



Hace unas semanas, desde la asociación Autonomía y Bienvivir lanzamos un segundo texto colaborativo, tras nuestro Programa para una Gran Transformación. El nuevo texto fue publicado en el blog de Antonio Turiel The Oil Crash, al igual que el primero. En esta ocasión cambiamos el enfoque y en lugar de centrarnos en lo que habría que hacer, decidimos hacerlo en el objetivo, en la sociedad que nos gustaría alcanzar. Lo que descubrimos es interesante, hay bastante consenso, al menos dentro de los limitados círculos por los que se movió el artículo, en cuanto a la sociedad en la que nos gustaría vivir. Mucha gente, tanto en el Foro Oil Crash como en el programa de Ampliando el Debate donde se debatió el artículo, nos declaró su deseo de vivir en una sociedad así, si bien algunos mostraban su escepticismo acerca de que el objetivo sea alcanzable, no ya por la extrema dificultad de que podamos aproximarnos a vivir de esta forma (opinión que compartimos) sino por creer que es absolutamente imposible hacerlo. Aquí hubo dos tipos de argumentos, unos basados en el concepto de naturaleza humana y otros en la gran escasez de recursos que se aproxima.

Comenzando por el último de estos argumentos, que dio lugar a un interesante intercambio de ideas entre Ferran P. Villar y un servidor, nuestra posición es no entrar en el necesario debate sobre cual es el estado actual de la biosfera, su grado de deterioro e irreversibilidad del daño, así como la energía de la que podremos disponer mediante energías renovables, debate que creemos es esencial que se realice a nivel académico, siendo nuestro papel el de exigir que se le de la importancia central que debe tener y que el intercambio de ideas sea honrado y transparente, atendiendo sólo al bien común y no a intereses particulares. Por otro lado, insistimos reiteradamente en un aspecto que está expresado en la introducción de nuestro texto, la utopía no es una previsión para el futuro, sino una herramienta de toma de decisiones. Tomar decisiones que nos acerquen a un futuro como el que se describe en nuestro texto redundará en un menor consumo de recursos, y en una sociedad más resiliente, por tanto la utopía es útil, independientemente de que el futuro pueda ser distinto, porque las decisiones que nos incita a tomar son congruentes con un futuro con baja disponibilidad energética y en general de recursos.

Respecto al primer punto de crítica, debo decir que el concepto de naturaleza humana está evidentemente obsoleto. Lo que nos enseña el estudio de las innumerables formas y variedades que adopta la cultura humana es precisamente su enorme capacidad de adaptación, y cómo nuestro comportamiento está tremendamente condicionado por nuestras instituciones culturales. Sin embargo, esta crítica sí incide en un aspecto esencial que debemos tener muy en cuenta, y que también dio lugar a un interesante debate ¿cómo lograr estos cambios? La cuestión del cómo la afrontamos en nuestro Programa para una Gran Transformación, pero evidentemente ese artículo no agota la cuestión, ni mucho menos. Su punto de partida implícito es que nos gobierna un poder benévolo capaz de tomar las decisiones correctas. Ello nos remite a la cuestión del poder, o en términos gramscianos de la hegemonía. Es necesario un cambio cultural, y para ello debemos deslegitimar el sistema vigente, desde nuestros blogs y podcast, difundiendo información, pero también haciendo. Como decía Gandhi “se el cambio que quieres ver en el mundo”. Esa es la gran dificultad, porque como analicé largamente en mi serie de artículos sobre la libertad, nuestro sistema no permite segundas opciones, a quién no colabora con él le excluye y le deslegitima, le convierte en un paria y en un estorbo para el resto. Esa gran cuestión acerca del poder es uno aspecto esencial que debemos iluminar en un futuro cercano.

¿Por qué volver a presentar este texto en tan breve espacio de tiempo? Porque desde un comienzo dijimos que la utopía estaba abierta a la colaboración de todos, de ahí nuestro empeño en debatirla, y de ese debate han surgido las primeras modificaciones. Gracias a la aportación de sistudey, de Foro Crash Oil, hemos modificado alguna frase sobre la vivienda y añadido dos párrafos sobre la construcción en nuestra sociedad utópica. La intervención de nuestro compañero de Ampliando el Debate Carles Sirera nos animó a incluir un pequeño apartado sobre seguridad, interna y externa. Por último, algunos compañeros de la asociación realizaron aportaciones de última hora en el terreno de los valores, el trabajo o el consumo. En un futuro valoramos la posibilidad de incluir alguna referencia a los sorteos como forma de romper las jerarquías, aportación que hizo nuestro compañero de Ampliando el Debate Vicente Ríos. Y ¿por qué no? la utopía sigue abierta, el próximo en aportar algún aspecto nuevo o en corregir uno existente puede ser usted, querido lector. Los comentarios de este blog son todo suyos, y están abiertos al debate, así como la participación en nuestra asociación. Sin más preámbulo, les dejo con la versión 2.0 de nuestro texto.

martes, 17 de noviembre de 2015

Crónica de una depresión anunciada: regularidades e incertidumbres



Fue a comienzos del año 2014 cuando desde esta modestísima tribuna lancé la voz de alarma ante los primeros síntomas de una nueva fase de la crisis que quizás desembocase en un nuevo batacazo financiero. Desde entonces, el desarrollo de los acontecimientos ha seguido, de forma lenta pero segura, el camino que trazamos en aquella ocasión. Realmente, y aunque esté mal que yo lo diga, el guión expuesto en “¿Estamos entrando en una fase de la crisis sistémica global?” se ha ido cumpliendo aunque con cierta parsimonia.

El mérito que puedo atribuirme por este momentáneo acierto no es mucho, tan sólo me fijé en el comportamiento de la economía mundial desde el último cambio institucional relevante, el colapso del sistema de Bretton Woods. Desde entonces la economía mundial presenta ciertas regularidades, que me hacían presagiar, al menos a grandes rasgos, algunos elementos del futuro. La semántica es importante, y aquí nos encontramos ante regularidades, no ante leyes, ni certezas, pero si el marco institucional se mantiene, es decir, si no actuamos modificando aquellos elementos que han hecho posible este comportamiento predecible, hay bastantes posibilidades de volver a tropezar en la misma piedra. Este razonamiento nos conduce hasta la incertidumbre, en realidad hay factores diferenciadores bastante significativos en la actualidad que no encontrábamos en el pasado, tendremos que tenerlo muy en cuenta, pero veamos primero las regularidades:

  • La economía no es lineal, es cíclica, como muchos otros sistemas. Una regularidad de la economía mundial es la alternancia de crisis financieras entre países industrializados y emergentes. Comenzando por la crisis de deuda latinoamericana (que afectó a todo el conjunto de países emergentes y no sólo a Latinoamérica), siguiendo con las crisis de finales de los ochenta y principios de los noventa en los países desarrollados (como por ejemplo la crisis del Sistema Monetario Europeo, que fue precedida por sendas crisis en EEUU y Japón, en un periodo breve de tiempo), continuando con la crisis de los Tigres Asiáticos (que nuevamente hay que señalar que afecto a un conjunto más amplio de países, desde mediados de los noventa hasta comienzos de la década siguiente), llegando por último al momento presente, con la crisis subprime y sus secuelas.

  • Otra regularidad significativa que podemos observar es que todas estas crisis periódicas y alternas vienen precedidas de un periodo de exuberancia irracional en los flujos de capital internacional. Los inversores internacionales actúan con prodigalidad prestando dinero a las empresas y bancos y adquiriendo acciones y la deuda nacional de un determinado país. A ese periodo favorable, le suele suceder un periodo desfavorable, en el que se producen bruscas salidas de capital, venta de acciones y de bonos y no renovación de los préstamos a su vencimiento. Así sucedió en los ochenta con los países latinoamericanos, cuando el reciclaje de los petrodólares condujo a un boom de crédito internacional, que se cortó bruscamente con la subida de tipos en EEUU. También fue así en los noventa con los Tigres asiáticos, y ha sido así recientemente con España, cuando nuestra pertenencia al euro propició el endeudamiento masivo de nuestros bancos con los bancos de los países del norte de Europa. Y por supuesto, no fue distinto el caso de EEUU en 2008, cuando su relación con el resto del mundo, y especialmente con China, le permitía financiar déficit comerciales cada vez más abultados, absorbiendo gran parte del ahorro mundial. Como ya advirtiera con acierto Frederick Soddy, la deuda, siguiendo las leyes matemáticas del interés simple y compuesto siempre crece más deprisa que la capacidad que nos da la naturaleza y nuestro trabajo para pagarla. Uno diría que durante el periodo de globalización los capitales flotantes perciben cuando la deuda crece demasiado, y su salida en estampida desencadena la crisis.

  • La relación de las crisis con los flujos de capital y la alternancia de crisis entre centro y periferia se relaciona con variaciones periódicas en los flujos de capital, primero saliendo del centro hacia la periferia, posteriormente saliendo de la periferia para dirigirse hacia al centro. Sobre estos movimientos tienen especial relevancia los tipos de interés en EEUU (saliendo del centro hacia la periferia los capitales cuando los tipos de interés son bajos, e invirtiendo su sentido cuando los tipos de interés son altos) y, de forma a mi juicio todavía más marcada, los tipos de cambio (saliendo los capitales cuando hay expectativa de tipos de cambio a la baja, y entrando cuando hay expectativas de tipos de cambio al alza). Como vimos en La guerra de divisas (II): el verdadero origen de la crisis financiera global, los movimientos en los tipos de cambio pueden considerarse auténticos movimientos tectónicos de la economía, y pueden preceder a fuertes crisis, tanto por su incidencia en los precios de los activos, como por la consecuencia de esto, salidas de capital, ante la perspectiva de menores ganancias por la pérdida de valor de los activos. La devaluación se retroalimenta de forma positiva con las salidas de capital, dado que estas salidas hacen que la moneda se deprecie, y esto a su vez hace que más capital quiera salir, dada la depreciación que se produce en los activos (el mecanismo inverso funciona en la época de bonanza).

lunes, 27 de julio de 2015

La recuperación de Mariano y la España Ponzi



Es aburrido repetir siempre lo mismo una y otra vez pero tenemos la mala costumbre dejarnos llevar por las fantasías con demasiada facilidad. Ya sabéis, cosas como “esta vez es distinto”, “los pisos no pueden bajar de precio”, “hay petróleo para 200 años”, etc. Nuestra particular burbuja intelectual patria, en la que han caído tan solo algunos forofos del partido en el gobierno, todo hay que decirlo, es la de la recuperación firme de la economía española, “el milagro de Mariano”. Es cierto que hay más escépticos que creyentes, pero por aquí y por acullá cada vez le asaltan a uno más broteverdistas que insisten con la fe del carbonero que ahora sí, nuestro despegue por fin está basado en fundamentos sólidos. Pero viendo la economía española cabría preguntarse, ¿que ha cambiado?, dejando a un lado que el sector de la construcción ahora es mucho más pequeño, no se aprecia cambio alguno en la estructura económica, ni siquiera tendencia hacia el cambio. En consecuencia, algunos se agarran a la “austeridad”, la ferrea determinación con la que hemos puesto orden en las cuentas públicas y cercenado el derroche que era característico de anteriores gobiernos. Esta fantasía, que ya indicamos en otra ocasión que carece consistencia teórica y empírica, queda desmentida con echar un vistazo al ritmo de acumulación de la deuda pública. Por lo tanto sólo nos quedan los datos, se crece, y eso es signo de que las cosas van bien, pero también se creció a buen ritmo entre los años 1999 y 2008, y sin embargo el resultado fue el desastre ¿Qué podemos esperar de este nuevo ciclo de crecimiento? Sólo que cese de forma tan brusca y dolorosa como el anterior.


Una “recuperación” modesta en el empleo

Pero veamos los datos. Desde el primer trimestre de 2014 aumentan los ciudadanos que trabajan, habiéndose recuperado casi un millón de ocupados en cinco trimestres.


El número de parados disminuye desde algo antes, y con mayor velocidad.


Ello se debe a que la población activa disminuye desde el tercer trimestre de 2012.


Sabemos que la demografía española está muy mal, pero nos tocaba comenzar a perder población activa en torno a 2019, así que este dato tenemos que explicarlo por el exilio económico de inmigrantes y gente joven. Por último, si echamos un vistazo a la recaudación por cotizaciones sociales de la Seguridad Social.


Lo que observamos es que se recupera desde diciembre de 2013, pero de forma tan débil que llama la atención. La explicación que nos dan los expertos es que el empleo creado es de escasa calidad, con menores salarios y jornadas de trabajo más reducidas que el empleo que se ha perdido. Parece que el comentario del catedrático Carles Manera, “España no está creando empleo sino repartiendo las horas de trabajo”, es una buena parte de la verdad.


La España “ponzi”, pedir deuda para pagar los intereses.

Veamos ahora el coste de la “recuperación” en términos financieros. Los datos empíricos muestran que los países suelen tener especial intolerancia hacia la deuda externa, suele ser habitual que la deuda externa deje de renovarse, en lo que se conoce como “sudden stop”, un fenómeno que ya padecimos en nuestras carnes. Si observamos la evolución de la deuda externa española respecto al resto del mundo, vemos que tras comenzar a moderarse en el segundo trimestre de 2012, vuelve a subir con fuerza a partir del último trimestre de 2013 (coincidiendo con la recuperación en el empleo), y de forma muy significativa en el primer trimestre de 2015, que son los últimos datos que tengo.