jueves, 15 de agosto de 2019

Des-enmarañando el paradigma


En mayo de este año tuve la ocasión de participar en el festival Maranya, al que me invitó Carlos Buj, de Viaje a la Sostenibilidad. El festival se desarrolló en un remoto pueblo de Teruel, y su eje central fue la sostenibilidad. Aquí podéis ver un pequeño vídeo de dos minutos el mismo.


Os recomendaría, si podéis, asistir el próximo año. El festival se basa en compartir, varias personas ofrecemos nuestros conocimientos (sí, ya sé que los míos no son muchos, pero alguno tengo) y cualquiera puede participar en alguno de los múltiples talleres que se ofrecen. Yo estuve realizando una visita a una instalación educativa llamada bioescuela (con bioconstrucciones, huerto, etc), en la presentación de Extinction Rebellion Zaragoza, en un taller de Programación Neurolingüística y en la presentación de la transformación de un proyecto de Permacultura en uno de Regeneración Ecosistémica.

Es interesante el clima que se crea entre todos en este compartir, dicen que recuerda a otros festivales que yo no conozco, basados en los diez principios, como el Burning Man o Nowhere. No sé si ello es cierto, pero es una ocasión de aprender, disfrutar con la música al final del día, y contactar con personas con intereses afines.

Pero la experiencia más enriquecedora para mí fue realizar mi taller, ante un reducido grupo de nueve personas, trabajando el concepto del paradigma sociocultural. El primer reto era interesar a alguien a asistir a un taller sobre un concepto tan aparentemente poco vistoso. Comencé por explicar en qué consistiría, y lo definí de la forma más precisa que pude como una “metodología de intervención social”. Intervención social en el sentido que cualquier activista puede lanzar a la sociedad una propuesta de cambio (podemos pensar en cómo fueron emergiendo prácticas como la ocupación de edificios vacíos, mindfulness, la permacultura, la agricultura regenerativa, la ecología profunda, el uso de entógenos y psicodélicos como herramienta terapéutica, la economía social y solidaria o la ciencia posnormal, por citar ejemplos dispares) y compararla con el paradigma, y de esta forma ver si su proyecto contribuye a cambios culturales profundos.

El primer paso es, evidentemente, identificar el paradigma, y el grueso del taller se centró en esa cuestión. Tras explicar los conceptos teóricos que ya conocéis por este otro artículo, pedí a los participantes que lanzasen sus apuestas sobre cual consideran ellos que es el paradigma sociocultural vigente. Aparecieron cuestiones como el modelo normativo de familia y de pareja, la obligación de tener un trabajo estable (dos veces) frente a vivir con lo que vaya viniendo, o con una vocación como la permacultura, el consumo, la propiedad y jerarquización de saberes y competencias en el ámbito de la creación artística.

Todavía no he lanzado, y razonado en este blog, cual es la narrativa que define al paradigma sociocultural vigente, pero la impresión que me llevé es que los compañeros se quedan en un nivel muy superficial. Esto viene a corroborar los supuestos que hicimos a nivel teórico sobre él, en cuanto se encuentra en el nivel más profundo de sedimentación y representa un punto ciego cognitivo para el individuo y la sociedad en general.

Tras el verano, espero hacer un taller en Madrid un poco más detallado que este, que me ha servido para una primera toma de contacto con la gente al explicar el concepto. El taller necesita de más tiempo, porque aunque el concepto teórico se explica en 10-20 minutos, dependiendo de la profundidad que quieras darle, luego es interesante no sólo ver cual piensan los compañeros que es el paradigma, sino ver como encajan con él algunas intervenciones sociales, y su hipotético potencial contraparadigmático. Informaré a su debido tiempo de este segundo taller, si todo va según tengo previsto.

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