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martes, 3 de mayo de 2016

Plan B para Europa ¿Y si denunciamos a Mario Draghi?

Presionado por los políticos y la opinión pública alemana, nuestro banco central independiente incumple su único mandato, mantener la inflación cercana al 2%, un grave perjuicio para países como España, sin utilizar todas las herramientas disponibles para ello.





Más de siete años después de que la quiebra de Lehman Brothers diese origen a la mayor crisis financiera desde finales de la II guerra mundial, y transcurridos ya más de seis años desde el inicio de la primera crisis de deuda soberana de la eurozona, la crisis griega, Europa continúa inalterable su rumbo, directo a la catástrofe, o bien mediante una ruptura caótica de sus estructuras o bien mediante el empobrecimiento y sometimiento, todavía más acusado, de unos países sobre otros. Como el niño que tapándose los ojos, cree desaparecer de la vista del resto, de la misma forma parecen creer los europeos que si no hablamos de los problemas estos desaparecen. Eso parece indicar el inmovilismo reinante, la total ausencia de un atisbo de que algo se mueve en la dirección de resolver los problemas que quedaron en evidencia hace ya más de seis años, o bien de que sus miembros y ciudadanos empiecen a dar señales de comprender que deben disolver las estructuras de ese Frankenstein llamado eurozona de forma ordenada y lo menos traumática posible.


Deutschland über alles (Alemania sobre todo)

El último episodio de este esperpento han sido las duras críticas vertidas desde Alemania y sus políticos, medios y economistas contra el Banco Central Europeo y su presidente, Mario Draghi. El diario Handelsblatt, el principal periódico económico alemán, saca en portada un fotomontaje de Mario Draghi encendiendo un puro con un billete de 100 euros



el artículo que motiva la portada se titula El peligroso juego con el dinero de los ahorradores alemanes y en él se pueden leer sentencias del siguiente tenor “esta es la mayor redistribución de riqueza desde la II Guerra Mundial”.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Crónica de una depresión anunciada: Europa huele a rata



En el articulo anterior de esta serie, Regularidades e incertidumbres, explicábamos los elementos que nos habían permitido anticipar, al menos en parte, la evolución de la economía mundial que estamos observando en la actualidad. También explicábamos que había factores novedosos, que creaban incertidumbre acerca de que el actual ciclo de debilidad en las economías periféricas de la economía-mundo terminase desembocando en una nueva crisis financiera.

También comentábamos muy brevemente como podían afectar esos movimientos a la economía española. Citando lo que allí decíamos:


¿Cómo afectará todo esto a España? La bajada del precio de materias primas nos ha sentado de momento excelentemente, y la salida de capitales de los países emergentes podría facilitar su entrada en España. La otra cara de la moneda es que la mala situación de estos países reducirá la demanda mundial, y nuestras exportaciones se pueden ver afectadas. El comercio mundial ya está sintiendo los efectos.

[…] temo que antes de que nuestra economía comience a verse afectada a través del canal comercial, puede verse afectada a través del canal financiero, mucho más rápido.

La afección a través del canal financiero se conoce con el folclórico nombre de “contagio”, que puede hacer referencia a situaciones diversas. Una de las razones que explican el contagio entre países cuya situación financiera presenta diferencias significativas, es que comparten un centro financiero de referencia. El contagio estaría causado por las dificultades de ese centro financiero, que le obligarían a restringir sus operaciones, dejando de refinanciar los préstamos en un tercer país, que sufriría el contagio.


Este esquema se podría aplicar parcialmente a la crisis de deuda soberana española, aunque la mayor parte tuvo su origen en la percepción de que España se endeudaba en moneda extranjera, es decir, el riesgo de ruptura del euro o riesgo divisa.

lunes, 27 de julio de 2015

La recuperación de Mariano y la España Ponzi



Es aburrido repetir siempre lo mismo una y otra vez pero tenemos la mala costumbre dejarnos llevar por las fantasías con demasiada facilidad. Ya sabéis, cosas como “esta vez es distinto”, “los pisos no pueden bajar de precio”, “hay petróleo para 200 años”, etc. Nuestra particular burbuja intelectual patria, en la que han caído tan solo algunos forofos del partido en el gobierno, todo hay que decirlo, es la de la recuperación firme de la economía española, “el milagro de Mariano”. Es cierto que hay más escépticos que creyentes, pero por aquí y por acullá cada vez le asaltan a uno más broteverdistas que insisten con la fe del carbonero que ahora sí, nuestro despegue por fin está basado en fundamentos sólidos. Pero viendo la economía española cabría preguntarse, ¿que ha cambiado?, dejando a un lado que el sector de la construcción ahora es mucho más pequeño, no se aprecia cambio alguno en la estructura económica, ni siquiera tendencia hacia el cambio. En consecuencia, algunos se agarran a la “austeridad”, la ferrea determinación con la que hemos puesto orden en las cuentas públicas y cercenado el derroche que era característico de anteriores gobiernos. Esta fantasía, que ya indicamos en otra ocasión que carece consistencia teórica y empírica, queda desmentida con echar un vistazo al ritmo de acumulación de la deuda pública. Por lo tanto sólo nos quedan los datos, se crece, y eso es signo de que las cosas van bien, pero también se creció a buen ritmo entre los años 1999 y 2008, y sin embargo el resultado fue el desastre ¿Qué podemos esperar de este nuevo ciclo de crecimiento? Sólo que cese de forma tan brusca y dolorosa como el anterior.


Una “recuperación” modesta en el empleo

Pero veamos los datos. Desde el primer trimestre de 2014 aumentan los ciudadanos que trabajan, habiéndose recuperado casi un millón de ocupados en cinco trimestres.


El número de parados disminuye desde algo antes, y con mayor velocidad.


Ello se debe a que la población activa disminuye desde el tercer trimestre de 2012.


Sabemos que la demografía española está muy mal, pero nos tocaba comenzar a perder población activa en torno a 2019, así que este dato tenemos que explicarlo por el exilio económico de inmigrantes y gente joven. Por último, si echamos un vistazo a la recaudación por cotizaciones sociales de la Seguridad Social.


Lo que observamos es que se recupera desde diciembre de 2013, pero de forma tan débil que llama la atención. La explicación que nos dan los expertos es que el empleo creado es de escasa calidad, con menores salarios y jornadas de trabajo más reducidas que el empleo que se ha perdido. Parece que el comentario del catedrático Carles Manera, “España no está creando empleo sino repartiendo las horas de trabajo”, es una buena parte de la verdad.


La España “ponzi”, pedir deuda para pagar los intereses.

Veamos ahora el coste de la “recuperación” en términos financieros. Los datos empíricos muestran que los países suelen tener especial intolerancia hacia la deuda externa, suele ser habitual que la deuda externa deje de renovarse, en lo que se conoce como “sudden stop”, un fenómeno que ya padecimos en nuestras carnes. Si observamos la evolución de la deuda externa española respecto al resto del mundo, vemos que tras comenzar a moderarse en el segundo trimestre de 2012, vuelve a subir con fuerza a partir del último trimestre de 2013 (coincidiendo con la recuperación en el empleo), y de forma muy significativa en el primer trimestre de 2015, que son los últimos datos que tengo.

martes, 27 de enero de 2015

Europa ¿Estupidez o maldad?

Lutz Bachmann, ex-lider de Pegida difundió esta foto por Facebook antes de ser conocido

Un día después de que el líder del movimiento Pegida, que moviliza a decenas de miles de personas en cada una de las ciudades donde protestan contra la islamización de Alemania, dimitiese como consecuencia de la difusión de una fotografía en la que imita la imagen de Adolf Hitler, el Banco Central Europeo decidía hacer algo parecido a lo que prometió hace más de dos años cuando Mario Draghi afirmó aquello de “hare lo que sea para preservar el euro, y créame, será suficiente”.

Desde los medios de comunicación de masas han martilleado a la opinión pública con las inmensos parabienes que van a llover sobre nosotros. Primero, un euro más barato permitirá exportar más. Segundo, el efecto riqueza creado en los tenedores de los activos animará la economía, especialmente si se produce un goteo hacia abajo de esa riqueza, esa marea que sube todos los barcos que hasta ahora nadie ha visto. Tercero, alivio de los costes financieros de los estados. Y cuarto, llegarán más reservas a los bancos y fluirá el crédito. Si los tres primeros beneficios son reales, aunque el segundo de ellos de dudosa utilidad para el conjunto de la población, es más, probablemente negativo para la mayoría de la ciudadanía, el cuarto no llegará a producirse, es tan sólo una fábula.

Tampoco nos han contado los traspiés que podemos encontrar a medio plazo, contribuir a hinchar nuevas burbujas, especialmente en el exterior, pero a mí me preocupan especialmente dos aspectos de esta medida, de uno de ellos no se habla, del otro se habla tratando de minimizarlo, empecemos por el primero.


El terrible peso de la deuda sobre nuestras cabezas

En primer lugar, una explicación teórica.

Es un principio básico de contabilidad que por cada activo financiero hay un pasivo equivalente. Un depósito al que se pueden girar pagos a través de una tarjeta, es un activo para una familia, y un pasivo para el banco. Un bono del tesoro o corporativo es un activo para su dueño y un pasivo para el emisor. Los hogares también tienen pasivos, como las deudas hipotecarias o los créditos al consumo.

Por consiguiente, si sumamos todos los pasivos y activos de una economía, estos deben ser iguales. Si ahora dividimos la economía en tres sectores, público, privado y resto del mundo, es evidente que el saldo neto de los tres debe ser igual a cero, es decir, el ahorro de un sector debe compensarse con la deuda de los otros dos, o viceversa.

Lo que acabamos de contar no son más que igualdades contables, no se trata de oscuras teorías económicas basadas en premisas irreales sobre el comportamiento humano. Cualquiera puede tomar los datos de, por ejemplo España, y comprobar que esta equivalencia se cumple.
 
Capacidad/necesidad de financiación de los sectores de la economía española.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El insostenible crecimiento de la economía española


Hace un par de años, dejando a un lado problemas más profundos de índole estructural, pusimos nombre a los males más inmediatos y urgentes que aquejaban la economía española; sufríamos lo que en la jerga económica y financiera vienen llamando desde que comenzó la globalización un “Sudden Stop”, que definíamos de la siguiente forma:

Un ajuste del déficit por cuenta corriente provocado por el exterior. Hablando claro, como país nadie nos presta un penique, necesitamos esa financiación, y como no la tenemos, está cayendo la demanda interna, el consumo, la inversión, el empleo y los salarios. 
Es un proceso que se viene repitiendo en muchos países desde los años 80, una crisis típica de la época de la libertad de movimiento de capital: Suecia, Noruega, Finlandia, México, Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, Corea, Rusia, Brasil, Argentina, Turquía, son algunos ejemplos.


Hay tres razones fundamentales para que exista esta crisis de liquidez y la deuda española sea cara:  
a) La situación del sistema financiero, que le impide captar pasivo con el que dar crédito, tanto al estado como a toda la economía. 
b) El riesgo de ruptura del euro, que ha provocado un auténtico “bank run” en la eurozona. Eso hace que el pasivo del sistema financiero español no sólo no crezca sino que disminuya. 
Y por último 
c) El balance del país, público y privado, con un desequilibrio exterior muy grande y por tanto muy apalancado sobre la deuda externa.

Diagnóstico que resultó, aunque esté mal que yo lo diga, bastante certero. España se había comprometido con Europa a atajar el problema del sector financiero, el primero de los mencionados en esa lista, y tras firmar las condiciones de un paquete de ayuda, y por encima de todo, formarse un nuevo gobierno en Grecia que garantizaba el cumplimiento de las obligaciones financieras del país heleno, el BCE se decidió por fin a actuar. Mario Draghi afirmó aquello de que haría “lo que fuese necesario, para salvar el euro”, y el segundo problema de la lista se desvaneció, con resultados espectaculares. Desde esa fecha, las condiciones de financiación mejoraron de forma paulatina, pero vigorosa, lo cual parece indicar que nuestro análisis era acertado.

lunes, 27 de enero de 2014

¿Estamos entrando en una nueva fase de la crisis sistémica global?


Me ha pillado de sorpresa (no por ser inesperado, sino porque lo esperaba para dentro de unos meses) la noticia del derrumbe del peso argentino y la lira turca. Ya advertíamos en el último post que dedicábamos a analizar la situación económica y financiera de España que era previsible una crisis en los países emergentes:

Hay un cierto patrón de crisis financieras durante el periodo de globalización, que se corresponde con las dificultades de financiación de los déficits de las balanzas de pagos. A una primera crisis en los países emergentes, le sigue una crisis, una década después, en los países desarrollados, y tras esta la crisis vuelve a los emergentes al cabo de cinco años.

Siguiendo ese patrón a la crisis de deuda de los ochenta en Latinoamérica (y Asia) le habría seguido el pinchazo de la burbuja japonesa y la crisis del mecanismo de tipo de cambio europeo, a principios de los 90, luego la crisis de los Tigres asiáticos en 1997, la crisis de las hipotecas subprime diez años después, y ahora, trascurridos cinco años desde el momento álgido de esa crisis, toca otra vez crisis financiera en los países emergentes. Esto parece, y es, la cuenta de la vieja, pero de momento se viene cumpliendo de forma implacable.

domingo, 20 de octubre de 2013

Secuestros, cierres de gobierno y defaults


Queridos lectores,

Hacemos hoy un breve paréntesis de actualidad en nuestra serie sobre la libertad, de la que tan solo nos resta el epílogo. Este paréntesis viene forzado por la circunstancia de que no se olvide el reciente cierre del gobierno federal de EEUU. Recordemos que finalmente se alcanzó un acuerdo para elevar el techo de deuda, aunque tan solo hasta febrero, lo que permitiría que vuelvan a trabajar los funcionarios hasta mediados de enero.

Hace diez días Stephen Zarlenga publicaba un artículo al respecto en la edición americana de Huffington Post. En él hacía hincapié en diversos beneficios colaterales de la reforma monetaria que ya hemos comentado en el blog, me ha parecido de interés traducirlo y traerlo aquí, habla de EEUU, pero es totalmente extrapolable a Europa y España. Con él os dejo, es breve y al final haré una pequeña valoración.

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Nunca en 225 años toda la fe y el crédito de los Estados Unidos habían sido secuestrados a cambio de un rescate. Pero tampoco nunca en 225 años ha estado lista una solución que puede resolver este problema: el proyecto de ley de reforma monetaria HR2990 introducida en el 112 º Congreso por Dennis Kucinich.

Por nonagésima quinta vez en 67 años, el congreso y el presidente se enfrentan a pasar una ley para elevar el “techo de deuda”.

Lo que los ciudadanos deben saber es que nuestro país puede pagar su deuda según va venciendo; puede poner a millones de personas a trabajar en la reconstrucción de nuestra infraestructura a punto de desmoronarse; puede proporcionar apoyo federal libre de deuda a los gobiernos estatales con problemas de liquidez, y poner fin a la llamada gran recesión, poniendo dinero en las manos de todos los ciudadanos a través de un dividendo ciudadano. Esto da a las pequeñas empresas lo que más necesitan - clientes con dinero en efectivo para gastar en sus productos y servicios. Todas estas cosas son posibles gracias al proyecto de ley HR 2990 presentado por Dennis Kucinich y co-patrocinado por John Conyers

miércoles, 26 de junio de 2013

Una prisión llamada Europa


La prisión es el único lugar en el que el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus 
dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral.
<<Michel Foucault>>

Queridos lectores,

En la anterior entrada veíamos como se ha fraguado la deprimente situación de España, en concreto cómo y porqué se forjó la burbuja global en la que muchos españoles, y el propio país, se vieron atrapados, y especialmente como se han ido emitiendo garantías sociales descomunales sobre el pago de las deudas privadas.

Dejando a un lado las ayudas directas, que son cuantiosas, quizás penséis que una garantía, un aval (y el importe de estos es absolutamente descomunal), es algo menor, siempre y cuando haya confianza en que el deudor cumplirá sus obligaciones. No, no es cierto, incluso poniéndonos en el caso más favorable, que cada uno de los deudores será capaz de hacer frente a sus obligaciones y no será necesario ejecutar los avales, incluso en ese escenario de cuento de hadas, el coste es tremendo. Lo es porque ha limitado nuestro campo de acción, nuestras decisiones, y nos ha dejado con tan solo dos caminos posibles, el impago soberano, o el lento repago de la deuda externa hasta que esta se sitúe en un nivel aceptable, un vía crucis en toda regla, un nuevo camino de servidumbre.

El impago soberano es, como todo el mundo percibe de forma instintiva, un tabú, que se vende como propio de un país tercermundista. En realidad es una agresión a los que tienen el poder, y todos dan por hecho que no nos van a perdonar.

El país se encamina por tanto al lento repago de la deuda externa, y para ello deberemos no solo crecer, aunque sea un poquito, sino (como ya hemos explicado otras veces) mantener superávits continuados en la balanza por cuenta corriente de pagos internacionales, dicho de forma simple, deberemos hacer más pagos al extranjero de los que ellos nos hagan a nosotros. Eso se consigue básicamente exportando más de lo que importamos ¿Seremos capaces de lograrlo?


La evolución de nuestra balanza de pagos: Ahorrad, ahorrad malditos!!!

España nunca se ha caracterizado por ser un “Tigre del Mediterráneo”, dado el escaso dinamismo de sus exportaciones. El primer superávit de nuestra historia en la balanza por cuenta corriente se consiguió en el tercer trimestre de 2012, si bien para el conjunto del año el resultado fue todavía negativo.



domingo, 5 de mayo de 2013

El fin del crecimiento ¿La Era de la Moderación o de las Consecuencias?



<<Nosotras, las civilizaciones, sabemos ahora que somos mortales>>
Paul Valery

Queridos lectores,

Aunque no es algo que se comente demasiado, el crecimiento anual de la producción global tiende a frenar su ritmo de incremento, de forma lenta pero constante.

Esa disminución del incremento, de mantenerse, en algún momento hará que este aumento sea cero, es decir nos llevará a una economía estacionaria, o al decrecimiento.



lunes, 4 de marzo de 2013

Por qué #nodebemos, #__pagamos (conclusión)





Fraude operacional frente a fraude estructural

Los problemas de financiación de la deuda pública española, a pesar de que no tenían demasiada relación con el nivel presente y futuro de esta, fueron la justificación para una serie de medidas de carácter impopular, que por ejemplo pretendían adjudicar la gestión de ciertos servicios a empresas privadas ineficientes, que obtendrían un beneficio básicamente de reducir salarios a los trabajadores. De esta forma el dinero se distribuye de forma cada vez más desigual, profundizando el proceso insostenible de acumulación exponencial de poder y recursos en un número cada vez más reducido de individuos.

El pueblo entiende de forma instintiva que esta acumulación extraordinaria, realizada de forma fácil y rápida, como por arte de magia, es síntoma de una enfermedad profunda y larvada, pero incontables recursos y esfuerzos se dedican día tras día a elaborar oscuras teorías sobre la naturaleza humana, el sistema socioeconómico, el dinero o la sostenibilidad de los ecosistemas y del planeta, para justificar esa obscena realidad.

En ese contexto rebrota el concepto de “deuda ilegítima”, que sería aquella deuda contraída contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento del acreedor. La legitimidad es algo más que la legalidad, sin embargo, creo que el concepto sugiere un fraude operacional, lo que entendemos como “corrupción”, más que un fraude estructural: un sistema y una ley corrupta, sancionada por la costumbre.

Cualquier consideración sobre la deuda debe realizarse teniendo en cuenta el dinero y el sistema monetario. Un cambio en las características del dinero puede cambiar por completo la relación entre deudores y acreedores, tal y como vimos con las reformas de Solón en la Grecia clásica. Zarlenga nos ofrece un ejemplo más cercano, en la colonia inglesa que llegaría a ser los Estados Unidos de Norteamérica:

lunes, 4 de febrero de 2013

Por qué #nodebemos, #__pagamos (continuación)



Fotograma del documental "The Money Fix"

La Edad Media: la concentración del oro y la dispersión del poder monetario

La propia definición de dinero parece indicar que quien lo posea lo pondrá en circulación, ya sea para realizar intercambios y adquirir bienes o para extender crédito y por tanto obtener un interés. Esto es una simplificación, fruto de querer explicar otras culturas con atributos propios de la nuestra, pero es falso. Durante la Edad Media las antiguas monedas se “tesorizan”:

Grandes cantidades de oro acabaron fluyendo hacía los cofres de los monasterios. Al fin y al cabo, cuando las monedas dejan de estar en circulación el metal no desaparece sin más. Durante la Edad Media (y esto parece haberse cumplido por toda Eurasia) la mayor parte acabó en establecimientos religiosos, iglesias, monasterios y templos, bien amontonado en la salas del tesoro, bien empleado para dorar o realizar con él altares, sanctasanctórums u objetos sagrados. Sobre todo se le dio forma de dioses. [1]

En realidad el oro y la plata estaban dejando de ser dinero, pero esto es verdad tan solo en parte. La cultura urbana desapareció, pero las innovaciones siguieron aumentando la productividad de la tierra y en poco tiempo la población era mayor que antes. Los nobles, los reyes y los monasterios continuaron cuadrando sus cuentas con monedas, y cuando los “burgos” y los burgueses comenzaron a emerger de nuevo lo natural parecía hacer lo mismo. Esto en Europa presentaba unas dificultades notables, y es que el escaso circulante existente durante el último periodo romano se había convertido en exiguo.

La escasez de monedas en Europa era sideral. A la tendencia global que se dio en la Edad Media de “tesorizar” los metales, tenemos que unir algunas características propias. Esta fruslería llamada Bezant



fue la única moneda de oro acuñada en Europa durante nueve siglos, hasta la mitad del siglo XIII, y mantuvo su peso y pureza durante todo ese tiempo, con un suministro de metal menguante. Bajo muros de 120 metros de ancho el proceso de concentración de riqueza iniciado en Roma pretendió continuar en Constantinopla, hoy llamada Estambul, heredera del Imperio Romano de Oriente. El secreto de los Basileos, emperadores bizantinos, era permitir acuñar en plata a los débiles estados europeos, a un cambio fijo con el oro de 12 a 1. Ellos por su parte podían cambiar la plata en India a una relación cercana a 6 a 1. Su aparente estabilidad monetaria ocultaba un turbio privilegio, cambiar oro acuñado centralmente por plata acuñada localmente. Por el camino la plata era enviada a la India, y en Europa siempre era escasa.

miércoles, 30 de enero de 2013

Por qué #nodebemos, #__pagamos

Fuente: Periodismo humano


Queridos lectores,

Los movimientos anti-sistémicos han hecho de la deuda su principal reivindicación bajo el lema #nodebemos, #nopagamos. ¿Debemos o no debemos? Evidentemente la expresión hace referencia a la enorme deuda que tienen y tenían las instituciones financieras y las grandes empresas de este país que, como por “arte de magia”, parece cebarse con la gente corriente, en forma de recortes de servicios públicos, de salarios y de expropiación de la garantía –la vivienda- de sus préstamos. Una referencia a la magia, podemos encontrarla en el libro de Stephen Zarlenga –considerado por prestigiosos académicos como Kumhoff o Michael Hudson <<una obra maestra>>- “The lost science of Money”

El comportamiento de los mercados bursátiles al final de los años 90 parece libre de cualquier conexión con el mundo real. Como por arte de magia, la riqueza y el poder son acumulados y concentrados rápidamente y sin esfuerzo, como nunca antes, en manos de una pequeña parte de la población. Al mismo tiempo, un número creciente de personas normales trabajadoras fueron sometidos a una mayor presión financiera, quedando endeudados o incluso en la quiebra. Estos hechos amenazan la democracia, especialmente cuando se presentan juntos. [1]

Puede que los bancos españoles y empresas del IBEX no estén en la cúspide del poder global, pero intuimos que su deuda les importa un ardite, al fin y al cabo detrás de ellos hay gestores, a los que se “premiará” por haber llevado a sus instituciones a la bancarrota con grandes indemnizaciones, o puestos de relieve en la política o en las más altas instancias internacionales. La “revolución gerencial” ha culminado con éxito, los gestores son impunes a las consecuencias de sus actos.

Mientras, la gente corriente trabajadora descubre que su casa es un activo tóxico. Un día un comercial –que cobra a comisión, por operación realizada- te convence de aceptar un préstamo para ser propietario de una vivienda, y al poco el inmueble, mejor dicho tu deuda, se cotiza al 7,78% de su valor de adquisición, y acaba en manos de un “fondo buitre” en New York; por el camino, mientras solicitan el desahucio, te reclaman más de 300.000 euros en concepto de “costas e intereses”, mientras te llaman amenazando que deberás pagar con todos tus bienes o perseguirán a tu hijo, a lo que respondes “Yo solo puedo pagar con mi enfermedad y mi sufrimiento”.

La democracia, tal y como afirmaba Zarlenga, se pone en cuestión, con el sintagma “no nos representan” ¿Por qué?

Juan Manuel López-Zafra, en El Confidencial, nos ofrece una explicación: somos torpes, poco eficientes, poco productivos, excesivamente burocráticos –no dice nada de la cada vez más grande burocracia empresarial-, y por tanto “deudodependientes”, necesitamos la deuda, pero tenemos un problema: “no podemos devolverla”. Y María Antonia Trujillo, ex-ministra de vivienda con el gobierno anterior del PSOE sentencia: “Quien tenga deudas que las pague. Que no se hubiera endeudado

¡Inclinaos más! ¡Que serviles sois y que rápido acudís a defender los argumentos de los poderosos! Pedís trabajo, esfuerzo, austeridad, virtud, mientras hacéis de este mundo un lugar cada vez más siniestro e inhumano ¿Acaso pedís la misma virtud a la élite a la que rendís pleitesía? ¿A los llamados “emprendedores”? ¿Se la pedisteis acaso a Steve Jobs, el más famoso de ellos? Antiguamente a un gran hombre se le exigía una gran responsabilidad, habéis dado la vuelta al axioma y hoy la responsabilidad mayor recae sobre los más débiles. Hipócritas, sois sepulcros blanqueados. No tenéis conciencia, y además vuestros argumentos son mentira.

Un escenario principal de lucha entre los hombres es el control monetario de las sociedades, este control ha sido y es ahora ejercido a través de teorías oscuras sobre la naturaleza del dinero. Si tiene que resumirse en una sola frase, es por la definición errónea de la naturaleza del dinero, que intereses particulares a menudo han sido capaces de asumir el control del sistema monetario de la sociedad, y, a su vez, la propia sociedad. Describir cómo se ha hecho históricamente hará estos conceptos claros, y es de esperar que barra la mistificación en la que el dinero ha sido envuelto de forma intencionada. [1]

viernes, 4 de mayo de 2012

Mecanismos de la economía-mundo


Queridos lectores,

En la anterior antrada analizábamos la Posición de Inversión Internacional Neta y la deuda externa, de la U.E.M. y los países del núcleo y periferia de la misma, así como del Reino Unido. El análisis de la posición de EEUU, que hoy abordamos, nos servirá también para colocar una pieza clave para entender el mundo que habitamos, o mejor dicho, la economía-mundo que nos incluye, según la definición de Fernand Braudel que luego haría célebre Immanuel Wallerstein. Este post se debería haber titulado Deuda y (des)equilibrios (IIb): EEUU, pero me he dado cuenta que es fundamental para entender el blog en conjunto y que a su vez se relaciona estrechamente con el pensamiento de Fernand Braudel.

Pensamos que la deuda es algo medido de forma precisa, mediante una unidad de cuenta fiable ¿es así? Si y no, si alguien está capacitado para hablar de esto es un antropólogo, veamos que nos cuenta David Graeber:

¿Que diferencia hay entre un gánster que desenfunda un arma y te exige mil dólares como <<protección>> y el mismo gánster desenfundando un arma y exigiendo que le des un <<préstamo>> de mil dólares? Como es obvio, en gran manera, ninguna. Pero en cierta manera hay una diferencia. Como en el caso de la deuda estadounidense con Corea o Japón, si el equilibrio de poder cambiara en algún momento; si Estados Unidos perdiera su supremacía militar; si el gánster perdiera a sus esbirros, su <<préstamo>> podría comenzar a tratarse de manera muy diferente. Podría convertirse en una auténtica responsabilidad. Pero el elemento crucial parecería seguir siendo el arma. [1]

La historia de EEUU como país deudor comienza en la era Reagan. Este presidente se presentó a las elecciones con un discurso radicalmente nuevo. Prometía “quitar al estado de las espaldas de la gente” y que esta, “pudiese decidir que hacer con su dinero”. En definitiva prometía bajar impuestos y llegó a definir su programa sin ambigüedades, “para que EEUU funcione los ricos tienen que ser más ricos y los pobres más pobres”.

Este discurso, por razones que explicaremos en otro artículo, fue un éxito rotundo y las clases acomodadas se encontraron con más dinero en el bolsillo. El consumo se expandió, pero en mayor medida el consumo de productos importados, que en ese tipo de bienes sofisticados a los que ahora la gente dedicaba más dinero eran más competitivos que los nacionales. La consecuencia de ello fueron los famosos déficits gemelos público y comercial. Vamos a reflejar la historia de la Posición de Inversión Internacional de EEUU en la siguiente tabla:


Activos de EEUU respecto al exterior
Pasivos de EEUU con el exterior
Posición Neta
Ronald Reagan
1981
1.001.667
661.282
340.385
1982
1.108.436
777.063
331.373
1983
1.210.974
908.570
302.404
1984
1.204.900
1.038.153
166.747
1985
1.287.396
1.225.657
61.739
1986
1.469.396
1.497.155
-27.759
1987
1.646.527
1.717.446
-70.919
1988
1.829.665
1.997.123
-167.458
George Bush
1989
2.070.868
2.317.100
-246.232
1990
2.178.978
2.409.353
-230.375
1991
2.286.456
2.578.210
-291.754
1992
2.331.696
2.742.717
-411.021
Bill Clinton
1993
2.753.648
3.038.108
-284.460
1994
2.987.118
3.285.576
-298.458
1995
3.486.272
3.916.466
-430.194
1996
4.032.307
4.495.645
-463.338
1997
4.567.906
5.354.080
-786.174
1998
5.095.546
5.953.909
-858.363
1999
5.974.394
6.705.462
-731.068
2000
6.238.785
7.575.799
-1.337.014
George W. Bush
2001
6.308.681
8.183.713
-1.875.032
2002
6.649.079
8.693.710
-2.044.631
2003
7.638.086
9.731.880
-2.093.794
2004
9.340.634
11.593.660
-2.253.026
2005
11.961.552
13.893.701
-1.932.149
2006
14.428.137
16.619.790
-2.191.653
2007
18.399.676
20.195.681
-1.796.005
2008
19.464.717
22.724.875
-3.260.158
Barack Obama
2009
18.487.042
20.883.468
-2.396.426
2010
20.315.359
22.786.348
-2.470.989

Lo más interesante de esto es que termina 2010 con una posición neta deudora de 2,47 billones, equivalente a -17% del PIB, una posición deudora discreta, mejor que la de Reino Unido e Italia, y muy lejos de la de los PIGS. Solo ligeramente peor que la de la Unión Europea Monetaria, pero sin los graves desequilibrios de la misma, debido a su unión fiscal y a que EEUU es un Área Monetaria Óptima.

Entonces ¿esos déficits comerciales no eran tan grandes? Recordad que cuando tratábamos de cuantificar el déficit por cuenta corriente acumulado su imagen era bastante impactante. Desde 1986 año en el que por primera vez se sitúa como país deudor, y hasta el año 2010, el déficit comercial acumulado ha sido de 8,43 billones europeos (trillones americanos), equivalentes a un -58% del PIB. Teniendo en cuenta que en 1985 la posición acreedora era de 60.000 millones necesitamos explicar donde han ido 6,02 billones de dólares ¿O quizás se trata de productos “regalados” que no ha hecho falta financiar?

Algunas de las explicaciones populares que se han dado a los procesos de nuestra economía-mundo inciden en que en nuestro sistema monetario se cambian mercancías por papeles, por tanto la deuda es intrascendente. Algunos incluso revisten estos sofismas con barnices académicos y les ponen pomposos nombres como Teoría Monetaria Moderna. Según estos autores los bancos centrales habrían encontrado una especie de maquina del movimiento perpetuo. Estas teorías parecen coherentes con las expansiones monetarias realizadas recientemente, pero no explican las crisis de Argentina o Indonesia o porque a Zimbabue no le funciona su banco central.

Otros inciden en el papel del dólar como divisa de intercambio y reserva internacional, que daría a EEUU el privilegio exclusivo de intercambiar su moneda por mercancías sin ninguna contrapartida posterior. Esta segunda explicación está más cercana a la realidad, aunque tampoco es exacta.

El mundo está dividido en estados nación, que utilizan una moneda nacional, pero necesitan productos del exterior o les resulta preferible comprarlos al exterior por ser de mejor calidad o más baratos. Esto plantea la necesidad de usar otras monedas que no son la nacional. Cuestión espinosa en un mundo donde el valor de la moneda es fiduciario, es decir, depende de la confianza en el emisor. Veamos como lo explica Graeber a nivel histórico:

El dinero crédito se basa en la confianza, y en mercados competitivos la confianza es, en sí misma, una mercancía escasa. Esto es especialmente cierto en los tratos entre extraños. En el imperio romano, una moneda de plata acuñada con la efigie del emperador Tiberio seguramente circulaba a un valor considerablemente más elevado que la propia plata que contenía. Las monedas antiguas, de manera invariable, solían tener un valor mucho mayor que su contenido de metal. Esto se debía, sobre todo, a que el gobierno de Tiberio estaba muy dispuesto a aceptarlas a su valor facial. El gobierno persa, sin embargo, probablemente no estaba tan dispuesto, y los gobiernos mauria y chino no lo estaban en absoluto. Grandes cantidades de monedas romanas de oro y plata acabaron en la India e incluso China; para empezar, ésta es muy probablemente la razón de que fueran de oro y plata. [1]

En nuestro mundo globalizado el resto de países aceptan monedas de otro a un valor susceptible de valoración por un mercado. Si esa moneda es hegemónica, eso crea una ventaja para el país emisor y un problema para el resto. Así lo vio John Connally cuando en 1971 les dijo a los europeos "El dolar es nuestra divisa, y es vuestro problema"

En el principio, es decir, antes de la globalización, los países ajustaban el nivel de consumo de su población y su productividad mediante algún oportuno arancel o dos. Hoy no pueden hacer eso o serían sancionados, por lo tanto el ajuste se realiza mediante la deuda, pero solo "hasta nuevo aviso" o "mientras dure la confianza", y ahí están Indonesia o Argentina para atestiguarlo.




Dicho de forma más técnica, cuando un país incurre en déficit comercial su economía no produce suficientes bienes y servicios para intercambiar por los que recibe del extranjero. En consecuencia, debe existir un flujo financiero neto del exterior para pagar la diferencia, que se materializará en forma de créditos, inversiones en cartera o inversiones directas. Estos flujos tienen efecto acumulativo, pero están sujetos a valoración. Su valor varía por efecto de la variación de los tipos de cambio, o incluso por efecto de una pérdida o ganancia de valor del activo en la moneda de emisión, como está ocurriendo en España con las hipotecas y la deuda pública.

Volviendo a la deuda externa de EEUU, hay cerca de 648 mil millones hasta 2010 en su balanza comercial que no se corresponden con ningún flujo financiero en la correspondiente contraparte de la balanza de pagos. Es una partida que se denomina “errores y omisiones”. Vamos a suponer que esos errores se deben a partidas de exportación no contabilizadas. En ese caso nos quedarían 5,37 billones que se explican única y exclusivamente por el efecto valoración. En definitiva serían pérdidas de los inversores extranjeros en EEUU por disminución del valor de los activos, o ganancias de los inversores de EEUU por revaloración de sus activos en el extranjero.

Estas pérdidas y ganancias se producirían tanto de forma “natural” como de forma traumática. Por ejemplo, como consecuencia de la última crisis vemos que en 2009 hay una pérdida en los pasivos que si la sumamos al déficit corriente de ese año alcanza los 2,2 billones. También sufren pérdida los activos, pero de tan solo 1 billón. De golpe y porrazo hemos “borrado” 1,2 billones de pasivos netos.

Las malas políticas y la torpeza de otros países, como Irlanda, España o Indonesia en su momento, han conducido a garantizar prácticamente todos los pasivos, sin infligir apenas pérdidas a los inversores internacionales. Otros países, como Argentina o Islandia, han conseguido infligir algunas pérdidas a los mercados, pero no sin un coste bastante alto. En el caso de Grecia o Portugal no me atrevo a hablar de malas políticas, puesto que los márgenes de maniobra han sido muy reducidos.

La forma natural de realizar el “borrado” de la deuda es a través del “carry trade”



 y la política de dólar bajo que se ha ido materializando de formas variadas: con los acuerdos de Plaza y Louvre, mediante la revalorización del euro o en la retórica de EEUU con China sobre el valor del Yuan. Gracias a la internacionalización de su moneda EEUU consigue que los pasivos con extranjeros se contraigan en dólares, mientras en Wall Street la banca de inversión compra activos en monedas extranjeras. Mediante una continua y progresiva devaluación del dólar los extranjeros ven reducidos sus activos en EEUU, mientras los activos de los residentes en EEUU en el extranjero aumentan su valor en dólares.

El dólar se deprecia un 74% respecto al franco suizo y el yen y un 67% respecto al euro/deutsche mark en 39 años

¿Influye la política monetaria agresiva de la FeD? En teoría esas políticas tienden a devaluar la moneda, además la política de compra de activos deja dinero líquido en manos del sistema financiero, que estos pueden emplear en inversiones en el exterior o, aunque no es el caso, en amortizar pasivos con extranjeros, reduciendo en ambos casos la deuda externa neta.

Este es el auténtico motor de nuestra economía-mundo. Un sistema, evidentemente desigual y permanentemente al borde del colapso. El sistema de Bretton Woods nacía herido de muerte, porque tal y como expreso ya hace tiempo el profesor Triffin, los dólares necesarios para dar liquidez a los intercambios mundiales solo se podrían generar incurriendo el país emisor en déficits. Pero al incurrir en déficits está contrayendo una obligación, otorgando unos derechos sobre su producción futura. La paradoja estriba en que solo se podrá entregar esa producción en el futuro incurriendo en superávit, lo que ocasionaría un estrangulamiento de la liquidez y por lo tanto una deflación.

Por lo demás la deuda es, en teoría, y omitiendo la pistola de Graeber, igual para todos. Ocasionará el devengo de un interés, y su acumulación excesiva en relación a los activos de garantía provocará que los intereses suban de forma exponencial hasta que se produce el pánico y la crisis. En esencia el sistema es insostenible. Pero una crisis del dólar ocasionaría tal marasmo en el sistema financiero mundial que la Gran Depresión parecería un picnic campestre.

La solución que se ha dado a esta cuestión ha sido hasta el momento la más cómoda para EEUU, y al mismo tiempo la más sencilla, un impago progresivo o selectivo. Algunos dirían que jugar bien sus cartas en el terreno financiero. Pero evidentemente la solución no es neutra, las pérdidas históricas que han sufrido los inversores durante este periodo de 25 años ascienden a 5,37 billones de dólares, la mayoría de los cuales se concentran en la última década.

Dentro de este esquema tiene un papel importante la banca de inversión, no en vano ya advertimos en “La exuberancia irracional de los capitales flotantes” que tras la crisis del sudeste asiático algunos economistas de prestigio apuntaban al lobby Tesoro – Wall Street como el artífice de este desbarajuste de libertad de movimiento de capital. La progresiva pérdida de valor del dólar les permite cuadrar sus balances y obtener suculentos beneficios.

En gran parte estos hechos explican también la evolución de nuestra economía-mundo desde los años 80. Por aquella época sorprendía la pujanza de las economías de Alemania, y sobre todo Japón. Los nipones, con una soberanía monetaria de segunda, fueron incapaces de internacionalizar su moneda, y obligados a continuar la compra de activos en dólares, han sufrido gran parte de las pérdidas, lo que explica en parte sus décadas perdidas.

Japón se estanca, y su distancia respecto a EEUU y la UE se amplía enormemente

De hecho, aunque algunos lo ponen como ejemplo de lo que hay que hacer, la producción cayo con más fuerza durante 2009 y ha vuelto a caer durante 2011


Alemania por su parte pudo evitar la acumulación de excesivos activos en dólares, pero sólo a costa de colocar gran parte en la periferia europea, dentro de una unión monetaria que se ha contaminado de parte de los vicios de la economía-mundo y que se encuentra al borde del colapso.

La historia se repite, con ligeras variaciones, al fin y al cabo una economía-mundo se asienta en la desigualdad. En palabras de Braudel:

Ahora bien, este mundo se asienta bajo el signo de la desigualdad. La imagen actual —países desarrollados por un lado, y países subdesarrollados por otro— constituye ya una auténtica realidad, mutatis mutandis, en­tre los siglos XV y XVIII. Es cierto que, de Jacques Coeur a Jean Bodin, a Adam Smith y a Keynes, los países ricos y los países pobres no siempre han sido los mismos; ha girado la rueda. Pero, en lo que respecta a sus leyes, el mundo no ha cambiado apenas: sigue distribuyéndose, estructuralmente, entre privilegiados y no privilegiados. Existe una especie de sociedad mundial, tan jerarquizada como una sociedad ordinaria y que es como su imagen agrandada, pero reconocible. [2]

Una economía-mundo es una realidad geográfica y como tal tiene sus divisiones:

Toda economía-mundo se divide en zonas sucesivas. El corazón, es decir, la región que se ex­tiende en torno al centro. Vienen después las zonas intermedias, alrededor del pivote central. Finalmente, ciertas zonas marginales muy amplias que, dentro de la división del trabajo que caracteriza a la economía-mundo, son zonas subordinadas y dependientes, más que participantes. En estas zonas periféricas, la vida de los hombres evoca a me­nudo el purgatorio, cuando no el infierno. Y la situación geográfica es, claramente, una razón suficiente para ello. [2]

Divisiones concéntricas, en zonas cada vez más desfavorecidas. En primer lugar el centro:

El esplendor, la riqueza y la alegría de vivir se reúnen en el centro de toda economía-mundo, en su mismo núcleo. Allí es donde el sol de la historia da brillo a los más vivos colores; allí donde se manifiestan los altos precios, los salarios altos, la Banca, las mercancías “reales”, las industrias provechosas y las agriculturas capitalistas; allí donde se sitúa el punto de partida y el de llegada de los largos tráficos, la afluencia de metales preciosos, de monedas sólidas y de títulos de crédito. Toda una modernidad económica avanzada se concentra en este núcleo. Las técnicas avanzadas también se encuentran, por lo general, allí, y la ciencia fundamental que las acompaña está con ellas. Las “libertades” residen en él, sin que sean enteramente mitos o realidades. [2]

Una segunda zona alrededor del centro y por último la periferia:

Este nivel de vida baja de tono cuando llegamos a los países intermedios, vecinos, competidores o emuladores del centro. Encontramos allí pocos campesinos libres, pocos hombres libres, intercambios imperfectos, organizaciones bancarias o financieras incompletas y manejadas a menudo desde fuera, así como industrias relativamente tradicionales.
Por último las regiones marginales, que en el siglo XVII eran las Américas, bajo el signo de la esclavitud, o el este de Europa bajo la segunda servidumbre, es decir, de una servidumbre que, tras haber desaparecido casi por completo, al igual que en Occidente, fue restablecida en el siglo XVI.
En resumen, y tomando como ejemplo la economía-mundo europea del siglo XVII, esta “supone la yuxtaposición y la coexistencia de sociedades que van desde la ya capitalista, como la holandesa, hasta las sociedades serviles y esclavistas que ocupan los peldaños más bajos de la escala. Esta simultaneidad, este sincronismo, replantean todos los problemas a la vez. De hecho, el capitalismo vive de este escalonamiento regular: las zonas externas nutren a las zonas intermedias y, sobre todo, a las centrales. ¿Y qué es el centro sino la punta culminante, la superestructura capitalista del conjunto de la edificación? Como hay reciprocidad de perspectivas, si el centro depende de los suministros de la periferia, ésta depende a su vez de las necesidades del centro que le dicta su ley. Fue, pese a todo, la Europa occidental la que transfirió y volvió a inventar la esclavitud a la antigua dentro del marco del Nuevo Mundo y la que, debido a exigencias de su economía, “indujo” a la segunda servidumbre en la Europa del este. De ahí el peso de la afirmación de Immanuel Wallerstein: el capitalismo es una creación de la desigualdad del mundo. [2]

Pero un tropiezo en una de estas zonas marginales, ocurrido en 1997, algo que representaba “sólo unas chispas en el medio del camino hacia la prosperidad económica”, según William Clinton, inició una cadena de acontecimientos cuyo signo externo más visible fue el crecimiento sin parangón de los desequilibrios globales, y que algunos denominaron "guerra de divisas" o Bretton Woods II


En 2008 la posición externa de EEUU crece hasta el -23% del PIB, el déficit comercial vuelve alcanzar los 830 mil millones, como en 2006. Economistas de prestigio, incluyendo al prolífico Krugman, se preguntan si habrá un desplome del dólar. Sin embargo, lejos de desplomarse había emprendido un camino de rápido declive progresivo desde finales de 2005. Hasta mediados de 2008 pierde un 25% de su valor respecto al euro, lo que beneficiaba claramente a la banca de inversión, pero en julio de ese año China restablece un tipo de cambio fijo con el dólar y hace que reflote, lo que contribuye a la quiebra de Lehman Brothers, a pesar de lo cual continua fortaleciéndose hasta noviembre de 2008.


Significativa la brusca revalorización que sufre el dólar a partir de julio de 2008

La decisión de China coincide además con la caída del precio de las commodities, tras más que doblar su precio en un breve periodo, lo que parece indicarnos un segundo canal de conexión entre la situación económica y las materias primas, además del puramente financiero y especulativo. No debemos olvidar que el dinero es un medio de intercambio: vendemos petróleo, cobre o alimentos y compramos coches, equipos de depuración de agua y otras máquinas. Pero vendemos materias primas en dólares y compramos maquinas en euros, yenes o yuanes. Si vendemos las materias primas al mismo precio en dólares mientras esas tres monedas se revalorizan frente a él, obviamente la relación de intercambio nos perjudica, es decir, obtenemos menos maquinas por la misma producción de materias primas. Para mantener la misma relación de intercambio las materias primas deben subir. En definitiva, la crisis financiera provocada por la burbuja inmobiliaria se retroalimentó por el fortalecimiento del dólar, que depreció los rendimientos de la banca de inversión en el exterior, incluyendo la especulación en materias primas.

La tabla resumen del estado de los países que hemos examinado en otros post quedaría así:


Déficit cuenta corriente 2011
Posición Inversión Internac. 2010
Alemania
+5,79
+38,4
Francia
-2,21
-10
Italia
-3,23
-23,9
España
-3,57
-89,5
Grecia
-9,97
-92,5
Portugal
-6,49
-107,5
Irlanda
+0,00
-90,9
UEM
-0,00
-13,4
Reino Unido
-2,02
-23,8
EEUU
-3,14
-17

La posición de EEUU no es alarmante, el único signo de un desequilibrio sería la persistencia de su déficit exterior. Si observamos la evolución del mismo en algunos países selectos

Déficit por cuenta corriente en % del PIB

vemos el rápido ajuste que se está produciendo como consecuencia de la crisis, tanto en la periferia europea como en el Reino Unido. En el caso de este último, diversos avatares en la partida de rentas, por diferenciales entre el Reino Unido y el exterior (los tipos de interés reales internos están subiendo, a pesar de todos los bonos que se está tragando el Bank of England), enmascaran el proceso, pero el déficit comercial se reduce un 53% desde 2007.

Sin embargo, fijándonos en el déficit comercial de EEUU, vemos que apenas ha variado, es más, a pesar de ser un país netamente deudor la partida de rentas es positiva y tiende a incrementarse.




Esto se debe a que realiza inversiones directas y se endeuda en bonos y otros pasivos más vinculados al tipo de interés monetario. Exactamente lo mismo que hace el Reino Unido, pero el Bank of England no está siendo capaz de mantener los tipos de interés interiores bajos y la Reserva Federal si, a pesar de que proporcionalmente el BoE se ha tragado más bonos.

En una economía hay distintos tipos de interés -en realidad infinitos- que suelen representarse por indicadores: la prima de riesgo, el tipo de interés para préstamo hipotecario, tipo de interés para préstamo empresarial a clientes premium, etc. Todos ellos están relacionados y dependen de la oferta y demanda de dinero, o tipo de interés wickselliano. El BoE está creando más liquidez pero insuficiente para compensar la oferta de capital del exterior, que en España es casi nula y que EEUU mantiene todavía, sorprendentemente. Y digo sorprendentemente por la exuberante cantidad de capital que se ha llevado a pérdidas en esta era de la II globalización.

Sin duda EEUU sigue siendo el único país capaz de apalancar un déficit público sobre la deuda externa, y eso a pesar de las pérdidas históricas de capital acumuladas. En esto tiene importancia no solo la FeD, sino el poder político y militar que continúa manteniendo. Sin embargo, el mundo giró en 1997 y todavía más en 2008, y debería preocuparles su persistente demanda de capital, dentro de un contexto internacional cada vez más enrarecido.

Sería deseable que existiese capital disponible para los países más pobres, con gran demanda del mismo, y donde se podrían obtener beneficios en lugar de pérdidas. Pero mucho tendrá que cambiar el mundo para que eso sea posible ¿Ocurrirá? ¿A dónde nos lleva todo este proceso?

Las políticas económicas (monetarias, cambiarias y fiscales), no son neutras, impactan no solo en el interior, también en el exterior. Sería deseable no solo un sistema más equilibrado, también más justo, pero para ello harían falta acuerdos que se intuyen difíciles, dentro de ese circo que se hace llamar G20. Y eso es porque el sistema adoptado en los años 70 y 80, el sistema que se cargó el bienestar de mucha gente y ensalzó el de unos pocos, bajo su disfraz ideológico y pseudocientífico, escondía un interés concreto. No estamos asistiendo a nada nuevo, según el gran historiador Fernand Braudel toda economía-mundo tiene un centro, pero a lo largo de la historia hemos asistido a distintos momentos de descentramiento. También capitalismo y estado son cosas distintas, si bien normalmente se apoyan, a veces también se oponen.

Fuentes:

Los datos sobre la balanza de pagos de EEUU y su Posición Inversora Internacional los tenéis en La oficina de análisis económico

[1] En deuda. Una historia alternativa de la economía <<David Graeber>>

[2] La dinámica del capitalismo <<Fernand Braudel>>