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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Brexit: incertidumbres y el fin de la Unión Europea

El discurso dominante nos habla de la irracionalidad de los británicos, tras el Brexit, el cielo caerá sobre sus cabezas a causa de su xenofobia. Detrás de esta fachada se oculta el vacío, no hay plan, se desea el sufrimiento del Reino Unido para apuntalar un proyecto que ya ha muerto, aunque todavía no seamos conscientes de ello. El Brexit plantea numerosas incertidumbres, pero algunas certezas, es el comienzo del fin de un proyecto estúpido y desastroso llamado Unión Europea.




Se nos había aleccionado para esperar lo peor. Los mercados castigarían duramente a aquellos que se equivocan al votar, la democracia no es buena idea, ya lo dijo el infame Pedro Sánchez: “Esto es lo que ocurre cuando se consulta a la ciudadanía” ¿Para qué debe decidir la ciudadanía cuando los expertos ya saben lo que es bueno para nosotros? El fundamento del gobierno representativo es este, establecer redes verticales y jerárquicas de toma de decisiones basadas en la legitimidad de los expertos, aunque la experiencia demuestre que en decisiones complejas suelen equivocarse más que la inteligencia colectiva.

Sin embargo, no parece haber pasado gran cosa. Como acaba de afirmar la oficina nacional de estadística británica “no existen pruebas sobre un efecto pronunciado (y negativo) a consecuencia de la votación”

Sí, la libra se “desplomó”, aunque no demasiado.


En realidad llevaba bajando desde finales de noviembre de 2015, pero tras ese “continuo” desplome la economía británica muestra signos de revitalización, las previsiones de crecimiento aumentan, en una economía que se encuentra en pleno empleo.



En agosto de 2016 la tasa de desempleo era del 4,9%, en un país que recibe una cantidad importante de emigrantes del resto de Europa.


Ni siquiera el mercado inmobiliario, con sospechas de burbuja, al menos en Londres, se resiente demasiado ¿Qué ha pasado?