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miércoles, 15 de mayo de 2013

La banca, el banco malo y la cadena de favores


¿Qué es la banca?... La más peligrosa, ya que es la forma más ridícula de tiranía universal que el mundo fue llamado alguna vez a destruir.
Frederick Soddy. Premio Nobel de Química en 1921

Queridos lectores,

Tenemos definidas y en marcha las medidas “definitivas” destinadas a reparar nuestro averiado sistema financiero, es por tanto el momento adecuado para realizar una valoración. Cuando hablábamos sobre La deuda pública y la “sabiduría convencional”, citábamos las razones que habían provocado la crisis de liquidez:


Hay tres razones fundamentales para que exista esta crisis de liquidez y la deuda española sea cara:
 a) La situación del sistema financiero, que le impide captar pasivo con el que dar crédito, tanto al estado como a toda la economía  
b) El riesgo de ruptura del euro, que ha provocado un auténtico “bank run” en la eurozona. Eso hace que el pasivo del sistema financiero español no solo no crezca sino que disminuya.
c) El balance del país, público y privado, con un desequilibrio exterior muy grande y por tanto muy apalancado sobre la deuda externa



El riesgo de ruptura de la moneda única se esfumó en septiembre, cuando el BCE dijo que haría “todo lo necesario para salvar el euro” y anunció un programa de compra de bonos que ni siquiera se ha puesto en práctica, aunque el mero anuncio ha supuesto un alivio significativo. La cuestión de fondo es ¿por qué razón tuvimos que penar hasta septiembre de 2012, después de 2 años de crisis de la eurozona, para que el BCE eliminase el riesgo divisa? Pero no responderemos hoy a esa cuestión, que se antoja esencial para valorar el propio proyecto europeo.

La evolución de los depósitos bancarios da un giro y se normaliza a partir de esa fecha. No así el crédito, especialmente a familias, y todavía de forma más acusada a las empresas, especialmente las PYMES.

 
Elaboración propia. Fuente: Banco de España

lunes, 4 de marzo de 2013

Por qué #nodebemos, #__pagamos (conclusión)





Fraude operacional frente a fraude estructural

Los problemas de financiación de la deuda pública española, a pesar de que no tenían demasiada relación con el nivel presente y futuro de esta, fueron la justificación para una serie de medidas de carácter impopular, que por ejemplo pretendían adjudicar la gestión de ciertos servicios a empresas privadas ineficientes, que obtendrían un beneficio básicamente de reducir salarios a los trabajadores. De esta forma el dinero se distribuye de forma cada vez más desigual, profundizando el proceso insostenible de acumulación exponencial de poder y recursos en un número cada vez más reducido de individuos.

El pueblo entiende de forma instintiva que esta acumulación extraordinaria, realizada de forma fácil y rápida, como por arte de magia, es síntoma de una enfermedad profunda y larvada, pero incontables recursos y esfuerzos se dedican día tras día a elaborar oscuras teorías sobre la naturaleza humana, el sistema socioeconómico, el dinero o la sostenibilidad de los ecosistemas y del planeta, para justificar esa obscena realidad.

En ese contexto rebrota el concepto de “deuda ilegítima”, que sería aquella deuda contraída contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento del acreedor. La legitimidad es algo más que la legalidad, sin embargo, creo que el concepto sugiere un fraude operacional, lo que entendemos como “corrupción”, más que un fraude estructural: un sistema y una ley corrupta, sancionada por la costumbre.

Cualquier consideración sobre la deuda debe realizarse teniendo en cuenta el dinero y el sistema monetario. Un cambio en las características del dinero puede cambiar por completo la relación entre deudores y acreedores, tal y como vimos con las reformas de Solón en la Grecia clásica. Zarlenga nos ofrece un ejemplo más cercano, en la colonia inglesa que llegaría a ser los Estados Unidos de Norteamérica:

lunes, 4 de febrero de 2013

Por qué #nodebemos, #__pagamos (continuación)



Fotograma del documental "The Money Fix"

La Edad Media: la concentración del oro y la dispersión del poder monetario

La propia definición de dinero parece indicar que quien lo posea lo pondrá en circulación, ya sea para realizar intercambios y adquirir bienes o para extender crédito y por tanto obtener un interés. Esto es una simplificación, fruto de querer explicar otras culturas con atributos propios de la nuestra, pero es falso. Durante la Edad Media las antiguas monedas se “tesorizan”:

Grandes cantidades de oro acabaron fluyendo hacía los cofres de los monasterios. Al fin y al cabo, cuando las monedas dejan de estar en circulación el metal no desaparece sin más. Durante la Edad Media (y esto parece haberse cumplido por toda Eurasia) la mayor parte acabó en establecimientos religiosos, iglesias, monasterios y templos, bien amontonado en la salas del tesoro, bien empleado para dorar o realizar con él altares, sanctasanctórums u objetos sagrados. Sobre todo se le dio forma de dioses. [1]

En realidad el oro y la plata estaban dejando de ser dinero, pero esto es verdad tan solo en parte. La cultura urbana desapareció, pero las innovaciones siguieron aumentando la productividad de la tierra y en poco tiempo la población era mayor que antes. Los nobles, los reyes y los monasterios continuaron cuadrando sus cuentas con monedas, y cuando los “burgos” y los burgueses comenzaron a emerger de nuevo lo natural parecía hacer lo mismo. Esto en Europa presentaba unas dificultades notables, y es que el escaso circulante existente durante el último periodo romano se había convertido en exiguo.

La escasez de monedas en Europa era sideral. A la tendencia global que se dio en la Edad Media de “tesorizar” los metales, tenemos que unir algunas características propias. Esta fruslería llamada Bezant



fue la única moneda de oro acuñada en Europa durante nueve siglos, hasta la mitad del siglo XIII, y mantuvo su peso y pureza durante todo ese tiempo, con un suministro de metal menguante. Bajo muros de 120 metros de ancho el proceso de concentración de riqueza iniciado en Roma pretendió continuar en Constantinopla, hoy llamada Estambul, heredera del Imperio Romano de Oriente. El secreto de los Basileos, emperadores bizantinos, era permitir acuñar en plata a los débiles estados europeos, a un cambio fijo con el oro de 12 a 1. Ellos por su parte podían cambiar la plata en India a una relación cercana a 6 a 1. Su aparente estabilidad monetaria ocultaba un turbio privilegio, cambiar oro acuñado centralmente por plata acuñada localmente. Por el camino la plata era enviada a la India, y en Europa siempre era escasa.