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domingo, 20 de octubre de 2013

Secuestros, cierres de gobierno y defaults


Queridos lectores,

Hacemos hoy un breve paréntesis de actualidad en nuestra serie sobre la libertad, de la que tan solo nos resta el epílogo. Este paréntesis viene forzado por la circunstancia de que no se olvide el reciente cierre del gobierno federal de EEUU. Recordemos que finalmente se alcanzó un acuerdo para elevar el techo de deuda, aunque tan solo hasta febrero, lo que permitiría que vuelvan a trabajar los funcionarios hasta mediados de enero.

Hace diez días Stephen Zarlenga publicaba un artículo al respecto en la edición americana de Huffington Post. En él hacía hincapié en diversos beneficios colaterales de la reforma monetaria que ya hemos comentado en el blog, me ha parecido de interés traducirlo y traerlo aquí, habla de EEUU, pero es totalmente extrapolable a Europa y España. Con él os dejo, es breve y al final haré una pequeña valoración.

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Nunca en 225 años toda la fe y el crédito de los Estados Unidos habían sido secuestrados a cambio de un rescate. Pero tampoco nunca en 225 años ha estado lista una solución que puede resolver este problema: el proyecto de ley de reforma monetaria HR2990 introducida en el 112 º Congreso por Dennis Kucinich.

Por nonagésima quinta vez en 67 años, el congreso y el presidente se enfrentan a pasar una ley para elevar el “techo de deuda”.

Lo que los ciudadanos deben saber es que nuestro país puede pagar su deuda según va venciendo; puede poner a millones de personas a trabajar en la reconstrucción de nuestra infraestructura a punto de desmoronarse; puede proporcionar apoyo federal libre de deuda a los gobiernos estatales con problemas de liquidez, y poner fin a la llamada gran recesión, poniendo dinero en las manos de todos los ciudadanos a través de un dividendo ciudadano. Esto da a las pequeñas empresas lo que más necesitan - clientes con dinero en efectivo para gastar en sus productos y servicios. Todas estas cosas son posibles gracias al proyecto de ley HR 2990 presentado por Dennis Kucinich y co-patrocinado por John Conyers

martes, 13 de noviembre de 2012

Por qué la solución liberal al problema financiero es un FRAUDE


Queridos lectores,
En nuestra anterior entrada veíamos porqué la creación del mercado mundial de capital había traído de vuelta los pánicos bancarios –ahora rebautizados como “sudden stops”- que durante el periodo transcurrido entre el final de la II guerra mundial hasta la primera crisis del petróleo habían sido abortados con éxito. La gráfica que muestra el número y gravedad de crisis bancarias a lo largo de la historia es una evidencia empírica contundente.

Quizás esta sea una de las razones por las que durante la llamada “edad de oro del capitalismo” se conjugó un crecimiento económico por habitante superior al de otras épocas, anteriores y posteriores

y una reducción considerable de la desigualdad.
Porcentaje de renta del 1% más rico en EEUU

Evidentemente, como con todos los sucesos de esta compleja sociedad, no hay una causa única para este éxito histórico, pero podemos aventurar que abortar en un grado considerable las crisis bancarias, por primera vez en la historia, sin duda contribuyó a ello.
En los años ochenta da comienzo una revolución capitalista, cuyos resultados más visibles han sido la reducción paulatina de la actividad del estado y la creación de un mercado mundial de capitales

Aunque no he encontrado datos cuantitativos concretos, es de sobra conocido que la reducción de la actividad del estado se realiza en una gran mayoría de países mediante las llamadas privatizaciones. Proceso según el cual hipotéticamente se intenta crear competencia en mercados que tradicionalmente han sido, o han estado muy cerca de ser monopolios naturales.
Otro proceso innegable es la creación de un mercado mundial de mercancías, que en gran medida ya existía, aunque se intenta dar entrada en él a los países pobres, pero primero y principal, de capitales. La movilidad es sin duda un bien muy preciado, y la libertad de movimiento de capital da a los propietarios del mismo una gran ventaja sobre aquellos que permanecen “localizados”, los que solo pueden ofrecer su fuerza de trabajo. Para complementar esta situación, y paradójicamente, progresivamente se han ido construyendo más muros, nuevas fronteras y alambradas, para restringir cada vez más la movilidad física “indeseada”, una evolución que merece la pena analizar.
El principal efecto buscado de la privatización/liberalización era un incremento de la productividad. Se dice que la empresa privada es más eficiente, hace más con menos. Pero este efecto en general no se ha producido, evidentemente hay miles de cuestiones adicionales que no se tienen en cuenta

En algunos países como EEUU a mediados de la década de los noventa se observa un leve repunte. Sin embargo en general el crecimiento de la productividad ha sido bastante homogéneo a lo largo de la era industrial. Lo que no está siendo homogéneo es el reparto de los beneficios de ese incremento de la productividad.

Los beneficios del avance tecnológico están cayendo en un solo bolsillo.
La combinación del crecimiento económico anémico que estamos teniendo tras la creación del mercado mundial, unido al incremento exponencial de la desigualdad, están creando un cóctel realmente inquietante. Ante ese panorama es lógico que la población se pregunte ¿por qué?
Y en contra de toda lógica, cada vez más gente se apunta a una explicación que se podría resumir con la castiza expresión “¿no querías caldo? Pues toma dos tazas”. Es decir, ahora hay menos estado y evolucionamos sensiblemente peor, pero la causa única de todos los males es el estado.