Mostrando entradas con la etiqueta Trump. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Trump. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de junio de 2017

Un mundo fragmentado: Europa a un costado

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca Europa ha perdido un apoyo clave, y muy necesario, para salir de los problemas en los que se ha metido. Mientras se tratan de mantener los discursos huecos de progreso, modernidad y fraternidad que quedaron en evidencia con la crisis, aislada del mundo, continúa por una vía muerta hacia un triste e inevitable final.



Como ya comentamos en una entrada anterior, el ya antiguo fracaso en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (en gran medida provocado por la Unión Europea), la propia evolución del volumen del comercio internacional, y sobre todo los datos de transacciones financieras entre estados nos muestran que el mundo está retrocediendo en su integración económica. Parece que la globalización termina, y deja tras de sí un mundo fragmentado, como ya ocurriera en el pasado.

Con gran celeridad y un poco de improviso hemos visto cómo se nos trata de transmitir una imagen de este nuevo mundo como dividido entre dos facciones, por un lado el “populismo” y por el otro el resto, es decir, el statu quo, aquellos que se atribuyen la sensatez y la racionalidad, y que podemos denominar “globalistas” o también “neoliberales”. Los que como yo, no nos sentimos identificados con ninguna de estas posiciones nos encontramos en un lugar incómodo, criticar a los populistas nos pone de parte de los globalistas, los auténticos responsables de la situación, pero si no lo hacemos podría parecer que sentimos simpatía hacia el “populismo”, lo cual no es cierto.

Lo primero que habría que aclarar es qué es esto del “populismo”, y mi opinión es que es una etiqueta peyorativa para desprestigiar algo, porque en realidad todos los líderes, partidos y ciudadanos englobados bajo esa etiqueta podrían ser definidos mucho mejor como nacionalistas. Hace ahora tres años ya anticipé que el mundo tendía a polarizarse entre nacionalistas y globalistas, y pedí evitar estas dos opciones, pero por desgracia de momento no se atisba en el horizonte ninguna alternativa.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Un mundo fragmentado: la globalización cae sobre nuestras cabezas

Los datos y los acontecimientos no admiten discusión, el paradigma económico, político y social bajo el que hemos vivido durante las últimas tres décadas, la globalización, se encuentra en franco retroceso. Nadie puede señalar un culpable salvo a aquellos que lo impulsaron a pesar de todas sus contradicciones. Ahora se trata de que las ruinas de este desastre no caigan sobre nuestras cabezas, y para ello es urgente movilizarse en torno a dos objetivos estratégicos, un modelo de cooperación internacional que descanse sobre pilares distintos a la libertad de comercio y de movilidad de capital, y un sistema político que gane legitimidad, frente a la crisis del gobierno representativo y el auge del autoritarismo.


DAS ENDE DER WELT: EL FIN DEL MUNDO. Fuente: Der Spiegel

 
Hace ahora algo más de un año el periodista James Meadway se preguntaba en el periódico británico The Guardian si habíamos alcanzado el cénit de la globalización. El mismo se respondía afirmativamente ante unos datos que dejan poco espacio para la duda. Como había expresado en una conferencia un miembro del comité de política monetaria del Banco de Inglaterra, los flujos financieros entre países habían descendido un 60% desde el punto álgido anterior a la crisis de 2008.


Este significativo descenso estaba dirigido por una importante reducción de las operaciones internacionales entre bancos. Aunque la razón de este cambio no es importante dentro de la línea argumental del artículo, incluyo esta imagen de los cambios en los flujos financieros entre los sistemas bancarios de un conjunto selecto de países. Es curioso como las operaciones entre bancos españoles y alemanes, franceses y holandeses se han reducido, mientras que han aumentado las que se realizan con bancos de Reino Unido y Estados Unidos.


Las inversiones en cartera también se han reducido, aunque algo menos, mientras que la inversión extranjera directa se mantiene más o menos en los niveles anteriores a la crisis.

Por otro lado, el comercio, que se recuperó extraordinariamente bien tras su desplome en 2008, como muestra este índice que sintetiza el tráfico de contenedores de mercancías


se encuentra estancado desde finales del año 2014. De hecho en el primer trimestre del año cayó un 1,1%, mientras que en el segundo aumentó tan solo un 0,3%, a pesar de lo cual se mantiene una previsión de crecimiento del 1,7% para este año, por debajo del crecimiento del PIB.


El comercio no crece ni siquiera lo que crece la producción, es decir, disminuye en términos relativos, lo que indica que la tendencia de las economías es a volver a mirar hacia el mercado interno.