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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Un mundo fragmentado: la globalización cae sobre nuestras cabezas

Los datos y los acontecimientos no admiten discusión, el paradigma económico, político y social bajo el que hemos vivido durante las últimas tres décadas, la globalización, se encuentra en franco retroceso. Nadie puede señalar un culpable salvo a aquellos que lo impulsaron a pesar de todas sus contradicciones. Ahora se trata de que las ruinas de este desastre no caigan sobre nuestras cabezas, y para ello es urgente movilizarse en torno a dos objetivos estratégicos, un modelo de cooperación internacional que descanse sobre pilares distintos a la libertad de comercio y de movilidad de capital, y un sistema político que gane legitimidad, frente a la crisis del gobierno representativo y el auge del autoritarismo.


DAS ENDE DER WELT: EL FIN DEL MUNDO. Fuente: Der Spiegel

 
Hace ahora algo más de un año el periodista James Meadway se preguntaba en el periódico británico The Guardian si habíamos alcanzado el cénit de la globalización. El mismo se respondía afirmativamente ante unos datos que dejan poco espacio para la duda. Como había expresado en una conferencia un miembro del comité de política monetaria del Banco de Inglaterra, los flujos financieros entre países habían descendido un 60% desde el punto álgido anterior a la crisis de 2008.


Este significativo descenso estaba dirigido por una importante reducción de las operaciones internacionales entre bancos. Aunque la razón de este cambio no es importante dentro de la línea argumental del artículo, incluyo esta imagen de los cambios en los flujos financieros entre los sistemas bancarios de un conjunto selecto de países. Es curioso como las operaciones entre bancos españoles y alemanes, franceses y holandeses se han reducido, mientras que han aumentado las que se realizan con bancos de Reino Unido y Estados Unidos.


Las inversiones en cartera también se han reducido, aunque algo menos, mientras que la inversión extranjera directa se mantiene más o menos en los niveles anteriores a la crisis.

Por otro lado, el comercio, que se recuperó extraordinariamente bien tras su desplome en 2008, como muestra este índice que sintetiza el tráfico de contenedores de mercancías


se encuentra estancado desde finales del año 2014. De hecho en el primer trimestre del año cayó un 1,1%, mientras que en el segundo aumentó tan solo un 0,3%, a pesar de lo cual se mantiene una previsión de crecimiento del 1,7% para este año, por debajo del crecimiento del PIB.


El comercio no crece ni siquiera lo que crece la producción, es decir, disminuye en términos relativos, lo que indica que la tendencia de las economías es a volver a mirar hacia el mercado interno.

miércoles, 1 de junio de 2016

Bienvivir, bienamar

La sociedad de consumo capitalista nos presenta el mundo como una gran manzana que engullir, un conjunto de experiencias episódicas que hay que degustar y devorar sin pérdida de tiempo, antes que decaiga el brillo de la novedad. El modelo es el éxito, el objeto es el símbolo y la experiencia es el premio. La aparente cornucopia de placeres tiene el efecto contrario al deseado, un individuo infeliz y alienado de sí mismo, refugiado en la inconsciencia, que puede derrumbarse al menos traspiés. Sus relaciones afectivas, de existir, serán frágiles y superficiales. En este entorno adverso, el individuo debe reconstruir su capacidad de amar para satisfacer plenamente sus necesidades humanas, proceso en el que ganará autonomía.



Existe una impresión, que creo está muy generalizada entre la población, de que asistimos a un deterioro progresivo de las relaciones sociales en los llamados países desarrollados, impulsado por los cambios en los estilos de vida que nuestras sociedades han sufrido de forma acelerada en las últimas décadas. Sin embargo, no es fácil probar esto con datos, así, en España el número de hogares de menores de 65 años formado por una sola persona creció hasta casi triplicarse, un 271%, entre 1991 y 2011, y ha seguido creciendo a buen ritmo desde ese año. Sin embargo, que las personas vivan solas no tiene necesariamente que indicar un deterioro de sus relaciones sociales, aunque sí parece claro que la relación de pareja ya no es para toda la vida para una parte cada vez mayor de la población. Por otro lado, cada vez existen más estudios acerca del problema de la soledad, precisamente por la creciente preocupación en torno a esta cuestión, pero no disponemos de datos que nos permitan comprobar la evolución de este sentimiento con el tiempo. El informe La soledad en España señala que un 7,9% de la población mayor de edad vive aislada socialmente, de estos un 80% se sienten solos, pero solo un 60% de los que viven solos por decisión propia sienten la soledad, y solo un 50% de los que viven en compañía. El informe cita pistas que estarían denotando un aumento de la soledad:

Otros indicadores que posiblemente estén dando pistas también del auge de la soledad son el aumento de la tasa de suicidios en España, así como el incremento de enfermedades mentales, ya que en el origen de muchas de ellas estarían estados solitarios previos.


Aunque la soledad es un fenómeno transversal, y uno de los grupos vulnerables son los jóvenes hasta 30 años, el grueso de los solitarios son mayores, lo que no resta validez a la argumentación que desarrollo en el artículo, dado que sentirse solo es sentirse no amado, y ello denota la escasa capacidad de amar de nuestra sociedad. Al fin y al cabo el cuidado está evidentemente relacionado con el amor, con preocuparse y ocuparse activamente por alguien. No es extraño pues que hayan disminuido drásticamente los nacimientos, salvo en los países que ofrecen fuertes incentivos económicos para ello, como Francia. En la actualidad, los hombres, y sobre todo las mujeres que declaran abiertamente no desear tener hijos reclaman lo que Zygmunt Bauman denomina, derecho a ser reconocido, es decir, que se vea su elección como algo completamente normal:

Durante mis años fértiles, he tenido todo el tiempo del mundo para tener hijos. Tuve dos relaciones estables, una de ellas desembocó en un matrimonio que aún continúa. Mi salud era perfecta. Podría habérmelo permitido desde el punto de vista económico. Simplemente, nunca los he querido. Son desordenados; me habrían puesto la casa patas arriba. Son desagradecidos. Me habrían robado buena parte del tiempo que necesito para escribir libros.

Junto a este grupo, también reclaman su derecho a ser reconocidos los que se definen como asexuales. No seré yo quien se lo niegue, la libertad de elección, la igualdad y el derecho a una vida digna están por encima de cualquier consideración. Lo que intentaré será exponer los condicionantes sociales que hay detrás de todo este conjunto de fenómenos, que evidentemente los hay, solo podemos explicar la menor duración de la relación de pareja a través cambios sociales, como también solo podemos explicar de esta forma que el porcentaje de población que se declara asexual sea muy distinto en Japón que en los países occidentales:

una encuesta de la Asociación de Planificación Familiar de Japón (APFJ) mostró que 45% de las mujeres entre 16 a 24 años no estaba interesadas, o incluso rechazaban, cualquier contacto sexual

Nuestro punto de partida será por tanto la frase atribuida a Jean Paul Sartre “Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él” ¿Y qué es lo que hicieron de nosotros? Hicieron que nuestra característica más definitoria sea la de consumidores, y ello tiene profundas implicaciones que ya explicamos, recordemos las fundamentales, según Zygmunt Bauman en su obra Vida de consumo:

“Consumir” significa invertir en la propia pertenencia a la sociedad, lo que en una sociedad de consumidores se traduce como “ser vendible”, adquirir las cualidades que el mercado demanda o reconvertir las que ya se tienen en productos de demanda futura. La mayor parte de los productos de consumo en oferta en el mercado deben su atractivo, su poder de reclutar compradores, a su valor como inversión, ya sea cierto o adjudicado, explícito o solapado. El material informativo de todos los productos promete –en letra grande, chica, o entre líneas- aumentar el atractivo y valor de mercado de sus compradores, incluso aquellos productos que son adquiridos casi exclusivamente por el disfrute de consumirlos. Consumir es invertir en todo aquello que hace al “valor social” y la autoestima individuales.
El propósito crucial y decisivo del consumo en una sociedad de consumidores (aunque pocas veces se diga con todas las letras y casi nunca se debata públicamente) no es satisfacer necesidades, deseos o apetitos, sino convertir y reconvertir al consumidor en producto, elevar el estatus de los consumidores al de bienes de cambio vendibles.

miércoles, 25 de junio de 2014

Ni globalización ni nacionalismo: Internacionalización


Estamos viviendo un auge inusitado del nacionalismo, que en algunos casos se está materializando en el ascenso de partidos “antisistema”, como el Frente Nacional en Francia o UKIP en Reino Unido, en otros en forma de movimientos secesionistas, como los de Cataluña, Escocia o las regiones pro-rusas de Ucrania, y por último, también se manifiesta en forma de restricciones a la entrada de extranjeros. Incluso extranjeros del llamado primer mundo, como los españoles, pueden ver su entrada restringida en Suiza, junto con la del resto de europeos (de momento han empezado con los croatas), o son expulsados de Bélgica sin demasiados miramientos, simplemente por no disponer de empleo, aun después de años de residencia.

El auge del nacionalismo no es contradictorio, ni mucho menos, con el proceso globalizador, más bien parecen estar relacionados, y ser las dos caras de la misma moneda. Aunque el nacionalismo y la globalización se nos presentan como principios opuestos y excluyentes, como dos opciones entre las que habría que elegir, bien se podría argumentar que en realidad están estrechamente vinculados: el nacionalismo parece surgir como consecuencia de la globalización. La razón, obvia, es que la globalización es el intento de establecer una reglas fijas y universales para las relaciones económicas entre naciones, en definitiva, un racionalismo económico al que quedaría supeditada la soberanía nacional. Citando a Herman Daly

La globalización, considerada por muchos como la ola inevitable del futuro, se confunde a menudo con internacionalización pero es, de hecho, algo totalmente diferente. La internacionalización se refiere al incremento de la importancia del comercio internacional, las relaciones internacionales, tratados, alianzas, etc. Inter-nacional, por supuesto, significa entre naciones. La unidad básica continúa siendo la nación, aun cuando las relaciones entre naciones sean cada vez más necesarias e importantes. La globalización se refiere a la integración económica global de muchas antiguas economías nacionales convertidas en una economía global, principalmente por el libre comercio y la libre circulación de capitales, pero también mediante una migración fácil o, incontrolada. Es la efectiva erosión de las fronteras nacionales por motivos económicos. Lo que era internacional deviene interregional. Lo que era gobernado por la ventaja comparativa ahora es dictado por la ventaja absoluta. Lo que era muchos se convierte en uno. La misma palabra “integración” deriva de “entero”, significa uno, completo o, todo. Integración es el acto de combinar en un todo. Debido a que debe haber un todo, una sola unidad con referencia a la cual las partes se integran, se sigue que la integración económica global implica lógicamente la desintegración económica nacional. Por des-integración no quiero decir que la dotación industrial de cada país es aniquilada, sino que sus partes son arrancadas de su contexto nacional (des-integradas), para ser re-integradas en un nuevo todo, la economía globalizada. Como dice el refrán, para hacer una tortilla tienes que romper algunos huevos. La desintegración del huevo nacional es necesaria para integrarlo en la tortilla global.

miércoles, 5 de febrero de 2014

En busca de la igualdad, junto a Zygmunt Bauman



Ayer pasó por Madrid Zygmunt Bauman, para participar en la conferencia-debate que con el título “Economía y sociedad en un mundo líquido”, era en realidad una excusa para hablar de su último libro “¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?”. El tema, tanto del debate como del libro era, por supuesto, la desigualdad, cuestión que algunos quieren trivializar y reducir a una cuestión de envidia, cuando en realidad, como veremos, es una cuestión transversal, cuyo resultado es a su vez causa y consecuencia de múltiples factores del interactuar social, que conceptualizamos como justicia, felicidad, república, democracia, etc.

En lo que sigue haré una descripción de la conferencia escribiendo sobre fondo gris, y mis reflexiones al margen las escribiré sobre el fondo blanco habitual. Evidentemente, mi descripción de la charla no puede ser sino subjetiva, pero creo que la distinción puede resultar útil.

La conferencia se desarrolló en la fundación Rafael del Pino, lugar dedicado a promover las virtudes del emprendimiento y el libre mercado, y por tanto con escasa predisposición a limitar la riqueza de los ricos, o a prestar atención a reproches por cuestiones tan triviales como la desigualdad, que no necesariamente guardan relación con el crecimiento del PIB.

Es por eso que los interlocutores de Bauman (la fundación utilizó a dos, uno para hacer la introducción de los conferenciantes y otro para dar la réplica al sociólogo polaco) tendieron en todo momento a intentar desactivar su discurso, o a encauzarlo hacia lugares donde sería inocuo para el sistema. Utilizaron tres estrategias:

- Relativizar la desigualdad: “La desigualdad no es miseria, y debemos considerar que en los últimos años 1.000 millones de personas han abandonado la pobreza extrema a nivel global”.
- Reducirlo a una cuestión técnica económica: “Podemos primar la eficiencia de los mercados, y por lo tanto el crecimiento, o la equidad”.
- Plantear la cuestión no como un reproche de la sociedad al sistema económico (que podría llevarnos por caminos no deseados y peligrosos –marxismo (sic)-, sutilmente insinuados por el contendiente del profesor Bauman), sino como un reproche del sistema económico a la política. “La desigualdad no es un fruto natural del sistema económico, sino una consecuencia de la existencia de oligarquías que se benefician de privilegios políticos. Por consiguiente, la sociedad civil debe velar de forma especial por el buen desarrollo del proceso político”.

martes, 5 de noviembre de 2013

La sociedad de la corrupción: auge del homo corruptus y degradación del significado de la democracia


Queridos lectores,

Durante nuestra larga reflexión sobre la libertad hablamos sobre el auge del pseudo-índividualismo inauténtico postmoderno, el individuo que emergió con la sociedad de consumo; también del giro que dio la filosofía política a finales del siglo XIX, con el rechazo del concepto del “bien común”, que llegó a la práctica política diaria gracias a la ciencia económica, coincidiendo con la emergencia de la sociedad de consumo, y que implica un cambio radical en nuestra forma de entender la política, de una herramienta para cambiar el mundo, a una herramienta para gestionar la parte del mundo que “desgraciadamente” no es gestionada por “el mercado”; y también hablamos de los crecientes problemas de coordinación de los distintos fines individuales entre sí, a medida que la sociedad se hacía más compleja, y diversos grupos se hacían cargo de procesos clave, a través de los cuales filtraban y preseleccionaban las opciones que serían elegibles por los individuos.

En nuestro análisis hemos empleado un nivel de abstracción considerable, pero estoy convencido de que más de una vez habréis pensado que lo allí narrado estaba relacionado con hechos muy terrenales, con el día a día en el trabajo, y en nuestra relación con los demás, y con aquello que los medios nos dicen que es noticia.

Mientras escribía esos artículos leí en El País que “Tres menores asesinan a un australiano en Oklahoma porque estaban aburridos”. El vídeo que acompaña a la noticia es enormemente significativo, por esa apelación vacía del representante público a una “comunidad” inexistente, atomizada y disgregada por las fuerzas del mercado. Inmediatamente intuí que la noticia tenía mucha relación con la sociedad actual, cuyas tendencias principales emanan, y son perceptibles de forma más nítida en EEUU. No pensé mucho en la cuestión, pero poco tiempo después leía esto:

Para ser efectiva, la incitación al consumo y a consumir más debe difundirse en todas direcciones y dirigirse indiscriminadamente a cualquiera que pueda oírla. Pero hay más gente capaz de escuchar que gente capaz de responder a ese mensaje seductor de la manera esperada. […] También aprenden que poseer y consumir ciertos objetos y vivir de determinada manera son requisitos necesarios para ser felices; y como “ser feliz” se ha transformado –cumpliendo tardíamente la premonición de Samuel Butler- en la marca de la decencia humana y el único título merecedor de respeto, tiende a convertirse también en condición necesaria de la dignidad y la autoestima humanas. “Estar aburrido”, además de hacernos sentir incómodos, se transforma en un estigma vergonzante, signo de negligencia o de derrota que puede hundirnos en un estado de depresión aguda así como conducirnos a una agresividad socio y psicopática. Citando la reciente observación de Richard Sennett, “en cuanto al comportamiento antisocial, creo que representa un verdadero problema para los pobres”, especialmente quizá para “los adolescentes pobres que están en la zona gris que separa la legalidad de la ilegalidad”. “Esa zona gris” tiene mucho que ver “con cosas como el aburrimiento, tener algo que hacer, algo a lo que pertenecer”. [1]

lunes, 28 de octubre de 2013

Para la libertad… (Epílogo): El futuro de la libertad


¡Maniáticos! ¡Lo habéis destruido! ¡Yo os maldigo a todos! ¡Maldigo las guerras! ¡Os maldigo!
<<George Taylor>> Personaje protagonista de “El planeta de los simios” (1968)

Queridos lectores,

El futuro no está escrito, vamos encontrando situaciones y vamos eligiendo, y ese elegir va creando el futuro. Así pensamos en cuanto a nuestra vida individual, dentro del estrecho marco en el que se nos concede capacidad de elección, entre nuestra limitada agenda de opciones, y nuestra limitada capacidad para imaginar otras opciones.

Una elección ineludible para cada uno de nosotros es encontrar un lugar dentro del mercado de trabajo, un lugar donde no podemos elegir los recursos destinados a la producción, ni la tecnología empleada, ni el objetivo último de dicha producción, ni nuestra autonomía en el puesto de trabajo, ni la cantidad producida, ni las horas dedicadas a la misma. Todo ello es decidido por un orden racional aparentemente impersonal, pero distintas preguntas a lo largo de la historia han cuestionado ese orden, primero fue ¿por qué no puedo trabajar a mi manera?, luego ¿por qué mi participación en la plusvalía en tan pequeña?, y en la actualidad ¿para qué producir tanto? La respuesta de nuestra sociedad a estas preguntas ha sido siempre la misma: el orden panóptico de Jeremy Bentham

Si un hombre no quiere trabajar, nada tiene que hacer, de la mañana a la noche, salvo comer su pan malo y beber su agua, sin un alma con quien hablar… Ese estímulo es necesario para que haga todo lo posible, y no es necesario nada más que eso. [1]

lunes, 14 de octubre de 2013

Para la libertad… (Excurso): La utopía de las cero opciones


Queridos lectores,

En la primera entrada de la serie veíamos como se creó lo que posteriormente Karl Polanyi llamaría “la satánica rueda” del mercado de trabajo, gracias a la inestimable colaboración del pensador liberal Jeremy Bentham y su vigilancia Panóptica. Posteriormente vimos como se unió a la satánica rueda el “yugo hedonista” de Richard Layard, que popularizara Zygmunt Bauman. Como parte de su entrada en la satánica rueda el individuo debe convertirse en producto y eso se logra consumiendo, ungiéndose al yugo hedonista. Ambos, rueda y yugo, forman “la jaula de hierro” de la dominación racional postmoderna.

Max Weber creó el concepto de “la jaula de hierro” en su libro “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, publicado en 1905. Para Weber, la economía había desarrollado su propia lógica autónoma e impersonal, una lógica basada en la ética de los calvinistas puritanos, pero una lógica bajo la que todos deberían ahora vivir, aún sin compartir esos valores. De esta forma el individuo perdía el control del sentido de su vida, que era dictado ahora por el sistema, por la jaula de hierro en la cual todos debemos ahora vivir.

Weber fue el primer crítico con el concepto de racionalidad moderna. Era escéptico acerca de la libertad individual que era y sería capaz de proporcionar el capitalismo, y también era pesimista respecto a las soluciones de Karl Marx o Friedrich Nietzsche al respecto:

Nadie sabe quién ocupará en el futuro la jaula de hierro, y si al término de esta extraordinaria evolución surgirán profetas nuevos y si se asistirá a un pujante renacimiento de antiguas ideas e ideales; o si por el contrario, lo envolverá todo una ola de petrificación mecanizada y una convulsa lucha de todos contra todos. En este caso, los <<últimos hombres>> de esta fase del desarrollo cultural podrán ser en verdad evaluados con la siguiente sentencia: <<Especialistas sin espíritu, sensualistas sin corazón: estas nulidades se imaginan haber ascendido a una nueva fase de la humanidad jamás alcanzada anteriormente>>. [1]

jueves, 29 de agosto de 2013

Para la libertad… (II): Libertad para ser yo


Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.
<<Miguel Hernández>>

Queridos lectores,

En la anterior entrada veíamos la forma precisa que tomó la libertad en los tiempos modernos, no como una propiedad universal que pertenezca en esencia a todos los seres humanos, sino como una relación social con dos extremos, en el que la libertad de uno de ellos determina la falta de libertad del otro.

Esta falta de libertad se manifestó de forma especial, aunque no exclusiva, en el lado de la producción: la división del trabajo exigía que la conducta del operario fuera determinada externamente. Pero hay un ámbito en el que la sociedad postmoderna aparentemente encontró durante el siglo XX un campo en el que cada uno de los individuos podía ser libre, sin comprometer la libertad de ningún otro: el consumo.

La historia de la sociedad de consumo aparece ligada hasta el momento de forma indisoluble al individualismo, la conciencia de ser un individuo, de ser un yo. Esto que damos por supuesto, la nítida autopercepción de uno mismo, es también un producto histórico que aparece también ligado al concepto de libertad, como hasta aquellos que analizan la libertad desde un punto de vista convencional reconocen:

El dirigente nazi que describió la revolución nacional-socialista como un Contrarrenacimiento estaba más en lo cierto de lo que probablemente suponía. Ha sido el paso decisivo en la ruina de aquella civilización que el hombre moderno vino construyendo desde la época del Renacimiento, y que era, sobre todo, una civilización individualista. [1]

miércoles, 14 de agosto de 2013

Para la libertad… (I): Libertad para producir



Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
<<Miguel Hernández>>

Queridos lectores,

El reciente movimiento de protesta en Brasil ha desconcertado a los expertos en la política global, nuestro postmoderno sistema-mundo global ¿Qué relación tienen esas protestas con movimientos como el de Occupy Wall Street, la primavera árabe o el 15M? ¿O las protestas populares anteriores a la crisis como la revolución naranja en Ucrania, o las revoluciones de Kirguizistán y Georgia?

Un cínico podría indicar que lo que tienen en común todos esos movimientos es que han sido un rotundo fracaso: en el este de Europa en algunos casos lograron modificar los gobiernos, solo para acabar en peor situación en breve plazo, mientras que en países desarrollados como España o EEUU, las protestas han sido consideradas por el establishment político, mediático y ciudadano una cuestión de orden público. Solo en lugares donde no existía previamente una democracia todavía es incierto si finalmente se logrará algo positivo.

Lo sorprendente del caso brasileño es que se daba por supuesto que los manifestantes eran los perdedores de la crisis, gente que había ido a peor y había visto deteriorarse seriamente sus condiciones materiales de vida. Sin embargo, evidentemente no es así en Brasil. Es cierto que el crecimiento brasileño se está estancando paulatinamente, pero todavía no se ha detenido, ni está en declive, y es absurdo plantear que los manifestantes anticipan un deterioro inminente.

El punto de conexión entre todos ellos es que se trata de movimientos auto-organizados o autogestionados, que no se presentan bajo la bandera de ningún partido político, pese a que su reivindicación es esencialmente política. Si son movimientos autogestionados es en parte porque no hay consenso ideológico entre los miembros, aunque en algunos casos la autogestión luego se convierte en vocación, en el eje central. El único acuerdo entre ellos es su deseo de autodeterminación y libertad.

La libertad es algo que se da por supuesto, una economía de “libre” mercado y una democracia se suponen condiciones necesarias y suficientes para ella, por lo tanto toda reivindicación en ese sentido se tachará de utópica e irreal, o peor aún, de radical y peligrosa.

Mi propósito con la serie de artículos que empiezo ahora es entender estas protestas desde el punto de vista de la libertad, y no como una protesta económica; explicar cómo su origen, en algunos casos inconsciente, se encuentra en la preocupación por la libertad, la ausencia de ella en nuestras sociedades, o mejor dicho, lo inadecuado del tipo de libertad que se nos ofrece, un simple paliativo de la verdadera libertad. Pero no solo eso, para lograr nuestro propósito inicial, será necesario indagar de forma general sobre la libertad y su significado, y esto nos descubrirá que hay detrás de la “retórica sobre la libertad” que con tanta frecuencia emplean hoy día los poderosos. Finalmente nuestro camino nos llevará a descubrir el choque entre racionalidad y libertad, y como pueden empezar a conjugarse ambos fines en un planeta que, dados sus limitados recursos, debe gestionarse necesariamente de forma racional.

miércoles, 26 de junio de 2013

Una prisión llamada Europa


La prisión es el único lugar en el que el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus 
dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral.
<<Michel Foucault>>

Queridos lectores,

En la anterior entrada veíamos como se ha fraguado la deprimente situación de España, en concreto cómo y porqué se forjó la burbuja global en la que muchos españoles, y el propio país, se vieron atrapados, y especialmente como se han ido emitiendo garantías sociales descomunales sobre el pago de las deudas privadas.

Dejando a un lado las ayudas directas, que son cuantiosas, quizás penséis que una garantía, un aval (y el importe de estos es absolutamente descomunal), es algo menor, siempre y cuando haya confianza en que el deudor cumplirá sus obligaciones. No, no es cierto, incluso poniéndonos en el caso más favorable, que cada uno de los deudores será capaz de hacer frente a sus obligaciones y no será necesario ejecutar los avales, incluso en ese escenario de cuento de hadas, el coste es tremendo. Lo es porque ha limitado nuestro campo de acción, nuestras decisiones, y nos ha dejado con tan solo dos caminos posibles, el impago soberano, o el lento repago de la deuda externa hasta que esta se sitúe en un nivel aceptable, un vía crucis en toda regla, un nuevo camino de servidumbre.

El impago soberano es, como todo el mundo percibe de forma instintiva, un tabú, que se vende como propio de un país tercermundista. En realidad es una agresión a los que tienen el poder, y todos dan por hecho que no nos van a perdonar.

El país se encamina por tanto al lento repago de la deuda externa, y para ello deberemos no solo crecer, aunque sea un poquito, sino (como ya hemos explicado otras veces) mantener superávits continuados en la balanza por cuenta corriente de pagos internacionales, dicho de forma simple, deberemos hacer más pagos al extranjero de los que ellos nos hagan a nosotros. Eso se consigue básicamente exportando más de lo que importamos ¿Seremos capaces de lograrlo?


La evolución de nuestra balanza de pagos: Ahorrad, ahorrad malditos!!!

España nunca se ha caracterizado por ser un “Tigre del Mediterráneo”, dado el escaso dinamismo de sus exportaciones. El primer superávit de nuestra historia en la balanza por cuenta corriente se consiguió en el tercer trimestre de 2012, si bien para el conjunto del año el resultado fue todavía negativo.



jueves, 27 de diciembre de 2012

Steve Jobs. Paradigma de nuestra civilización



Queridos lectores,

Cuando vemos imágenes como la que encabeza este artículo solo cabe afirmar con Cornelius Castoriadis que “el problema de la condición contemporánea de nuestra civilización moderna es que ha dejado de ponerse a sí misma en tela de juicio”

Steve Jobs no fue una persona corriente, parece condensar todo lo bueno y lo malo en estado puro, pero como en una moneda, pocas personas son capaces de ver ambas cosas a la vez, así que es odiado y adorado en grandes proporciones. Era tan solo un individuo, pero es también un símbolo, es por tanto un paradigma de nuestra civilización.

Empecemos con las presuntas virtudes que justifican la adoración de sus seguidores e imágenes como la que nos ofrece “The Economist”. Jobs fue lo que se conoce como un “emprendedor”, ¿por qué ahora se dice “emprendedor” y no “empresario”? ¿Son distintos? No, es exactamente el mismo concepto. La palabra “emprendedor” trata de resaltar virtudes que nos hagan culturalmente más aceptable la proporción de la producción que estos emprendedores consiguen.

El primero que otorgó al entonces llamado empresario una importancia primordial dentro de la dinámica capitalista, aunque hoy en día pueda sorprender por lo tardío, fue Joseph Schumpeter, en 1934. Para el economista austriaco el empresario desempeña un papel clave como motor del desarrollo económico, puesto que es quien aporta la innovación y el cambio tecnológico que hacen avanzar los negocios. Esta innovación suele tomar la forma de nuevos productos, nuevas formas de organización o la búsqueda/creación de nuevos potenciales clientes.

Jobs, o Apple, destacaron de manera prominente en cada una de las cuestiones que cita Schumpeter, en particular unieron la creación de nuevos productos con la búsqueda de nuevos clientes, aunque también realizaron aportaciones relevantes en cuanto a las formas de organización.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Cataluña, Escocia, Quebec: La globalización de las fronteras



Queridos lectores,

¿Alguna vez os habéis planteado que la frontera es una de las instituciones más importantes de nuestro mundo? Estar o nacer a un lado u otro, quizás separado por tan solo unas centenas de metros, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, la riqueza y la pobreza, el éxito o el fracaso.

Nada de esto parece inferirse de la fisonomía del tranquilo pueblo catalán de Portbou, el último pueblo costero antes de la frontera entre España y Francia, salvo quizás unos paneles situados a unas decenas de metros de la imaginaria línea que separa los dos territorios.



Si la importancia de los lugares se midiese por los restos humanos que acogen, esta frontera de Portbou sería sin duda importante. Por aquí pasó el poeta español Antonio Machado para morir unos pocos kilómetros más allá en el pueblo francés de Colliure, donde se encuentra su tumba, convertida en un símbolo de la memoria histórica.



Exactamente en Portbou y más o menos por la misma fecha, también encontró su destino final el pensador y filósofo alemán –judío, pero alemán- Walter Banjamin. Resulta tremendamente revelador que poco tiempo antes Benjamin había escrito una crítica tremendamente certera, a la vez que lírica y emotiva, de la idea de progreso. Una alegoría sobre “El ángel de la historia”

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. Representa un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira atónito. Tiene los ojos desorbitados, la  boca abierta y las alas extendidas. El Ángel de la Historia debe de ser parecido. Ha vuelto su  rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de acaecimientos él ve una única catástrofe que acumula sin cesar ruinas y más ruinas y se las vuelca a los pies. Querría demorarse, despertar a los muertos y componer el destrozo. Pero del Paraíso sopla un vendaval que se le ha enredado en las alas y es tan fuerte que el Ángel no puede ya  cerrarlas. El vendaval le empuja imparable hacia el futuro al que él vuelve la espalda, mientras el cúmulo de ruinas ante él crece hacia el cielo. Ese vendaval es lo que nosotros llamamos progreso. [1]

jueves, 30 de agosto de 2012

La guerra de divisas (I): 280 buques de guerra custodian la globalización, según Financial Times


Queridos lectores,

Currency Wars es un libro del norteamericano James Rickards publicado en 2010, y también otro libro del chino Song Hongbing publicado en 2007, y con secuelas en 2009 y 2011.


Sin duda no es casual, ni deberíamos pasar por alto, la nacionalidad de los autores.

El libro de Rickards comienza de una forma curiosa: un ejercicio estratégico en el Laboratorio de Análisis de la guerra, cerca de Washington, en el que se simula una guerra financiera global, donde los participantes usan las divisas y los mercados para sostener los intereses nacionales. Aunque pueda resultar sorprendente estos ejercicios se han llevado a cabo en la realidad, y no son ningún secreto. Rickards, profesor de universidad y habitual tertuliano en cadenas de televisión como la CNN o la Fox, es uno de los consultores externos a los que recurrió el pentágono para montar los primeros “juegos de guerra financieros”.

La idea de unir economía y seguridad no es nueva, pero el mero hecho de hablar de una “guerra de divisas” podría resultar para algunos estrafalario, alarmista, e incluso propio de un “anti-sistema”.

Otro libro, que nadie relacionaría con el libro de Rickards, excepto un servidor, nos presenta una cara de nuestra sociedad más amable, aunque la palabra más precisa sería “apetecible”. “WACU Girls” es un libro escrito por alguien del mundo de la moda y que sigue la estela de “Sexo en Nueva York”. Desconozco el contenido del libro, salvo la portada, que pude ver por casualidad en las manos de una chica joven en el metro de Madrid.

Y encima van por la vida con cara de palo

WACU, es un acrónimo de World (Globales), Ambitious (Ambiciosas), Cool (a la última) y Unique (Únicas). Además, según dice la contraportada, una chica WACU se hace, no nace. La pregunta es obvia, ¿te atreves a ser una de ellas?

Sin duda es anecdótico, pero revelador. Hemos hablado de la ambición y las elecciones cuando reflexionábamos sobre los efectos de la globalización en la condición humana y citábamos el trabajo del gran Zygmunt Bauman.



Sea verdad o no, se nos dice continuamente que las posibilidades son ilimitadas y que cuanto tenemos que hacer es elegir las que nos vayan mejor; y lo que es más importante, se nos castiga por no conseguir encontrarlas, como si lo que se nos había dicho sobre su accesibilidad fuera cierto. Nos hemos acercado peligrosamente al Erewhon de Samuel Butler, ese lugar donde se trataba a los especuladores y embaucadores como si fuesen víctimas de la desgracia, donde se tenía piedad de ellos, se los cuidaba y bañaba de simpatía pública, mientras se consideraba a los enfermos y los pobres como criminales y se los metía en la cárcel, donde “la suerte era el único objeto adecuado para la veneración de los humanos”, donde se reconocía que “el desordenado regateo del mercado y, en última instancia, la fuerza bruta decidían, y siempre decidirían, hasta qué punto un hombre tenía derecho a tener más suerte que sus vecinos y merecía, por tanto, mayor respeto que ellos", o donde un juez replicaba a los ruegos de piedad de los desafortunados diciendo: “Podéis decir que ser criminal es vuestra desgracia; yo os respondo que vuestro crimen es ser desgraciado”

Si todo es cuestión de elección, elegimos ser ambiciosos o “elegimos ser pobres”. A pesar de la ramplonería intelectual de semejante argumento se nos bombardea con el de forma constante, desde muy diversos medios y bajo distintos disfraces.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Las batallas de Cannes y Niza: gobernanza o revolución global con la guía de Zygmunt Bauman

Bauman

Queridos lectores,

Los días 3 y 4 noviembre se celebro en Cannes la cumbre del G-20, el grupo de los veinte países más industrializados del planeta. Este grupo ha sustituido al antiguo G-7 o G-8 como foro de gobernanza planetaria desde el comienzo de la crisis debido al creciente poder político de los BRICS y en especial de China. Desde que se hizo visible la crisis con la quiebra de Lehman Brothers fue a su vez patente que no se podrían acordar medidas de calado sobre la economía mundial sin el concurso de los BRICS. La batalla de Cannes no se planteaba ni mucho menos placida, los antecedentes mostraban gran crispación. Como hemos explicado anteriormente en agosto comenzamos a sospechar que más de un banco podía estar enfermo. El 6 de septiembre la moneda más aceptada como reserva de valor en el mundo decide pegar su cotización al euro, pequeño respaldo de carácter no tan solo moral. Efectivamente, mientras a Reuters y al resto del circo mediático anglosajón les ha salido gratis durante diez años equivocarse anunciando el fin del euro, el banco central suizo si debe medir las consecuencias sobre su economía. La actuación de los suizos mitigaría ligeramente la fuga de capitales, ya que cuando inversores temerosos cambiasen activos en cualquier moneda por activos en francos suizos el banco central helvético cambiaría francos por euros para mantener el tipo de cambio. Como contrapartida los europeos seguirían comprando queso y relojes a los suizos. Tan solo diez días después el Secretario del Tesoro Usamericano (ministro de economía) vuela a Polonia para reunirse con el Ecofin (grupo de ministros de economía europeos). A la reunión no se le dio ninguna importancia en los medios. No hay ningún artículo en castellano y solo pude encontrar un artículo en ingles, que ya ha sido eliminado, no antes de ser copiado en otras webs. Y es que lo que transcendió de la reunión se puede adjetivar como “curioso” al menos. Geithner quería que los europeos apalancaran el fondo de estabilidad. Respuesta de la ministra austriaca: "Encuentro peculiar que teniendo los americanos cifras macroeconómicas significativamente peores que la eurozona vengan a darnos consejos y cuando nosotros les sugerimos algo.... dicen que no de inmediato" Evidentemente se refiere a que USA reduzca su déficit, deje de imprimir dinero a lo loco y acepte la reforma del sistema monetario que exigen Europa y los BRICS. El ministro belga "me gustaría oír como USA va a reducir su déficit y su deuda". El ministro luxemburgués "Creo que no es prudente hablar de nuestra reunión informal con Geithner. No discutimos la expansión del fondo con países ajenos a la eurozona". Por último, otra vez la ministra austriaca "Esperaba que si viene a contarnos como ve el mundo escuchara lo que le tenemos que decir". Posteriormente Geithner y Obama aparecieron lanzando mensajes alarmistas en los medios: la crisis de la eurozona está “asustando al mundo” decía el presidente de EEUU. Algo extraño pasaba, no es normal lanzar ese tipo de mensajes en los medios sabiendo lo propicios que son “los mercados” a los pánicos incontrolados ¿acaso no existen los teléfonos y por tanto es necesario enviar mensajes a través de la prensa?

La semana anterior a la cumbre los países miembros del área euro alcanzaron un acuerdo para intentar contentar a “los mercados”. El acuerdo incluía una quita de la deuda griega, recapitalización de la banca y ampliación del fondo de estabilidad y fue saludado con importantes subidas, algunos bancos europeos vieron incrementada su capitalización bursátil hasta un 25%. La relación con el dólar quedaba en 1,415 y el barril de petróleo brent en 77,9 euros.

Esos eran los antecedentes con los que llegamos a la semana de la cumbre. El lunes 31 de octubre un grupo de 16 personas salimos hacía la alter-cumbre que se celebraría los días 2 y 3 de noviembre en la localidad francesa de Niza, cercana a Cannes.

 
Ese mismo día Japón intervenía en los mercados cambiarios, comprando dólares con yenes para rebajar su tipo de cambio un 2%, mientras el primer ministro griego anunciaba un referéndum sobre el acuerdo alcanzado por el eurogrupo la semana anterior.

El camino hasta Niza nos llevo 16 horas en las que nos fuimos turnando para conducir las furgonetas. Durante el desayuno se comentó la situación de Grecia y el anuncio del referéndum. Pude comprobar como existen errores importantes de concepto entre los activistas “¿Porque deberían aceptar una quita cuando pueden no pagar nada?” decía uno de ellos. Lo de no pagar “nada” sería una situación inédita en la reciente historia económica, tanto Ecuador como Argentina han pagado parte de su deuda. Comenté que los griegos deberían tener en cuenta que si no aceptan la quita podrían no recibir más financiación (al menos hasta que se alcance un nuevo acuerdo) y en estos momentos no generan los suficientes recursos para mantener su nivel de consumo. En definitiva, sin rescate los funcionarios se quedarían sin cobrar sus nóminas. Un default es un ajuste por la vía rápida, “sin anestesia”. Hay que valorar las opciones racionalmente, cada situación es distinta, si consideramos por ejemplo el caso de Indonesia después de la crisis de los Tigres Asiáticos pagar la deuda íntegramente se me antoja inhumano, pero se hizo. Cuando tu moneda pierde un 80% de su valor y tu deuda está en una divisa extranjera una suspensión de pagos parece razonable y necesaria. Los griegos por el contrario tenían que elegir entre dos opciones, no siendo ninguna de ellas agradable: un ajuste tutelado por el FMI y los socios europeos con un descuento pactado o la suspensión de pagos, ajuste por sus medios y posterior negociación con los acreedores.

Otra cuestión que no se tiene claro es quien puede beneficiarse con la variación del valor de los títulos de deuda en el mercado secundario. En octubre de 2.009 Grecia emitía títulos de deuda a 10 años a un 5% de interés. Quienes compraban esos títulos eran en gran medida bancos griegos, alemanes y franceses. Posteriormente los intereses comenzaron a subir y cuando superaron más o menos el 7% Grecia dejo de emitir títulos y empezó a financiarse a través de la UE y del FMI. El valor de los títulos antiguos, emitidos antes de octubre del 2.009 no ha variado para Grecia aunque ahora los intereses sean superiores al 20%. El estado heleno continuará pagando lo mismo por ellos a su vencimiento. Sin embargo, los bancos que habían comprado los títulos los usaban como garantía para acceder a préstamos a corto plazo o bien los vendían para obtener dinero y es en estas funciones del mercado secundario donde los títulos habían perdido gran parte de su valor. La única utilidad del título es ahora guardarlo hasta su vencimiento pero la necesidad de cubrir necesidades a corto plazo, como devolver los depósitos a los clientes no deja en ocasiones otra opción que venderlo con perdidas ¿y quien los compra? La lógica índica que serán los fondos de capital de riesgo o hedge funds, como MF Global, que precisamente se declaro en quiebra el mismo día que emprendíamos el viaje y tenía 6.300 millones de bonos españoles, portugueses, italianos, belgas e irlandeses. Esta cantidad representaba un 15% de su cartera de activos.

Llegamos a Niza justo a tiempo para la manifestación prevista para el día 1 de noviembre. Una manifestación muy discreta teniendo en cuenta las circunstancias de la crisis internacional y siendo el G20 el principal foro de gobernanza global, tan solo 8.000 manifestantes según los medios locales


pero vigilados por 2.000 policías


Lo que más me agrado de la manifestación fue la presencia de un pequeño grupo de surcoreanos.

Los surcoreanos llevaban pancartas alusivas a los paraisos fiscales, la Tasa Tóbin y el acuerdo de libre comercio entre USA y Corea del Sur

Una de las dudas que me planteaba era hasta que punto existía un movimiento de protesta o de “indignación” global. Este verano, cuando aterrice en Madrid a la vuelta de las vacaciones me encontré el aeropuerto colapsado por brasileños, coreanos, norteamericanos, chilenos que venían a las Jornadas Mundiales de la Juventud que organiza la iglesia católica. Si ambos eventos, las JMJ y el alter-G20 fuesen comparables podríamos decir que los “papaflautas” ganan a los “perroflautas” por goleada. Sin embargo ambos eventos obviamente no son comparables, ya las JMJ se celebran en verano y atraen a jóvenes estudiantes en vacaciones. Enfrentando el G20 había algunos jóvenes y parados pero la mayoría habíamos pedido permiso en el trabajo para acudir, en unas fechas en las que no todo el mundo puede obtenerlo.

Me interesaba ver cuanta gente de distintas nacionalidades acudía tras haber leído por casualidad a Zygmunt Bauman. Según el sociólogo polaco “La puesta al día de las instituciones de control democrático, que continúan confinadas localmente, con los poderes económicos, inmersos en un proceso de rápida globalización, constituye hay en día el principal reto para los criterios de justicia y moralidad: un paso más en la inacabable guerra por la humanidad de la condición humana. La red de dependencias que determina nuestras condiciones de vida y el marco de nuestras elecciones ha pasado a ser global, pero la globalización de las dependencias no se ha visto seguida por una globalización del control democrático y sus capacidades de guía y corrección. Nuestros instrumentos promotores de la justicia se congelaron en el nivel del Estado-nación, una institución dolorosamente inadecuada para enfrentarse a la producción de injusticia en el espacio global, mucho más allá de su alcance”. Durante el viaje intentaría leer el libro “La ambivalencia de la modernidad y otras conversaciones”

El 2 de noviembre pensaba acudir por razones obvias al seminario “Towards convergence of the movements from the Mediterranean region” Resulta tentador pensar en un movimiento de indignación global en lucha contra las fuerzas económicas desatadas de la globalización. Me sorprendió no encontrarme un seminario sino una asamblea, que además no se limitaba al mediterráneo: junto a tunecinos, egipcios, españoles, franceses, italianos, griegos e israelíes allí estaban portugueses, norteamericanos, británicos, canadienses, belgas, austriacos y alemanes. Las tres horas y media de asamblea se fueron en discutir la metodología y presentar a los distintos movimientos, fue una primera toma de contacto que deberá culminar en sincronizar las agendas de las respectivas luchas ¿llegaremos a ver una huelga general global? Queda lejos. Los participantes de Túnez centraron gran parte de su discusión en la deuda externa y en la fortuna del ex-dictador, que según ellos se encuentra en bancos en Mónaco y París. Su objetivo es la condonación completa de la deuda, para lo cual invocan el concepto de deuda odiosa. Me resulto curioso que definieron su deuda como odiosa al contrario que la de Grecia y de Portugal. De este hilo tiraría yo al día siguiente con poca fortuna. El representante egipcio habló de la situación de su país tras la revolución, han surgido diversas facciones que luchan por el poder, una de las cuales son los islamistas que están apoyados por Arabia Saudita y Qatar, que a su vez según el participante egipcio están apoyados por Estados Unidos al que allí denominan “el que está detrás de todo”. Occupy Wall Street se centró en el enfrentamiento al sistema financiero y las políticas de austeridad pero no mentó la política exterior de su país. Un momento curioso se produjo cuando el representante griego hablaba en pié detrás de los dos miembros de Occupy Wall Street, empleando palabras como anti-capitalismo, la sonrisa de la indignada afroamericana me hizo recordar las palabras de Bauman: “La historia de la sociedad americana carece de cualquier movimiento socialista de alguna importancia. Por otra parte, Europa nunca inventó el concepto de actividad antieuropea, para denominar al socialismo”. La intervención del representante israelí fue a mi juicio la más interesante, pese a que se mostró muy humilde y permaneció en un tercer plano. Habló de sus intentos por unificar en un único movimiento de protesta a los pobres israelíes y palestinos. Según puede leerse en la wikipedia “En su libro Vidas desperdiciadas: La modernidad y sus parias, Bauman nos habla sobre la producción de 'residuos humanos' —más concretamente, de las poblaciones 'superfluas' de emigrantes, refugiados y demás parias— como una consecuencia inevitable de la modernización”. Recordé una conversación mantenida durante el viaje en furgoneta con un compañero que había disfrutado de una beca Erasmus en Francia, me habló de los hijos y nietos de los inmigrantes magrebíes y como sus luchas no estaban organizadas políticamente y solían culminar en estallidos de violencia. La izquierda francesa no había logrado integrar a estos jóvenes cuyo futuro limitaba peligrosamente con el de paria de la modernidad.

Durante el debate que siguió a la presentación de los distintos movimientos se mencionó el modelo de democracia participativa de Porto Alegre como ideal a alcanzar por los distintos movimientos y se recordó que ya existen instituciones de coordinación de luchas populares a nivel internacional, como la red Seattle – Bruselas. Parece más lógico intentar aprovechar y fomentar lo ya existente que construirlo de nuevo. El movimiento altermundista surge en 1.999 y solo tras el estallido de la 2ª crisis del dólar surgen los movimientos de indignación que se adhieren al ideario ya establecido por los anteriores. Una última intervención de nuestro amigo egipcio incidía sobre una cuestión de profundo calado: “es más fácil construir que destruir pero tenemos que construir conforme vamos destruyendo lo antiguo, lo que queremos sustituir”. Yo añadiría que en Egipto tienen un margen amplio para construir siguiendo el modelo occidental pero en el mundo “desarrollado” no tenemos esa posibilidad.

El día 3 noviembre comenzaba la cumbre del G20 en Cannes pero en Niza yo dedicaría el día a visitar el museo Marc Chagall y al seminario “The experiences of the South to fight illegitimate debts: Tunisia, Ecuador, Argentina...” donde me lleve la sorpresa de encontrarme a Eric Toussaint, gurú del altermundismo y conocido por su participación en el documental deudocracia, pero la historia de este seminario he decidido incluirla en otro post.

Eric Toussaint durante el seminario realizado en Niza. El edifico es un antiguo matadero (Abattoirs)

Ese mismo día 3 emprendimos el viaje regreso y la mañana del día 4 pude ver en una estación de servicio por los titulares de la prensa que se había retirado el referéndum griego. El anuncio público no había llegado en el mejor momento, Papandreu había conseguido eclipsar la cumbre y trastocar la agenda dejando las cuestiones fundamentales en un tercer plano o plano de la “invisibilidad”. Con la retirada del referéndum se conseguía tapar un error con otro más grande. Efectivamente, el momento no era el adecuado pero era necesario respaldar el poder de las instituciones


frente al de “los mercados”. Ni era algo obvio el rechazo de la población al acuerdo ni era una consecuencia del no la ruptura del euro o la ruina de Europa. A estas dos oportunidades perdidas se sumaron las que ya se daban por supuestas, como la oposición de EEUU a la tasa Tobin y a la reforma del sistema monetario internacional. Entre los acuerdos concretos que he identificado en una lectura rápida de la declaración final destaco el punto 13, modificar la composición de los Derechos Especiales de Giro, incluyendo monedas de los países emergentes. Esto se hace para potenciar que los DEG se usen como moneda de reserva, eso sería un avance para que la política monetaria de otros países nos afecte menos y para fundar un marco estable y justo para las relaciones comerciales, evitando la guerra de divisas que conduce al proteccionismo y finalmente a la guerra. Si alguien se siente extrañado de que el estudio de esta cesta de monedas que son los DEG (SDR en ingles) se posponga hasta el año 2.015, la explicación que puedo dar es que supongo que EEUU, Japón y Reino Unido deben haber previsto que será en ese año cuando disminuyan sus necesidades de imprimir dinero. También parece que se van a tomar medidas concretas sobre alimentos (punto 46), pero no deja de resultar curioso que a estas alturas todavía se este estudiando el efecto de los derivados financieros sobre las materias primas (puntos 32, 45 y 53). Si bien debo decir que parte del comunicado remite a modificaciones de un acuerdo anterior sobre el sistema financiero llamado Basilea III y a una organización creada para implementarlo denominada Financial Stability Board, y necesitaría un post específico para valorarlo, no parece injusto considerar bastante pobres, por no decir paupérrimos, los resultados de la cumbre.

Los objetivos de la presidencia francesa eran ambiciosos pero Europa no pudo evitar ser presa de sus propias contradicciones y terminar zarandeada por los mercados. El lunes 7 de noviembre la relación del euro con el dólar quedaba en 1,375 y el barril de petróleo brent se situaba por encima de los 83 euros ¿Tendría razón Bauman cuando citando Richard Rorty afirma, “La globalización está produciendo una economía mundial, en la cual, el intento de un país de evitar el empobrecimiento de sus trabajadores sólo puede tener como resultado el dejarlos sin empleo. Pronto, esta economía mundial será propiedad de una clase alta cosmopolita que apenas compartirá algún sentimiento de comunidad con los trabajadores de cualquier lugar del mundo, tal como ocurría entre los grandes capitalistas estadounidenses del año 1900 y los inmigrantes que componían el personal de sus empresas”?

Sería nuevamente tentador comparar el fracaso de la cumbre de los líderes con el incipiente movimiento global de indignación que refuerza los hasta ahora exiguos ejércitos altermundistas, sin embargo cada movimiento nacional tiene sus propias particularidades y algunas pueden resultar contrarias entre si. El nexo común entre ellos es la lucha contra las políticas de austeridad y puede resultar, a mi juicio, un pegamento demasiado débil. Si bien se han conseguido progresos notables como incluir en la agenda a los paraisos fiscales y el ITF, a mi juicio falta gente, falta mucha gente ¿donde están?

Bauman

Según Bauman la globalización ha moldeado la cultura del hombre produciendo el fenómeno de la individualización, “En nuestra sociedad, todos somos individuos, pero, para muchos de nosotros, el significado de “ser individuos” se limita a la sensación de ser tratado como un hombre o una mujer que se han hecho a sí mismos. Las posibilidades de elección están por todas partes: decídete de una vez y ve hasta el final. Si lo que deseas te resulta esquivo, es que algo no funciona en ti, y solo en ti. Mira alrededor: otros están eligiendo y consiguiendo lo que quieren ¿por qué tú no? Esto no quiere decir que basta con trabajar lo suficientemente duro para librarse de todo aquello que no te gusta en tu mundo, ni que todo sea suave, flexible y amoldable a tus deseos. Lo que significa es que aquellas cosas que tu propio esfuerzo no puede cambiar y moldear a tu gusto no valen la pena, y preocuparse por ellas sería una verdadera perdida de tiempo. Todo se reduce a tu habilidad, tu astucia y tu resolución. Es tu acción o tu falta de acción lo que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre el placer y la infelicidad”.

Pero, “Las raíces de todo aquello que nos molesta o que se cruza en nuestro camino hacía una vida digna y moralmente satisfactoria se hunden más allá del alcance de cualquier acción individual. Estas raíces han sido plantadas y cultivadas socialmente y sólo se puede desenterrarlas y eliminar su toxicidad colectivamente. Pero, una vez en marcha la individualización se propulsa y se acelera a sí misma. Uno de sus logros más destacado es el minado de la posibilidad misma de actuar socialmente. Nuestro tipo de sociedad, al menos la mayor parte del tiempo, nos dice que busquemos soluciones biográficas para contradicciones sistémicas, pero hay motivos para sospechar que la individualidad y la libertad individual son una farsa, que aunque las personas estén buscando de hecho soluciones biográficas únicas a los problemas de la vida, su búsqueda y, con seguridad, sus hallazgos ya están prescritos, decididos de antemano, de tal manera que todos se deberían poder incluir dentro de un patrón estrechamente circunscrito. Dado que la capacidad de hacer que las cosas vayan como uno quiere es la esencia de la experiencia de la libertad, y dado que conseguirlo depende ineludiblemente de la tolerancia que otros manifiestan respecto a nuestros deseos (incluso cuando estos chocan con los suyos), la libertad constituye potencialmente un juego de suma cero. Reconocer la verdad de esta situación resulta todavía más difícil por el hecho de que, como regla general, las producciones en masa para la gente ordinaria (el prêt à porter, por así decirlo, inferior y fraudulento, sin duda) siguen y copian rápidamente a los especímenes de libertad de la élite (la alta costura)”.

Además, “Diría que el impacto más pernicioso del mercado de consumidores es la promesa de que, en alguna tienda, espera la cura para todos los males que cada uno de nosotros pueda padecer. Los efectos de esta promesa son de tres tipos. El primero la descapacitación social, la negligencia en el aprendizaje de la destreza para discutir y negociar con otros las formas de salir de los aprietos que se puedan presentar. El segundo es la conclusión de que lidiar con los problemas de la vida es una cuestión solitaria, como el consumo, y que llevarla a cabo en cooperación con otros no mejora significativamente su efectividad. El tercer efecto consiste, en sustituir la curación de la enfermedad por la lucha contra los síntomas. Cuanto más hábil y capaz es el consumidor, más inepto es el ciudadano”.

Como consecuencia sería difícil pensar en una hipotética lucha de clases, “Lo que se puede percibir estos días es la tendencia a remoldear las divisiones de clases (las humillaciones e indignidades causadas por el juego de mercado y de la pobreza, endémico de la cultura capitalista) para presentarlas como “hechos naturales”, que los humanos, colectivamente, no pueden hacer más que aceptar y obedecer humildemente (a través de las “leyes del mercado” que han pasado a suceder a las “leyes de la historia”). Mientras, se redirige la vigilancia moral del público hacia las “reivindicaciones de reconocimiento” de grupos y categorías que cuentan con los recursos suficientes para elegir su modo de vida y para exigir su aceptación. La pobreza en particular, ese fenómeno de clase a secas, se redefine como un dolor autoinfligido, la perpetuación de la pobreza ya no ofende los sentimientos de justicia. La batalla por la justicia se ha trasladado a otros campos de batalla”.

Incluso en los guetos y las malas calles el sociólogo Loïc Wacquant, “se encontraba invariablemente con los mismos relatos de desdén y menosprecio para sí mismos por parte de sus interlocutores. Decían que la gente de allá abajo (es decir, su gente) no valía para nada. Los pobres actuales no sienten solidaridad con la suerte del otro”.

La lucha contra las fuerzas funestas del capitalismo postmoderno de la globalización se antoja una tarea titánica, sin embargo, frente al sempiterno recurso de la “falta de alternativas” que a lo largo de la historia ha adoptado todo sistema social para justificarse yo si diría que no hay más alternativa que la lucha por una mera cuestión de supervivencia, o como diría Albert Camus, “Está la belleza y están los humillados. Sean cuales sean las dificultades que la empresa pueda presentar, jamás debería desear ser infiel ni a los segundos ni a la primera”. Quizás Marc Chagall quería expresar algo parecido cuando pinto su serie de cuadros sobre el Cantar de los Cantares, donde se sacraliza el amor entre hombre y mujer, percibido como una fiesta y en estrecha relación con el ágape cristiano, rito social, contrario a la individualización, una postura moral fundada en el Cuidado del Otro.

Cuadro de Chagall en el museo de Niza