Mostrando entradas con la etiqueta globalización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta globalización. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de febrero de 2020

Echando la vista atrás... predicciones fallidas y acertadas, y un nuevo mapa sobre el futuro.

El mapa no es el territorio


Hace ya algún tiempo que no miro los datos de las fluctuaciones de las monedas y divisas, volúmenes de deuda externa, tipos de interés, balanza de pagos y otros datos que pueden ayudarme a trazar un mapa sobre la salud financiera de los países y sistemas bancarios. Sin embargo, echando un vistazo al informe de este año de la FAO sobre seguridad alimentaria me encuentro con esta gráfica:



Que parece explicar parcialmente la “primavera latina” que se está viviendo en el sur del contienen americano. Como se puede ver en la gráfica, desde 2014 se vive una situación de retroceso económico en la región, y de estancamiento en África. Por el contrario, Asia, liderada por la locomotora china, mantiene un crecimiento fuerte. En cuanto a las economías desarrolladas, mantienen cierto dinamismo, que como luego comentaremos, va por barrios.

La gráfica me ha hecho recordar algunas “fallidas” predicciones pasadas, que conviene ahora recordar, separando el grano de la paja, lo que puede seguir teniendo validez de aquel pensamiento frente a lo que se ha quedado obsoleto:


Nueva crisis financiera global

A inicios de 2014 me preguntaba ¿Estamos entrando en una fase de la crisis sistémica global?, en una tormenta de ideas que posteriormente desarrollé con algo más de detalle en Crónica de una depresión anunciada: regularidades e incertidumbres. El razonamiento central detrás de ambos artículos se podría resumir de la siguiente forma: tras la crisis del petróleo de los años 70 y el comienzo de la globalización, con el fin del control de los movimientos de capital, se van sucediendo una serie de crisis financieras periódicas, con la particularidad de que en distintos periodos van afectando a grupos de países distintos. En concreto, a veces el epicentro de la crisis serían las economías emergentes, y en otro momento lo serían las economías desarrolladas, existiendo siempre cierto contagio a través del canal financiero, como el célebre caso de Long Term Capital Management.

domingo, 11 de junio de 2017

Un mundo fragmentado: Europa a un costado

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca Europa ha perdido un apoyo clave, y muy necesario, para salir de los problemas en los que se ha metido. Mientras se tratan de mantener los discursos huecos de progreso, modernidad y fraternidad que quedaron en evidencia con la crisis, aislada del mundo, continúa por una vía muerta hacia un triste e inevitable final.



Como ya comentamos en una entrada anterior, el ya antiguo fracaso en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (en gran medida provocado por la Unión Europea), la propia evolución del volumen del comercio internacional, y sobre todo los datos de transacciones financieras entre estados nos muestran que el mundo está retrocediendo en su integración económica. Parece que la globalización termina, y deja tras de sí un mundo fragmentado, como ya ocurriera en el pasado.

Con gran celeridad y un poco de improviso hemos visto cómo se nos trata de transmitir una imagen de este nuevo mundo como dividido entre dos facciones, por un lado el “populismo” y por el otro el resto, es decir, el statu quo, aquellos que se atribuyen la sensatez y la racionalidad, y que podemos denominar “globalistas” o también “neoliberales”. Los que como yo, no nos sentimos identificados con ninguna de estas posiciones nos encontramos en un lugar incómodo, criticar a los populistas nos pone de parte de los globalistas, los auténticos responsables de la situación, pero si no lo hacemos podría parecer que sentimos simpatía hacia el “populismo”, lo cual no es cierto.

Lo primero que habría que aclarar es qué es esto del “populismo”, y mi opinión es que es una etiqueta peyorativa para desprestigiar algo, porque en realidad todos los líderes, partidos y ciudadanos englobados bajo esa etiqueta podrían ser definidos mucho mejor como nacionalistas. Hace ahora tres años ya anticipé que el mundo tendía a polarizarse entre nacionalistas y globalistas, y pedí evitar estas dos opciones, pero por desgracia de momento no se atisba en el horizonte ninguna alternativa.

jueves, 23 de febrero de 2017

Trumpconomics: la lucha de EEUU por conservar la hegemonía

La administración Trump pretende desarrollar una política económica que incluye estímulos fiscales (mayor gasto público y menores impuestos) y restricciones a la movilidad de las personas y las mercancías, manteniendo la plena movilidad del capital. De llevarse a cabo, este plan trastocaría el orden económico internacional, creando uno nuevo. Sería la tercera vez en menos de cien años que EEUU cambia las reglas del juego, siempre con la intención de mantener su hegemonía.


Conocemos, aparentemente, todo sobre Trump: sobre su padre y cómo llegó a EEUU, sobre su mujer actual y las anteriores, sobre sus hijos y las parejas de estos, como le gusta decorar la Casa Blanca; una avalancha de información intrascendente, de ramas que nos impiden ver el bosque. Ese bosque es un hecho muy importante, nos encontramos ante un posible, e incluso probable, cambio en el orden económico internacional, un momento similar a la firma del tratado de Bretton Woods en 1944 o al cierre de la ventanilla del oro por Richard Nixon en 1971.


Un poco de contexto

La primera vez que EEUU estableció las reglas del juego fue, como es bien sabido, tras la II guerra mundial. Los Estados Unidos llegaron al final de aquella guerra como clara potencia hegemónica, lo que les llevó a rechazar el plan, intelectualmente brillante, de John Maynard Keynes, representante de la delegación británica. Keynes postulaba un sistema internacional que penalizase los superávits comerciales y permitiese el reciclaje de esos excedentes en los países deficitarios en sus transacciones con el resto del mundo. La idea de Keynes era evitar déficits comerciales persistentes entre países, que llevasen a la acumulación de deudas y por tanto a una retracción de la demanda, que él entendía era la causa fundamental del estancamiento económico.

Esto es muy interesante porque la llegada de Trump al poder ha colocado otra vez en primera plana la cuestión de los superávits y déficits comerciales. La historia se repite, primero como tragedia y más tarde como farsa ¿o es al revés? El tiempo dirá.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Un mundo fragmentado: la globalización cae sobre nuestras cabezas

Los datos y los acontecimientos no admiten discusión, el paradigma económico, político y social bajo el que hemos vivido durante las últimas tres décadas, la globalización, se encuentra en franco retroceso. Nadie puede señalar un culpable salvo a aquellos que lo impulsaron a pesar de todas sus contradicciones. Ahora se trata de que las ruinas de este desastre no caigan sobre nuestras cabezas, y para ello es urgente movilizarse en torno a dos objetivos estratégicos, un modelo de cooperación internacional que descanse sobre pilares distintos a la libertad de comercio y de movilidad de capital, y un sistema político que gane legitimidad, frente a la crisis del gobierno representativo y el auge del autoritarismo.


DAS ENDE DER WELT: EL FIN DEL MUNDO. Fuente: Der Spiegel

 
Hace ahora algo más de un año el periodista James Meadway se preguntaba en el periódico británico The Guardian si habíamos alcanzado el cénit de la globalización. El mismo se respondía afirmativamente ante unos datos que dejan poco espacio para la duda. Como había expresado en una conferencia un miembro del comité de política monetaria del Banco de Inglaterra, los flujos financieros entre países habían descendido un 60% desde el punto álgido anterior a la crisis de 2008.


Este significativo descenso estaba dirigido por una importante reducción de las operaciones internacionales entre bancos. Aunque la razón de este cambio no es importante dentro de la línea argumental del artículo, incluyo esta imagen de los cambios en los flujos financieros entre los sistemas bancarios de un conjunto selecto de países. Es curioso como las operaciones entre bancos españoles y alemanes, franceses y holandeses se han reducido, mientras que han aumentado las que se realizan con bancos de Reino Unido y Estados Unidos.


Las inversiones en cartera también se han reducido, aunque algo menos, mientras que la inversión extranjera directa se mantiene más o menos en los niveles anteriores a la crisis.

Por otro lado, el comercio, que se recuperó extraordinariamente bien tras su desplome en 2008, como muestra este índice que sintetiza el tráfico de contenedores de mercancías


se encuentra estancado desde finales del año 2014. De hecho en el primer trimestre del año cayó un 1,1%, mientras que en el segundo aumentó tan solo un 0,3%, a pesar de lo cual se mantiene una previsión de crecimiento del 1,7% para este año, por debajo del crecimiento del PIB.


El comercio no crece ni siquiera lo que crece la producción, es decir, disminuye en términos relativos, lo que indica que la tendencia de las economías es a volver a mirar hacia el mercado interno.

martes, 17 de noviembre de 2015

Crónica de una depresión anunciada: regularidades e incertidumbres



Fue a comienzos del año 2014 cuando desde esta modestísima tribuna lancé la voz de alarma ante los primeros síntomas de una nueva fase de la crisis que quizás desembocase en un nuevo batacazo financiero. Desde entonces, el desarrollo de los acontecimientos ha seguido, de forma lenta pero segura, el camino que trazamos en aquella ocasión. Realmente, y aunque esté mal que yo lo diga, el guión expuesto en “¿Estamos entrando en una fase de la crisis sistémica global?” se ha ido cumpliendo aunque con cierta parsimonia.

El mérito que puedo atribuirme por este momentáneo acierto no es mucho, tan sólo me fijé en el comportamiento de la economía mundial desde el último cambio institucional relevante, el colapso del sistema de Bretton Woods. Desde entonces la economía mundial presenta ciertas regularidades, que me hacían presagiar, al menos a grandes rasgos, algunos elementos del futuro. La semántica es importante, y aquí nos encontramos ante regularidades, no ante leyes, ni certezas, pero si el marco institucional se mantiene, es decir, si no actuamos modificando aquellos elementos que han hecho posible este comportamiento predecible, hay bastantes posibilidades de volver a tropezar en la misma piedra. Este razonamiento nos conduce hasta la incertidumbre, en realidad hay factores diferenciadores bastante significativos en la actualidad que no encontrábamos en el pasado, tendremos que tenerlo muy en cuenta, pero veamos primero las regularidades:

  • La economía no es lineal, es cíclica, como muchos otros sistemas. Una regularidad de la economía mundial es la alternancia de crisis financieras entre países industrializados y emergentes. Comenzando por la crisis de deuda latinoamericana (que afectó a todo el conjunto de países emergentes y no sólo a Latinoamérica), siguiendo con las crisis de finales de los ochenta y principios de los noventa en los países desarrollados (como por ejemplo la crisis del Sistema Monetario Europeo, que fue precedida por sendas crisis en EEUU y Japón, en un periodo breve de tiempo), continuando con la crisis de los Tigres Asiáticos (que nuevamente hay que señalar que afecto a un conjunto más amplio de países, desde mediados de los noventa hasta comienzos de la década siguiente), llegando por último al momento presente, con la crisis subprime y sus secuelas.

  • Otra regularidad significativa que podemos observar es que todas estas crisis periódicas y alternas vienen precedidas de un periodo de exuberancia irracional en los flujos de capital internacional. Los inversores internacionales actúan con prodigalidad prestando dinero a las empresas y bancos y adquiriendo acciones y la deuda nacional de un determinado país. A ese periodo favorable, le suele suceder un periodo desfavorable, en el que se producen bruscas salidas de capital, venta de acciones y de bonos y no renovación de los préstamos a su vencimiento. Así sucedió en los ochenta con los países latinoamericanos, cuando el reciclaje de los petrodólares condujo a un boom de crédito internacional, que se cortó bruscamente con la subida de tipos en EEUU. También fue así en los noventa con los Tigres asiáticos, y ha sido así recientemente con España, cuando nuestra pertenencia al euro propició el endeudamiento masivo de nuestros bancos con los bancos de los países del norte de Europa. Y por supuesto, no fue distinto el caso de EEUU en 2008, cuando su relación con el resto del mundo, y especialmente con China, le permitía financiar déficit comerciales cada vez más abultados, absorbiendo gran parte del ahorro mundial. Como ya advirtiera con acierto Frederick Soddy, la deuda, siguiendo las leyes matemáticas del interés simple y compuesto siempre crece más deprisa que la capacidad que nos da la naturaleza y nuestro trabajo para pagarla. Uno diría que durante el periodo de globalización los capitales flotantes perciben cuando la deuda crece demasiado, y su salida en estampida desencadena la crisis.

  • La relación de las crisis con los flujos de capital y la alternancia de crisis entre centro y periferia se relaciona con variaciones periódicas en los flujos de capital, primero saliendo del centro hacia la periferia, posteriormente saliendo de la periferia para dirigirse hacia al centro. Sobre estos movimientos tienen especial relevancia los tipos de interés en EEUU (saliendo del centro hacia la periferia los capitales cuando los tipos de interés son bajos, e invirtiendo su sentido cuando los tipos de interés son altos) y, de forma a mi juicio todavía más marcada, los tipos de cambio (saliendo los capitales cuando hay expectativa de tipos de cambio a la baja, y entrando cuando hay expectativas de tipos de cambio al alza). Como vimos en La guerra de divisas (II): el verdadero origen de la crisis financiera global, los movimientos en los tipos de cambio pueden considerarse auténticos movimientos tectónicos de la economía, y pueden preceder a fuertes crisis, tanto por su incidencia en los precios de los activos, como por la consecuencia de esto, salidas de capital, ante la perspectiva de menores ganancias por la pérdida de valor de los activos. La devaluación se retroalimenta de forma positiva con las salidas de capital, dado que estas salidas hacen que la moneda se deprecie, y esto a su vez hace que más capital quiera salir, dada la depreciación que se produce en los activos (el mecanismo inverso funciona en la época de bonanza).

miércoles, 25 de junio de 2014

Ni globalización ni nacionalismo: Internacionalización


Estamos viviendo un auge inusitado del nacionalismo, que en algunos casos se está materializando en el ascenso de partidos “antisistema”, como el Frente Nacional en Francia o UKIP en Reino Unido, en otros en forma de movimientos secesionistas, como los de Cataluña, Escocia o las regiones pro-rusas de Ucrania, y por último, también se manifiesta en forma de restricciones a la entrada de extranjeros. Incluso extranjeros del llamado primer mundo, como los españoles, pueden ver su entrada restringida en Suiza, junto con la del resto de europeos (de momento han empezado con los croatas), o son expulsados de Bélgica sin demasiados miramientos, simplemente por no disponer de empleo, aun después de años de residencia.

El auge del nacionalismo no es contradictorio, ni mucho menos, con el proceso globalizador, más bien parecen estar relacionados, y ser las dos caras de la misma moneda. Aunque el nacionalismo y la globalización se nos presentan como principios opuestos y excluyentes, como dos opciones entre las que habría que elegir, bien se podría argumentar que en realidad están estrechamente vinculados: el nacionalismo parece surgir como consecuencia de la globalización. La razón, obvia, es que la globalización es el intento de establecer una reglas fijas y universales para las relaciones económicas entre naciones, en definitiva, un racionalismo económico al que quedaría supeditada la soberanía nacional. Citando a Herman Daly

La globalización, considerada por muchos como la ola inevitable del futuro, se confunde a menudo con internacionalización pero es, de hecho, algo totalmente diferente. La internacionalización se refiere al incremento de la importancia del comercio internacional, las relaciones internacionales, tratados, alianzas, etc. Inter-nacional, por supuesto, significa entre naciones. La unidad básica continúa siendo la nación, aun cuando las relaciones entre naciones sean cada vez más necesarias e importantes. La globalización se refiere a la integración económica global de muchas antiguas economías nacionales convertidas en una economía global, principalmente por el libre comercio y la libre circulación de capitales, pero también mediante una migración fácil o, incontrolada. Es la efectiva erosión de las fronteras nacionales por motivos económicos. Lo que era internacional deviene interregional. Lo que era gobernado por la ventaja comparativa ahora es dictado por la ventaja absoluta. Lo que era muchos se convierte en uno. La misma palabra “integración” deriva de “entero”, significa uno, completo o, todo. Integración es el acto de combinar en un todo. Debido a que debe haber un todo, una sola unidad con referencia a la cual las partes se integran, se sigue que la integración económica global implica lógicamente la desintegración económica nacional. Por des-integración no quiero decir que la dotación industrial de cada país es aniquilada, sino que sus partes son arrancadas de su contexto nacional (des-integradas), para ser re-integradas en un nuevo todo, la economía globalizada. Como dice el refrán, para hacer una tortilla tienes que romper algunos huevos. La desintegración del huevo nacional es necesaria para integrarlo en la tortilla global.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El insostenible crecimiento de la economía española


Hace un par de años, dejando a un lado problemas más profundos de índole estructural, pusimos nombre a los males más inmediatos y urgentes que aquejaban la economía española; sufríamos lo que en la jerga económica y financiera vienen llamando desde que comenzó la globalización un “Sudden Stop”, que definíamos de la siguiente forma:

Un ajuste del déficit por cuenta corriente provocado por el exterior. Hablando claro, como país nadie nos presta un penique, necesitamos esa financiación, y como no la tenemos, está cayendo la demanda interna, el consumo, la inversión, el empleo y los salarios. 
Es un proceso que se viene repitiendo en muchos países desde los años 80, una crisis típica de la época de la libertad de movimiento de capital: Suecia, Noruega, Finlandia, México, Tailandia, Indonesia, Malasia, Filipinas, Corea, Rusia, Brasil, Argentina, Turquía, son algunos ejemplos.


Hay tres razones fundamentales para que exista esta crisis de liquidez y la deuda española sea cara:  
a) La situación del sistema financiero, que le impide captar pasivo con el que dar crédito, tanto al estado como a toda la economía. 
b) El riesgo de ruptura del euro, que ha provocado un auténtico “bank run” en la eurozona. Eso hace que el pasivo del sistema financiero español no sólo no crezca sino que disminuya. 
Y por último 
c) El balance del país, público y privado, con un desequilibrio exterior muy grande y por tanto muy apalancado sobre la deuda externa.

Diagnóstico que resultó, aunque esté mal que yo lo diga, bastante certero. España se había comprometido con Europa a atajar el problema del sector financiero, el primero de los mencionados en esa lista, y tras firmar las condiciones de un paquete de ayuda, y por encima de todo, formarse un nuevo gobierno en Grecia que garantizaba el cumplimiento de las obligaciones financieras del país heleno, el BCE se decidió por fin a actuar. Mario Draghi afirmó aquello de que haría “lo que fuese necesario, para salvar el euro”, y el segundo problema de la lista se desvaneció, con resultados espectaculares. Desde esa fecha, las condiciones de financiación mejoraron de forma paulatina, pero vigorosa, lo cual parece indicar que nuestro análisis era acertado.

miércoles, 26 de junio de 2013

Una prisión llamada Europa


La prisión es el único lugar en el que el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus 
dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral.
<<Michel Foucault>>

Queridos lectores,

En la anterior entrada veíamos como se ha fraguado la deprimente situación de España, en concreto cómo y porqué se forjó la burbuja global en la que muchos españoles, y el propio país, se vieron atrapados, y especialmente como se han ido emitiendo garantías sociales descomunales sobre el pago de las deudas privadas.

Dejando a un lado las ayudas directas, que son cuantiosas, quizás penséis que una garantía, un aval (y el importe de estos es absolutamente descomunal), es algo menor, siempre y cuando haya confianza en que el deudor cumplirá sus obligaciones. No, no es cierto, incluso poniéndonos en el caso más favorable, que cada uno de los deudores será capaz de hacer frente a sus obligaciones y no será necesario ejecutar los avales, incluso en ese escenario de cuento de hadas, el coste es tremendo. Lo es porque ha limitado nuestro campo de acción, nuestras decisiones, y nos ha dejado con tan solo dos caminos posibles, el impago soberano, o el lento repago de la deuda externa hasta que esta se sitúe en un nivel aceptable, un vía crucis en toda regla, un nuevo camino de servidumbre.

El impago soberano es, como todo el mundo percibe de forma instintiva, un tabú, que se vende como propio de un país tercermundista. En realidad es una agresión a los que tienen el poder, y todos dan por hecho que no nos van a perdonar.

El país se encamina por tanto al lento repago de la deuda externa, y para ello deberemos no solo crecer, aunque sea un poquito, sino (como ya hemos explicado otras veces) mantener superávits continuados en la balanza por cuenta corriente de pagos internacionales, dicho de forma simple, deberemos hacer más pagos al extranjero de los que ellos nos hagan a nosotros. Eso se consigue básicamente exportando más de lo que importamos ¿Seremos capaces de lograrlo?


La evolución de nuestra balanza de pagos: Ahorrad, ahorrad malditos!!!

España nunca se ha caracterizado por ser un “Tigre del Mediterráneo”, dado el escaso dinamismo de sus exportaciones. El primer superávit de nuestra historia en la balanza por cuenta corriente se consiguió en el tercer trimestre de 2012, si bien para el conjunto del año el resultado fue todavía negativo.



lunes, 27 de mayo de 2013

El fin del crecimiento: ¿Orden o caos? ¿Diseño o amasijo?

Cuatro jinetes de Alberto Durero


Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. <<Apocalipsis>>

Queridos lectores,

Una de las razones que nos hacen temer el fin del crecimiento es la paulatina escasez de recursos naturales hacia la que, según la opinión de algunos científicos, nos dirigimos. La otra razón sería que el planeta no tiene capacidad para asimilar los residuos que generamos. Si bien Frederick Soddy ya planteó algo parecido en los años 20 (anticipando la Gran Depresión), en los últimos cuarenta años ha sido habitual escuchar a biólogos, físicos o estudiosos de la dinámica de sistemas alertar sobre la cuestión, pero mucho más raro es escuchar a personajes del stablisment político o económico hablar abiertamente de ello.

El coronel Lawrence Wilkerson, que ostentó el cargo de jefe de gabinete del Secretario de Estado (equivalente al ministro de asuntos exteriores) de EEUU, aparece en el documental Four Horsemen (Cuatro jinetes) realizando una reflexión al respecto. Según Wilkerson, la Royal Ducht Shell es una de las mejores entidades del planeta, públicas o privadas, en el análisis estratégico. Esta corporación plantea dos escenarios para los próximos 50 años, uno llamado “Blueprint” (el término hace referencia a un plano de dibujo técnico, yo lo he traducido como “Diseño”) en el que la gestión de la escasez se realiza a través de acuerdos entre los líderes mundiales; y otro llamado “Scramble” (que yo he traducido como amasijo) en el que los países compiten entre si por los recursos. Según Shell, ambos caminos conducen exactamente al mismo lugar, aunque “Scramble” deja mucha más sangre en el suelo.

Este es el vídeo:


lunes, 10 de diciembre de 2012

Cataluña, Escocia, Quebec: La globalización de las fronteras



Queridos lectores,

¿Alguna vez os habéis planteado que la frontera es una de las instituciones más importantes de nuestro mundo? Estar o nacer a un lado u otro, quizás separado por tan solo unas centenas de metros, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, la riqueza y la pobreza, el éxito o el fracaso.

Nada de esto parece inferirse de la fisonomía del tranquilo pueblo catalán de Portbou, el último pueblo costero antes de la frontera entre España y Francia, salvo quizás unos paneles situados a unas decenas de metros de la imaginaria línea que separa los dos territorios.



Si la importancia de los lugares se midiese por los restos humanos que acogen, esta frontera de Portbou sería sin duda importante. Por aquí pasó el poeta español Antonio Machado para morir unos pocos kilómetros más allá en el pueblo francés de Colliure, donde se encuentra su tumba, convertida en un símbolo de la memoria histórica.



Exactamente en Portbou y más o menos por la misma fecha, también encontró su destino final el pensador y filósofo alemán –judío, pero alemán- Walter Banjamin. Resulta tremendamente revelador que poco tiempo antes Benjamin había escrito una crítica tremendamente certera, a la vez que lírica y emotiva, de la idea de progreso. Una alegoría sobre “El ángel de la historia”

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. Representa un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira atónito. Tiene los ojos desorbitados, la  boca abierta y las alas extendidas. El Ángel de la Historia debe de ser parecido. Ha vuelto su  rostro hacia el pasado. Donde ante nosotros aparece una cadena de acaecimientos él ve una única catástrofe que acumula sin cesar ruinas y más ruinas y se las vuelca a los pies. Querría demorarse, despertar a los muertos y componer el destrozo. Pero del Paraíso sopla un vendaval que se le ha enredado en las alas y es tan fuerte que el Ángel no puede ya  cerrarlas. El vendaval le empuja imparable hacia el futuro al que él vuelve la espalda, mientras el cúmulo de ruinas ante él crece hacia el cielo. Ese vendaval es lo que nosotros llamamos progreso. [1]

lunes, 24 de septiembre de 2012

La guerra de divisas (II): el verdadero origen de la crisis financiera global



Queridos lectores,

La primera mitad del siglo XX, con las guerras mundiales y la gran depresión, moldeó con fuerza el pensamiento de nuestros antepasados. Un poco antes, durante el tercio final del siglo XIX y la primera década del siglo XX se había desarrollado una auténtica primera globalización bajo el patrón-oro y el imperio británico.

El comercio, el sistema de pagos, las relaciones financieras y la deuda, en definitiva la competencia económica, fueron fuente de inestabilidad política y contribuyeron en buena medida a crear las condiciones propicias para el desastre.

Las instituciones acordadas en Bretton Woods son el fruto de ese pensamiento forjado por la guerra. Entre las personas que padecieron aquellos tiempos tempestuosos se encontraba el célebre John Maynard Keynes, y sin duda su idea del BANCOR, que pretendía un ajuste simétrico de las balanzas de pagos entre acreedores y deudores, era en parte fruto de lo vivido.

Ya en 1920 Keynes había escrito “Las consecuencias económicas de la paz” advirtiendo de los peligros que implicaban las onerosas reparaciones de guerra impuestas a Alemania tras la 1ª guerra mundial. El problema de la deuda externa que tan común se ha hecho en nuestra época.

Durante la 1ª globalización los gobiernos habían dado prioridad al equilibrio externo –repago de los saldos de la balanza de pagos- sobre el equilibrio interno –estabilidad de precios y pleno empleo-. Pero al terminar la guerra las circunstancias eran muy distintas. Aprovechando la participación de Rusia en esta, estalla una revolución popular que tras muchos avatares y una guerra civil cambiaría por completo las estructuras de poder y los derechos de propiedad establecidos.

El comunismo prometía un mundo mejor pero no fue capaz de cumplir sus promesas

El miedo a nuevas revueltas hizo interiorizar a los gobiernos el objetivo interno de pleno empleo y estabilidad de precios.

Todas estas consideraciones estaban en la mente de Keynes y de los participantes en la conferencia internacional de Bretton Woods, lo que no evitó que se adoptase un mal plan que, tal y como anticipó Robert Triffin, nacería con fecha caducidad.

Poco tiempo después de que Nixon suspendiese la ventanilla del oro y tras dos devaluaciones del dólar en 1971 y 1973, los países productores de petróleo deciden subir su precio unilateralmente. El Sha de Irán declara:

Por supuesto que [el precio mundial del petróleo] va a subir. ¡Sin duda! ...; Y cómo…. Vosotros [las naciones occidentales] aumentasteis el precio del trigo que nos vendéis un 300%, y lo mismo para el azúcar y el cemento ...; Vosotros compráis petróleo crudo y nos lo vendéis de nuevo, refinado como petroquímica, a cien veces el precio que nos habéis pagado ...;. es justo que, de ahora en adelante, vosotros tendréis que pagar más por el petróleo. Digamos diez veces más.

Un sistema de pagos en dinero fiat y con tipos de cambio flexibles nunca puede escapar de la sospecha.

El shock petrolero y la década de los setenta marcaron nuestro futuro, dando paso a la 2ª globalización, fundada en el libre comercio y, primero y principal, la libertad de movimiento de capital, es decir, las finanzas.

El problema del repago de los saldos en la balanza de pagos y la determinación de los tipos de cambio de las monedas, se deja a los tejemanejes del mercado. Como es obvio esto requiere una demolición del pensamiento que originó las instituciones de Bretton Woods, pero la historia nos enseña que en ciencias sociales siempre es posible encontrar una teoría a mano para entrar en la confrontación ideológica.


Milton Friedman sería uno de los académicos valedores de la visión intertemporal de la balanza de pagos y Nigel Lawson, ministro de economía con Margaret Thatcher, su equivalente a nivel político. La opinión de que el déficit por cuenta corriente no importa suele denominarse “doctrina Lawson" por un discurso pronunciado en 1988 por el Sr. Lawson, quien, al comentar el déficit por cuenta corriente del Reino Unido, afirmó que la situación de su país era sólida porque ese déficit se debía al endeudamiento del sector privado, y no del sector público.

Y sigue opinando publicamente de economía

Según esta visión un déficit en la balanza de pagos no sería más que una predilección por el consumo presente, indicando que queremos ahorrar en el futuro. Si pensamos que un déficit público puede ser financiado en gran parte –como fue el caso de España o Grecia- por acreedores extranjeros, esto da pie a interpretar que el estado tiene preferencia por consumir ahora ya que prevé ahorrar en el futuro. Pero no, el estado sería un ente aparte dentro de la economía, regido por leyes muy distintas, y por tanto el déficit público siempre sería peligroso, según esta visión intertemporal.

Hoy sabemos empíricamente que las economías tienen mayor intolerancia a la deuda externa que a la deuda pública, encaje esto o no en una teoría. Sin embargo, lo sorprendente es que haya hecho falta un estudio académico para resaltar algo que se hizo patente desde el principio.

Observando por regiones la evolución histórica de las balanzas de pagos se pueden ver los distintos procesos de ajuste provocados por la deuda externa. Como hemos discutido en varias ocasiones, esto se hace decreciendo, mediante una disminución de la demanda interna, recortando importaciones, a través de una devaluación o una deflación.

A raíz del shock petrolero de 1973, los países desarrollados dejaron de ser exportadores netos de capital, para endeudarse con los países pobres, si bien con saldos relativamente modestos ¿Sería esto la causa de la estanflación de la época?


Los nuevos precios hicieron rentable la explotación de yacimientos en Alaska, el Mar del Norte, China y Méjico ¿la causa de la “recuperación” de los 80?

Otras regiones, como América Latina, tuvieron más dificultades para financiarse. Tan pronto como en la década de los 80 desarrollaron intolerancia a la deuda externa, y las restricciones a la llegada de capital y el pago de intereses les llevó a una “década perdida”.


En el año 1992, la crisis en Europa provocó en varios de ellos la misma acusada intolerancia a la deuda externa, (especialmente los nórdicos: Suecia, Noruega, Finlandia) lo que les obligó a convertirse en ahorradores, aunque por poco tiempo.

Dos años más tarde, la crisis se trasladaría a los países emergentes. La rentabilidad de sus bonos a 10 años respecto al bono norteamericano, la famosa “prima de riesgo”, sigue patrones muy similares en todos ellos.



La correlación tan estrecha del rendimiento de los bonos en 24 países, muy distintos entre si, nos indica claramente que estamos ante la primera gran crisis financiera global tras la Gran Depresión. En el gráfico también apreciamos como estas restricciones de financiación, o intolerancia a la deuda externa, provoca que en 1999 la balanza de pagos del conjunto de las economías emergentes se de la vuelta y pasen a ser exportadores netos de capital.

Está gráfica es a su vez muy similar a otra que os resultará más familiar: la evolución actual de los bonos de los países de la llamada “periferia” europea.


jueves, 30 de agosto de 2012

La guerra de divisas (I): 280 buques de guerra custodian la globalización, según Financial Times


Queridos lectores,

Currency Wars es un libro del norteamericano James Rickards publicado en 2010, y también otro libro del chino Song Hongbing publicado en 2007, y con secuelas en 2009 y 2011.


Sin duda no es casual, ni deberíamos pasar por alto, la nacionalidad de los autores.

El libro de Rickards comienza de una forma curiosa: un ejercicio estratégico en el Laboratorio de Análisis de la guerra, cerca de Washington, en el que se simula una guerra financiera global, donde los participantes usan las divisas y los mercados para sostener los intereses nacionales. Aunque pueda resultar sorprendente estos ejercicios se han llevado a cabo en la realidad, y no son ningún secreto. Rickards, profesor de universidad y habitual tertuliano en cadenas de televisión como la CNN o la Fox, es uno de los consultores externos a los que recurrió el pentágono para montar los primeros “juegos de guerra financieros”.

La idea de unir economía y seguridad no es nueva, pero el mero hecho de hablar de una “guerra de divisas” podría resultar para algunos estrafalario, alarmista, e incluso propio de un “anti-sistema”.

Otro libro, que nadie relacionaría con el libro de Rickards, excepto un servidor, nos presenta una cara de nuestra sociedad más amable, aunque la palabra más precisa sería “apetecible”. “WACU Girls” es un libro escrito por alguien del mundo de la moda y que sigue la estela de “Sexo en Nueva York”. Desconozco el contenido del libro, salvo la portada, que pude ver por casualidad en las manos de una chica joven en el metro de Madrid.

Y encima van por la vida con cara de palo

WACU, es un acrónimo de World (Globales), Ambitious (Ambiciosas), Cool (a la última) y Unique (Únicas). Además, según dice la contraportada, una chica WACU se hace, no nace. La pregunta es obvia, ¿te atreves a ser una de ellas?

Sin duda es anecdótico, pero revelador. Hemos hablado de la ambición y las elecciones cuando reflexionábamos sobre los efectos de la globalización en la condición humana y citábamos el trabajo del gran Zygmunt Bauman.



Sea verdad o no, se nos dice continuamente que las posibilidades son ilimitadas y que cuanto tenemos que hacer es elegir las que nos vayan mejor; y lo que es más importante, se nos castiga por no conseguir encontrarlas, como si lo que se nos había dicho sobre su accesibilidad fuera cierto. Nos hemos acercado peligrosamente al Erewhon de Samuel Butler, ese lugar donde se trataba a los especuladores y embaucadores como si fuesen víctimas de la desgracia, donde se tenía piedad de ellos, se los cuidaba y bañaba de simpatía pública, mientras se consideraba a los enfermos y los pobres como criminales y se los metía en la cárcel, donde “la suerte era el único objeto adecuado para la veneración de los humanos”, donde se reconocía que “el desordenado regateo del mercado y, en última instancia, la fuerza bruta decidían, y siempre decidirían, hasta qué punto un hombre tenía derecho a tener más suerte que sus vecinos y merecía, por tanto, mayor respeto que ellos", o donde un juez replicaba a los ruegos de piedad de los desafortunados diciendo: “Podéis decir que ser criminal es vuestra desgracia; yo os respondo que vuestro crimen es ser desgraciado”

Si todo es cuestión de elección, elegimos ser ambiciosos o “elegimos ser pobres”. A pesar de la ramplonería intelectual de semejante argumento se nos bombardea con el de forma constante, desde muy diversos medios y bajo distintos disfraces.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Las batallas de Cannes y Niza: gobernanza o revolución global con la guía de Zygmunt Bauman

Bauman

Queridos lectores,

Los días 3 y 4 noviembre se celebro en Cannes la cumbre del G-20, el grupo de los veinte países más industrializados del planeta. Este grupo ha sustituido al antiguo G-7 o G-8 como foro de gobernanza planetaria desde el comienzo de la crisis debido al creciente poder político de los BRICS y en especial de China. Desde que se hizo visible la crisis con la quiebra de Lehman Brothers fue a su vez patente que no se podrían acordar medidas de calado sobre la economía mundial sin el concurso de los BRICS. La batalla de Cannes no se planteaba ni mucho menos placida, los antecedentes mostraban gran crispación. Como hemos explicado anteriormente en agosto comenzamos a sospechar que más de un banco podía estar enfermo. El 6 de septiembre la moneda más aceptada como reserva de valor en el mundo decide pegar su cotización al euro, pequeño respaldo de carácter no tan solo moral. Efectivamente, mientras a Reuters y al resto del circo mediático anglosajón les ha salido gratis durante diez años equivocarse anunciando el fin del euro, el banco central suizo si debe medir las consecuencias sobre su economía. La actuación de los suizos mitigaría ligeramente la fuga de capitales, ya que cuando inversores temerosos cambiasen activos en cualquier moneda por activos en francos suizos el banco central helvético cambiaría francos por euros para mantener el tipo de cambio. Como contrapartida los europeos seguirían comprando queso y relojes a los suizos. Tan solo diez días después el Secretario del Tesoro Usamericano (ministro de economía) vuela a Polonia para reunirse con el Ecofin (grupo de ministros de economía europeos). A la reunión no se le dio ninguna importancia en los medios. No hay ningún artículo en castellano y solo pude encontrar un artículo en ingles, que ya ha sido eliminado, no antes de ser copiado en otras webs. Y es que lo que transcendió de la reunión se puede adjetivar como “curioso” al menos. Geithner quería que los europeos apalancaran el fondo de estabilidad. Respuesta de la ministra austriaca: "Encuentro peculiar que teniendo los americanos cifras macroeconómicas significativamente peores que la eurozona vengan a darnos consejos y cuando nosotros les sugerimos algo.... dicen que no de inmediato" Evidentemente se refiere a que USA reduzca su déficit, deje de imprimir dinero a lo loco y acepte la reforma del sistema monetario que exigen Europa y los BRICS. El ministro belga "me gustaría oír como USA va a reducir su déficit y su deuda". El ministro luxemburgués "Creo que no es prudente hablar de nuestra reunión informal con Geithner. No discutimos la expansión del fondo con países ajenos a la eurozona". Por último, otra vez la ministra austriaca "Esperaba que si viene a contarnos como ve el mundo escuchara lo que le tenemos que decir". Posteriormente Geithner y Obama aparecieron lanzando mensajes alarmistas en los medios: la crisis de la eurozona está “asustando al mundo” decía el presidente de EEUU. Algo extraño pasaba, no es normal lanzar ese tipo de mensajes en los medios sabiendo lo propicios que son “los mercados” a los pánicos incontrolados ¿acaso no existen los teléfonos y por tanto es necesario enviar mensajes a través de la prensa?

La semana anterior a la cumbre los países miembros del área euro alcanzaron un acuerdo para intentar contentar a “los mercados”. El acuerdo incluía una quita de la deuda griega, recapitalización de la banca y ampliación del fondo de estabilidad y fue saludado con importantes subidas, algunos bancos europeos vieron incrementada su capitalización bursátil hasta un 25%. La relación con el dólar quedaba en 1,415 y el barril de petróleo brent en 77,9 euros.

Esos eran los antecedentes con los que llegamos a la semana de la cumbre. El lunes 31 de octubre un grupo de 16 personas salimos hacía la alter-cumbre que se celebraría los días 2 y 3 de noviembre en la localidad francesa de Niza, cercana a Cannes.

 
Ese mismo día Japón intervenía en los mercados cambiarios, comprando dólares con yenes para rebajar su tipo de cambio un 2%, mientras el primer ministro griego anunciaba un referéndum sobre el acuerdo alcanzado por el eurogrupo la semana anterior.

El camino hasta Niza nos llevo 16 horas en las que nos fuimos turnando para conducir las furgonetas. Durante el desayuno se comentó la situación de Grecia y el anuncio del referéndum. Pude comprobar como existen errores importantes de concepto entre los activistas “¿Porque deberían aceptar una quita cuando pueden no pagar nada?” decía uno de ellos. Lo de no pagar “nada” sería una situación inédita en la reciente historia económica, tanto Ecuador como Argentina han pagado parte de su deuda. Comenté que los griegos deberían tener en cuenta que si no aceptan la quita podrían no recibir más financiación (al menos hasta que se alcance un nuevo acuerdo) y en estos momentos no generan los suficientes recursos para mantener su nivel de consumo. En definitiva, sin rescate los funcionarios se quedarían sin cobrar sus nóminas. Un default es un ajuste por la vía rápida, “sin anestesia”. Hay que valorar las opciones racionalmente, cada situación es distinta, si consideramos por ejemplo el caso de Indonesia después de la crisis de los Tigres Asiáticos pagar la deuda íntegramente se me antoja inhumano, pero se hizo. Cuando tu moneda pierde un 80% de su valor y tu deuda está en una divisa extranjera una suspensión de pagos parece razonable y necesaria. Los griegos por el contrario tenían que elegir entre dos opciones, no siendo ninguna de ellas agradable: un ajuste tutelado por el FMI y los socios europeos con un descuento pactado o la suspensión de pagos, ajuste por sus medios y posterior negociación con los acreedores.

Otra cuestión que no se tiene claro es quien puede beneficiarse con la variación del valor de los títulos de deuda en el mercado secundario. En octubre de 2.009 Grecia emitía títulos de deuda a 10 años a un 5% de interés. Quienes compraban esos títulos eran en gran medida bancos griegos, alemanes y franceses. Posteriormente los intereses comenzaron a subir y cuando superaron más o menos el 7% Grecia dejo de emitir títulos y empezó a financiarse a través de la UE y del FMI. El valor de los títulos antiguos, emitidos antes de octubre del 2.009 no ha variado para Grecia aunque ahora los intereses sean superiores al 20%. El estado heleno continuará pagando lo mismo por ellos a su vencimiento. Sin embargo, los bancos que habían comprado los títulos los usaban como garantía para acceder a préstamos a corto plazo o bien los vendían para obtener dinero y es en estas funciones del mercado secundario donde los títulos habían perdido gran parte de su valor. La única utilidad del título es ahora guardarlo hasta su vencimiento pero la necesidad de cubrir necesidades a corto plazo, como devolver los depósitos a los clientes no deja en ocasiones otra opción que venderlo con perdidas ¿y quien los compra? La lógica índica que serán los fondos de capital de riesgo o hedge funds, como MF Global, que precisamente se declaro en quiebra el mismo día que emprendíamos el viaje y tenía 6.300 millones de bonos españoles, portugueses, italianos, belgas e irlandeses. Esta cantidad representaba un 15% de su cartera de activos.

Llegamos a Niza justo a tiempo para la manifestación prevista para el día 1 de noviembre. Una manifestación muy discreta teniendo en cuenta las circunstancias de la crisis internacional y siendo el G20 el principal foro de gobernanza global, tan solo 8.000 manifestantes según los medios locales


pero vigilados por 2.000 policías


Lo que más me agrado de la manifestación fue la presencia de un pequeño grupo de surcoreanos.

Los surcoreanos llevaban pancartas alusivas a los paraisos fiscales, la Tasa Tóbin y el acuerdo de libre comercio entre USA y Corea del Sur

Una de las dudas que me planteaba era hasta que punto existía un movimiento de protesta o de “indignación” global. Este verano, cuando aterrice en Madrid a la vuelta de las vacaciones me encontré el aeropuerto colapsado por brasileños, coreanos, norteamericanos, chilenos que venían a las Jornadas Mundiales de la Juventud que organiza la iglesia católica. Si ambos eventos, las JMJ y el alter-G20 fuesen comparables podríamos decir que los “papaflautas” ganan a los “perroflautas” por goleada. Sin embargo ambos eventos obviamente no son comparables, ya las JMJ se celebran en verano y atraen a jóvenes estudiantes en vacaciones. Enfrentando el G20 había algunos jóvenes y parados pero la mayoría habíamos pedido permiso en el trabajo para acudir, en unas fechas en las que no todo el mundo puede obtenerlo.

Me interesaba ver cuanta gente de distintas nacionalidades acudía tras haber leído por casualidad a Zygmunt Bauman. Según el sociólogo polaco “La puesta al día de las instituciones de control democrático, que continúan confinadas localmente, con los poderes económicos, inmersos en un proceso de rápida globalización, constituye hay en día el principal reto para los criterios de justicia y moralidad: un paso más en la inacabable guerra por la humanidad de la condición humana. La red de dependencias que determina nuestras condiciones de vida y el marco de nuestras elecciones ha pasado a ser global, pero la globalización de las dependencias no se ha visto seguida por una globalización del control democrático y sus capacidades de guía y corrección. Nuestros instrumentos promotores de la justicia se congelaron en el nivel del Estado-nación, una institución dolorosamente inadecuada para enfrentarse a la producción de injusticia en el espacio global, mucho más allá de su alcance”. Durante el viaje intentaría leer el libro “La ambivalencia de la modernidad y otras conversaciones”

El 2 de noviembre pensaba acudir por razones obvias al seminario “Towards convergence of the movements from the Mediterranean region” Resulta tentador pensar en un movimiento de indignación global en lucha contra las fuerzas económicas desatadas de la globalización. Me sorprendió no encontrarme un seminario sino una asamblea, que además no se limitaba al mediterráneo: junto a tunecinos, egipcios, españoles, franceses, italianos, griegos e israelíes allí estaban portugueses, norteamericanos, británicos, canadienses, belgas, austriacos y alemanes. Las tres horas y media de asamblea se fueron en discutir la metodología y presentar a los distintos movimientos, fue una primera toma de contacto que deberá culminar en sincronizar las agendas de las respectivas luchas ¿llegaremos a ver una huelga general global? Queda lejos. Los participantes de Túnez centraron gran parte de su discusión en la deuda externa y en la fortuna del ex-dictador, que según ellos se encuentra en bancos en Mónaco y París. Su objetivo es la condonación completa de la deuda, para lo cual invocan el concepto de deuda odiosa. Me resulto curioso que definieron su deuda como odiosa al contrario que la de Grecia y de Portugal. De este hilo tiraría yo al día siguiente con poca fortuna. El representante egipcio habló de la situación de su país tras la revolución, han surgido diversas facciones que luchan por el poder, una de las cuales son los islamistas que están apoyados por Arabia Saudita y Qatar, que a su vez según el participante egipcio están apoyados por Estados Unidos al que allí denominan “el que está detrás de todo”. Occupy Wall Street se centró en el enfrentamiento al sistema financiero y las políticas de austeridad pero no mentó la política exterior de su país. Un momento curioso se produjo cuando el representante griego hablaba en pié detrás de los dos miembros de Occupy Wall Street, empleando palabras como anti-capitalismo, la sonrisa de la indignada afroamericana me hizo recordar las palabras de Bauman: “La historia de la sociedad americana carece de cualquier movimiento socialista de alguna importancia. Por otra parte, Europa nunca inventó el concepto de actividad antieuropea, para denominar al socialismo”. La intervención del representante israelí fue a mi juicio la más interesante, pese a que se mostró muy humilde y permaneció en un tercer plano. Habló de sus intentos por unificar en un único movimiento de protesta a los pobres israelíes y palestinos. Según puede leerse en la wikipedia “En su libro Vidas desperdiciadas: La modernidad y sus parias, Bauman nos habla sobre la producción de 'residuos humanos' —más concretamente, de las poblaciones 'superfluas' de emigrantes, refugiados y demás parias— como una consecuencia inevitable de la modernización”. Recordé una conversación mantenida durante el viaje en furgoneta con un compañero que había disfrutado de una beca Erasmus en Francia, me habló de los hijos y nietos de los inmigrantes magrebíes y como sus luchas no estaban organizadas políticamente y solían culminar en estallidos de violencia. La izquierda francesa no había logrado integrar a estos jóvenes cuyo futuro limitaba peligrosamente con el de paria de la modernidad.

Durante el debate que siguió a la presentación de los distintos movimientos se mencionó el modelo de democracia participativa de Porto Alegre como ideal a alcanzar por los distintos movimientos y se recordó que ya existen instituciones de coordinación de luchas populares a nivel internacional, como la red Seattle – Bruselas. Parece más lógico intentar aprovechar y fomentar lo ya existente que construirlo de nuevo. El movimiento altermundista surge en 1.999 y solo tras el estallido de la 2ª crisis del dólar surgen los movimientos de indignación que se adhieren al ideario ya establecido por los anteriores. Una última intervención de nuestro amigo egipcio incidía sobre una cuestión de profundo calado: “es más fácil construir que destruir pero tenemos que construir conforme vamos destruyendo lo antiguo, lo que queremos sustituir”. Yo añadiría que en Egipto tienen un margen amplio para construir siguiendo el modelo occidental pero en el mundo “desarrollado” no tenemos esa posibilidad.

El día 3 noviembre comenzaba la cumbre del G20 en Cannes pero en Niza yo dedicaría el día a visitar el museo Marc Chagall y al seminario “The experiences of the South to fight illegitimate debts: Tunisia, Ecuador, Argentina...” donde me lleve la sorpresa de encontrarme a Eric Toussaint, gurú del altermundismo y conocido por su participación en el documental deudocracia, pero la historia de este seminario he decidido incluirla en otro post.

Eric Toussaint durante el seminario realizado en Niza. El edifico es un antiguo matadero (Abattoirs)

Ese mismo día 3 emprendimos el viaje regreso y la mañana del día 4 pude ver en una estación de servicio por los titulares de la prensa que se había retirado el referéndum griego. El anuncio público no había llegado en el mejor momento, Papandreu había conseguido eclipsar la cumbre y trastocar la agenda dejando las cuestiones fundamentales en un tercer plano o plano de la “invisibilidad”. Con la retirada del referéndum se conseguía tapar un error con otro más grande. Efectivamente, el momento no era el adecuado pero era necesario respaldar el poder de las instituciones


frente al de “los mercados”. Ni era algo obvio el rechazo de la población al acuerdo ni era una consecuencia del no la ruptura del euro o la ruina de Europa. A estas dos oportunidades perdidas se sumaron las que ya se daban por supuestas, como la oposición de EEUU a la tasa Tobin y a la reforma del sistema monetario internacional. Entre los acuerdos concretos que he identificado en una lectura rápida de la declaración final destaco el punto 13, modificar la composición de los Derechos Especiales de Giro, incluyendo monedas de los países emergentes. Esto se hace para potenciar que los DEG se usen como moneda de reserva, eso sería un avance para que la política monetaria de otros países nos afecte menos y para fundar un marco estable y justo para las relaciones comerciales, evitando la guerra de divisas que conduce al proteccionismo y finalmente a la guerra. Si alguien se siente extrañado de que el estudio de esta cesta de monedas que son los DEG (SDR en ingles) se posponga hasta el año 2.015, la explicación que puedo dar es que supongo que EEUU, Japón y Reino Unido deben haber previsto que será en ese año cuando disminuyan sus necesidades de imprimir dinero. También parece que se van a tomar medidas concretas sobre alimentos (punto 46), pero no deja de resultar curioso que a estas alturas todavía se este estudiando el efecto de los derivados financieros sobre las materias primas (puntos 32, 45 y 53). Si bien debo decir que parte del comunicado remite a modificaciones de un acuerdo anterior sobre el sistema financiero llamado Basilea III y a una organización creada para implementarlo denominada Financial Stability Board, y necesitaría un post específico para valorarlo, no parece injusto considerar bastante pobres, por no decir paupérrimos, los resultados de la cumbre.

Los objetivos de la presidencia francesa eran ambiciosos pero Europa no pudo evitar ser presa de sus propias contradicciones y terminar zarandeada por los mercados. El lunes 7 de noviembre la relación del euro con el dólar quedaba en 1,375 y el barril de petróleo brent se situaba por encima de los 83 euros ¿Tendría razón Bauman cuando citando Richard Rorty afirma, “La globalización está produciendo una economía mundial, en la cual, el intento de un país de evitar el empobrecimiento de sus trabajadores sólo puede tener como resultado el dejarlos sin empleo. Pronto, esta economía mundial será propiedad de una clase alta cosmopolita que apenas compartirá algún sentimiento de comunidad con los trabajadores de cualquier lugar del mundo, tal como ocurría entre los grandes capitalistas estadounidenses del año 1900 y los inmigrantes que componían el personal de sus empresas”?

Sería nuevamente tentador comparar el fracaso de la cumbre de los líderes con el incipiente movimiento global de indignación que refuerza los hasta ahora exiguos ejércitos altermundistas, sin embargo cada movimiento nacional tiene sus propias particularidades y algunas pueden resultar contrarias entre si. El nexo común entre ellos es la lucha contra las políticas de austeridad y puede resultar, a mi juicio, un pegamento demasiado débil. Si bien se han conseguido progresos notables como incluir en la agenda a los paraisos fiscales y el ITF, a mi juicio falta gente, falta mucha gente ¿donde están?

Bauman

Según Bauman la globalización ha moldeado la cultura del hombre produciendo el fenómeno de la individualización, “En nuestra sociedad, todos somos individuos, pero, para muchos de nosotros, el significado de “ser individuos” se limita a la sensación de ser tratado como un hombre o una mujer que se han hecho a sí mismos. Las posibilidades de elección están por todas partes: decídete de una vez y ve hasta el final. Si lo que deseas te resulta esquivo, es que algo no funciona en ti, y solo en ti. Mira alrededor: otros están eligiendo y consiguiendo lo que quieren ¿por qué tú no? Esto no quiere decir que basta con trabajar lo suficientemente duro para librarse de todo aquello que no te gusta en tu mundo, ni que todo sea suave, flexible y amoldable a tus deseos. Lo que significa es que aquellas cosas que tu propio esfuerzo no puede cambiar y moldear a tu gusto no valen la pena, y preocuparse por ellas sería una verdadera perdida de tiempo. Todo se reduce a tu habilidad, tu astucia y tu resolución. Es tu acción o tu falta de acción lo que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso, entre el placer y la infelicidad”.

Pero, “Las raíces de todo aquello que nos molesta o que se cruza en nuestro camino hacía una vida digna y moralmente satisfactoria se hunden más allá del alcance de cualquier acción individual. Estas raíces han sido plantadas y cultivadas socialmente y sólo se puede desenterrarlas y eliminar su toxicidad colectivamente. Pero, una vez en marcha la individualización se propulsa y se acelera a sí misma. Uno de sus logros más destacado es el minado de la posibilidad misma de actuar socialmente. Nuestro tipo de sociedad, al menos la mayor parte del tiempo, nos dice que busquemos soluciones biográficas para contradicciones sistémicas, pero hay motivos para sospechar que la individualidad y la libertad individual son una farsa, que aunque las personas estén buscando de hecho soluciones biográficas únicas a los problemas de la vida, su búsqueda y, con seguridad, sus hallazgos ya están prescritos, decididos de antemano, de tal manera que todos se deberían poder incluir dentro de un patrón estrechamente circunscrito. Dado que la capacidad de hacer que las cosas vayan como uno quiere es la esencia de la experiencia de la libertad, y dado que conseguirlo depende ineludiblemente de la tolerancia que otros manifiestan respecto a nuestros deseos (incluso cuando estos chocan con los suyos), la libertad constituye potencialmente un juego de suma cero. Reconocer la verdad de esta situación resulta todavía más difícil por el hecho de que, como regla general, las producciones en masa para la gente ordinaria (el prêt à porter, por así decirlo, inferior y fraudulento, sin duda) siguen y copian rápidamente a los especímenes de libertad de la élite (la alta costura)”.

Además, “Diría que el impacto más pernicioso del mercado de consumidores es la promesa de que, en alguna tienda, espera la cura para todos los males que cada uno de nosotros pueda padecer. Los efectos de esta promesa son de tres tipos. El primero la descapacitación social, la negligencia en el aprendizaje de la destreza para discutir y negociar con otros las formas de salir de los aprietos que se puedan presentar. El segundo es la conclusión de que lidiar con los problemas de la vida es una cuestión solitaria, como el consumo, y que llevarla a cabo en cooperación con otros no mejora significativamente su efectividad. El tercer efecto consiste, en sustituir la curación de la enfermedad por la lucha contra los síntomas. Cuanto más hábil y capaz es el consumidor, más inepto es el ciudadano”.

Como consecuencia sería difícil pensar en una hipotética lucha de clases, “Lo que se puede percibir estos días es la tendencia a remoldear las divisiones de clases (las humillaciones e indignidades causadas por el juego de mercado y de la pobreza, endémico de la cultura capitalista) para presentarlas como “hechos naturales”, que los humanos, colectivamente, no pueden hacer más que aceptar y obedecer humildemente (a través de las “leyes del mercado” que han pasado a suceder a las “leyes de la historia”). Mientras, se redirige la vigilancia moral del público hacia las “reivindicaciones de reconocimiento” de grupos y categorías que cuentan con los recursos suficientes para elegir su modo de vida y para exigir su aceptación. La pobreza en particular, ese fenómeno de clase a secas, se redefine como un dolor autoinfligido, la perpetuación de la pobreza ya no ofende los sentimientos de justicia. La batalla por la justicia se ha trasladado a otros campos de batalla”.

Incluso en los guetos y las malas calles el sociólogo Loïc Wacquant, “se encontraba invariablemente con los mismos relatos de desdén y menosprecio para sí mismos por parte de sus interlocutores. Decían que la gente de allá abajo (es decir, su gente) no valía para nada. Los pobres actuales no sienten solidaridad con la suerte del otro”.

La lucha contra las fuerzas funestas del capitalismo postmoderno de la globalización se antoja una tarea titánica, sin embargo, frente al sempiterno recurso de la “falta de alternativas” que a lo largo de la historia ha adoptado todo sistema social para justificarse yo si diría que no hay más alternativa que la lucha por una mera cuestión de supervivencia, o como diría Albert Camus, “Está la belleza y están los humillados. Sean cuales sean las dificultades que la empresa pueda presentar, jamás debería desear ser infiel ni a los segundos ni a la primera”. Quizás Marc Chagall quería expresar algo parecido cuando pinto su serie de cuadros sobre el Cantar de los Cantares, donde se sacraliza el amor entre hombre y mujer, percibido como una fiesta y en estrecha relación con el ágape cristiano, rito social, contrario a la individualización, una postura moral fundada en el Cuidado del Otro.

Cuadro de Chagall en el museo de Niza