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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Un mundo fragmentado: la globalización cae sobre nuestras cabezas

Los datos y los acontecimientos no admiten discusión, el paradigma económico, político y social bajo el que hemos vivido durante las últimas tres décadas, la globalización, se encuentra en franco retroceso. Nadie puede señalar un culpable salvo a aquellos que lo impulsaron a pesar de todas sus contradicciones. Ahora se trata de que las ruinas de este desastre no caigan sobre nuestras cabezas, y para ello es urgente movilizarse en torno a dos objetivos estratégicos, un modelo de cooperación internacional que descanse sobre pilares distintos a la libertad de comercio y de movilidad de capital, y un sistema político que gane legitimidad, frente a la crisis del gobierno representativo y el auge del autoritarismo.


DAS ENDE DER WELT: EL FIN DEL MUNDO. Fuente: Der Spiegel

 
Hace ahora algo más de un año el periodista James Meadway se preguntaba en el periódico británico The Guardian si habíamos alcanzado el cénit de la globalización. El mismo se respondía afirmativamente ante unos datos que dejan poco espacio para la duda. Como había expresado en una conferencia un miembro del comité de política monetaria del Banco de Inglaterra, los flujos financieros entre países habían descendido un 60% desde el punto álgido anterior a la crisis de 2008.


Este significativo descenso estaba dirigido por una importante reducción de las operaciones internacionales entre bancos. Aunque la razón de este cambio no es importante dentro de la línea argumental del artículo, incluyo esta imagen de los cambios en los flujos financieros entre los sistemas bancarios de un conjunto selecto de países. Es curioso como las operaciones entre bancos españoles y alemanes, franceses y holandeses se han reducido, mientras que han aumentado las que se realizan con bancos de Reino Unido y Estados Unidos.


Las inversiones en cartera también se han reducido, aunque algo menos, mientras que la inversión extranjera directa se mantiene más o menos en los niveles anteriores a la crisis.

Por otro lado, el comercio, que se recuperó extraordinariamente bien tras su desplome en 2008, como muestra este índice que sintetiza el tráfico de contenedores de mercancías


se encuentra estancado desde finales del año 2014. De hecho en el primer trimestre del año cayó un 1,1%, mientras que en el segundo aumentó tan solo un 0,3%, a pesar de lo cual se mantiene una previsión de crecimiento del 1,7% para este año, por debajo del crecimiento del PIB.


El comercio no crece ni siquiera lo que crece la producción, es decir, disminuye en términos relativos, lo que indica que la tendencia de las economías es a volver a mirar hacia el mercado interno.

miércoles, 18 de febrero de 2015

De políticas y relatos, o por qué la crisis no ha cambiado nada


Dice Nassim Nicholas Taleb que nos aferramos a nuestros modelos mentales de la realidad con fiereza, aunque no hayan sido comprobados del todo. Un simple suceso contrario hace que todo el modelo se venga abajo, como en la falacia del pavo. Denomina a estos modelos “narrativas”. Por otro lado, ya explicamos que Cornelius Castoriadis afirma que todas las sociedades humanas crean sus instituciones, pero que la mayoría de las veces deciden ocultar esta creación y atribuirla a los dioses, la naturaleza o cualquier otra fuerza. Por último, según George Lakoff el lenguaje está lleno de metáforas conceptuales, metáforas sin las que sería imposible pensar, y dichas metáforas están muy a menudo teñidas de contenido moral o valorativo, contenido que es capaz de envolvernos, creando un marco gracias al cual se puede convencer a un individuo, o una nación, de las más peregrinas ideas.

¿Qué relación hay entre estos tres autores y sus ideas? Más bien poca, debo reconocer. Si empiezo así este artículo es para destacar la suprema importancia que continúa teniendo lo simbólico para el cerebro humano. Sí, descubrimos la luz de la razón, pero sólo para dejar constancia que en realidad era una parte del espectro lumínico, y el mito y la creencia son otra parte de él. Separar el grano de la paja no es tarea fácil, y mientras lo hacemos no podemos retrasar la acción. Necesitamos un punto de anclaje, y este bien podría ser una simple creencia racionalizada. Nosotros postulamos que la economía neoclásica es poco más que eso, pero ese no es el tema de hoy. El tema de hoy son las racionalizaciones o los relatos que hemos construido en torno a la crisis económica, y como unos han ido desplazando a otros, hasta llegar, sorprendentemente al punto de partida. Estamos en el punto de partida, y la ideología neoliberal ha emergido de la crisis sin apenas un rasguño (o quizás no, quizás presenta daños de momento ocultos a nuestros ojos). Según Philip Mirowski, esta es la crisis que casi nadie previó, y que sin embargo ha reafirmado a todos los economistas, de todas las distintas escuelas y corrientes en sus convicciones. La crisis ha demostrado que todas las distintas teorías económicas son ciertas al mismo tiempo.

En todas partes, desde los hayekianos más fanáticos de la derecha hasta el polémico Joseph Stiglitz de la “izquierda legítima”, casi todos los economistas con un perfil público modesto declaran actualmente que la crisis demostró claramente que su propia teoría económica favorita estaba en lo cierto después de todo, y, por consiguiente, no hay ninguna necesidad de reclamar una revisión exhaustiva de la economía.